Xavier Vidal, de periodista a librero

xavier vidal

La última vez que vi a Xavier Vidal, se dedicaba a la comunicación corporativa y editaba un sitio web de opinión llamado 50×7. Hace unos meses me enteré por el periódico que había abierto una librería en el barrio Poblenou de Barcelona con el provocativo nombre de NoLlegiu (No leáis).

Es una deliciosa tarde de primavera y apetece cruzar la ciudad para pasar unas horas en Poblenou. Este es un barrio de pasado industrial, lo llamaban a finales del SXIX “el Manchester catalán”. En las tres últimas décadas ha sufrido una profunda transformación. Se fueron las fábricas pero llegó el tecnológico vecino 22@ y su desarrollo como barrio residencial alrededor del núcleo histórico atravesado por su popular Rambla que te lleva directo al mar. Pero a pesar de los cambios Poblenou nunca perdió ese sentimiento de comunidad, más propio de un pueblo que de un barrio de una gran ciudad.

Como me dice Xavier, los vecinos aún dicen “tengo que ir a Barcelona” como si vivieran a kilómetros de distancia de la ciudad. Pero paseando por Marià Aguilló, una pequeña calle paralela a la Rambla, llena de tiendecitas deliciosas, con gente joven abriendo negocios, muchos niños y conversaciones en cada esquina, perdonamos a sus vecinos que no tengan ganas de salir de allí. Yo tampoco lo haría.

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De la radio a la comunicación política

¿Cómo llega un periodista yonki de la información a ser librero? Xavier trabajó en la radio haciendo informativos casi 10 años -en Onda Rambla y en la Cadena Ser-. Después pasó por la Generalitat y sobrevivió a 3 gobiernos. Tuvo suficiente. “No te creas las encuestas, que yo he visto cómo se cocinan…”. La entrevista la hacemos dos días antes del terremoto 24m.

Como yo no soy del barrio, GoogleMaps me lleva a la calle Amistat, 22 -curioso nombre para poner esta librería-. Es una calle peatonal, muy cerquita del mar y perpendicular con la floreciente Maria Agulló. Encuentro a Xavier Vidal en la puerta charlando con un cliente. Un niño espera en la puerta a que Xavier abra. La librería ocupa un rectángulo amplio lleno de estanterías blancas Lack, el suelo es de madera y la única pared libre está pintada de rojo con el grito de guerra: No llegiu. Debajo me encuentro un piano solapado por una selección de biografías y algún ensayo. En medio de la sala hay 2 sillones y un sillón, varias mesitas con libros, anuncios de próximas actividades, una cafetera y la lámpara de pie que uno tendría en casa. La decoración es sencilla pero muy acogedora. Y sin embargo, un cartel sobre el sofá invita a los más tímidos a repanchingarse a su antojo con un buen libro.

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Mientras Xavier acaba de hablar con el cliente con el que parece estar tramando algo, me dedico a darle un repaso a las estanterías. Lo primero que me llama la atención es que no encuentro novedades sobre las repisas ni las mesas.

  • Nos hundimos en el sofá y empieza una charla de casi dos horas, interrumpida por la entrada de clientes, y con cada una de ellas, la elección de un libro… Hablamos de libros y de periodismo, de librerías y de vecinos, de confianza y de valores. Así goteó la tarde literaria.

 

Papá, abro una librería

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¿Qué le trajo a Poblenou? Nada romántico: hizo un estudio de mercado, comparó precios de alquileres en distintos barrios e investigó sobre el índice lector a través de las bibliotecas públicas. Resulta que el índice lector de Poblenou está entre los más altos junto a Sant Andreu y Gracia.

Sus amigos daban por supuesto que la abriría en Gràcia, el barrio de moda y cultureta de Barcelona. Pero ya hay 33 librerías en Gràcia, algunas de fuerte personalidad y tradición. En cambio, en Poblenou, cuando Xavier llegó hace año y medio, solo había una con más de 30 años, y otra de libro infantil y juvenil.

Y Poblenou tenía otra cosa que buscaba: la comunidad. La gente hace vida en Poblenou y hay una importante actividad asociativa y cultural propia.

“En este país, por cada periodista que pierde su trabajo, nace una agencia de comunicación”. Después de dejar la comunicación política, se dedicó a la asesoría de comunicación y editó un proyecto web llamado 50×7 (50 piezas de opinión -menos política- a la semana), que no llegó a consolidarse. Por ese proyecto yo le conocía.

En 2012 vio que había un postgrado sobre librerías en la UB. Siempre decía a sus amigos que el día que se jubilara montaría una librería. No tuvo que esperar tanto. Se acercaba el fin de curso e hizo un plan de negocio fantaseando con la librería que le gustaría crear.

Como si fuera una broma montó un excell con el que consiguió enamorar a amigos y familia para financiar el proyecto. 4 meses después de terminar el postgrado estaba abriendo NoLlegiu: el 27 de octubre de 2013. Su padre le dijo: Hijo ¿vas a abrir una librería? ¡Pero si están cerrando!

Libro 1: Océano áfrica, Xavier Aldekoa

oceano_AfricaEn este momento entra un treintañero. Xavier le pregunta ¿buscas algo? “Sí, Océano África”. ¡Vaya! Le conozco -pienso-. “¿Le conoces?” le digo al cliente. “Bueno he leído cosas de él en el diario y me lo han recomendado”. Xavier rebusca en la estantería, le da el libro y le cobra. Vuelve al sillón y seguimos charlando.

P. Ganas de provocar con el nombre, ¿no?
R. En el periodismo te dicen que nunca puedes titular con un “NO” y como a mí me gusta llevar la contraria, pensé que era un buen nombre para la librería… Yo me lo paso muy bien leyendo, y eso es lo que le digo a la gente. Si no quieren leer ¡pues que no lean! Ellos se lo pierden. Hay gente que va a correr porque es muy sano. Vale. Pues yo prefiero leer. Es mi elección. En este país se hace un drama de la cuestión, se hacen grandes planes de fomento de lectura y damos a los niños unos tostones espectaculares para leer. ¡Cómo van a leer?!

P. ¿Y qué tipo de librería tenías en mente?
R. Una librería pequeña que tuviera como horizonte compartir un determinado tipo de lectura: narrativa, ensayo, poesía. Que permitiera a la gente entrar en contacto con la lectura de forma amable, que fuera más un centro de agitación cultural que una simple tienda de libros.

P. Entonces, hablemos de tu criterio de selección…
R. ¡Ah! Es un criterio fantástico: ¡el mío! No es mejor ni peor, es el mío. Por ejemplo, cuando estaba diseñando el proyecto tuve claro que habría poesía. Tengo 3 estanterías de poesía y además, colocadas en el centro de la librería. El tópico dice que no interesa, pero esto es pura comunicación: si la tuviera en una esquina inferior con 4 clásicos, te aseguro que no vendería ni uno… En cambio, si le dedicas un espacio central, haces muchas actividades relacionadas, lo que haces es ponerlo en valor. Empecé con una estantería, ahora tengo 3. Es lo que yo quiero vender.

Xavier abre de lunes a domingo gracias a una licencia de kiosko. Tiene revistas,-todas culturales o de pensamiento- pero no diarios. Los fines de semana hacen vermuts y recitales de poesía -con poetas incluidos-. En Nollegiu hay muchas presentaciones, ciclos temáticos y actividades, de poesía, de series, de filosofía… Baja la voz y me confiesa: “Es que si no haces actividades no viene nadie a la librería…”

P. ¡Vaya cambio profesional y personal! ¿no?
R. Estaba cansado del mundo de la comunicación, lo admito, pero mi bagaje me ha ayudado mucho para la gestión digital. ¿Me dio miedo? Cuando uno es un inconsciente, uno no tiene miedo (…) Yo ahora estoy feliz, se lo digo a todos… pero aguanto al peor jefe que uno puede tener: yo mismo.

Libro 2: Las Narraciones Completas, de Pushkin

Narraciones-PushkinLlegan una madre y lo que parecen dos hijas veinteañeras. El saludo de Xavier me hace pensar que es una cliente habitual. La mujer le anuncia a Xavier que ya vino a buscar ayer su pedido. Ahora vienen a buscar otro que una de las chicas había encargado. La otra, acaba llevándose las Narraciones completas de Pushkin. Xavier les cuenta que a las 19.30h viene Pedro Olaya. La chica no lleva dinero encima pero Xavier le dice que se lo lleve y ellas prometen pasarse el lunes a pagarle. “Mariona viene a menudo, viene a veces a hablar, a comentar conmigo un libro que ha leído y eso me gusta mucho.”.

Todos los días Xavier pone una pizarra en la puerta con una frase de algún libro que puede tener relación o no con la actividad de la librería, hace una foto y la sube a las redes .

“La comunicación es básica para cualquier negocio hoy en día. Y yo los he aplicado a este negocio (…) Se dice que la gente no lee y es verdad. Pero lo que yo digo es que también hay gente que sí que lee. La lectura es además una actividad privada. Pasa como con el cine: cuando encuentras a dos personas más con quién compartir la peli, te lo pasas en grande. Si creamos canales de comunicación donde la gente lectora se sienta acogida, les das instrumentos para comunicarse entre ellos y les facilitas información sobre el mundo literario, todo esto genera comunidad, no desde el punto de vista empresarial, sino social. Me gusta ser librero porque me encanta compartir la lectura.

Xavier Vidal en Twitter: "Aquesta tardor obriré la llibreria @Nollegiu al barri del #Poblenou de Barcelona. Feu un RT i us ho agrairé ..." 2015-05-29 01-56-55

R. ¿Cómo te diste a conocer?

R. En septiembre de 2013 desde mi twitter personal anuncié que abría una librería. Aquel tweet tuvo más de 300 RT. Abrir una librería es abrir un lugar mágico, pero hacerlo en 2013 sonaba a temeridad. Aquel tweet generó una empatía brutal. Dio la casualidad que un día después de la inauguración La Vanguardia publicó una doble página anunciando el cierre de varias librerías. Una chica le hizo notar al periodista por twitter que en Poblenou se abría una y vino a conocerla. Nos dedicó 2 páginas y a partir de ahí muchísimos medios se hicieron eco de la noticia. Pero esa misma semana se abrieron un par de librerías más… La cuestión es que la noticia no es que se cierren librerías, sino que cierran ciertos modelos de librerías en el centro de Barcelona…

Libro 3 El último de la saga de Harry Potter

harrypotterEl siguiente en interrumpirnos es un chaval de unos 13 años monopatín en mano. Viene a buscar el último de Harry Potter. Xavier me cuenta que un día apareció en la librería diciendo con desgana que no sabía si leer la saga de Harry Potter. Se lo dejó gratis el primero y le ha comprado todos. “He conseguido que lea” me dice Xavier con aire de maestro orgulloso. Xavier le anuncia una nueva saga, con la que parece que va a utilizar la misma técnica “comercial”: “Te dejo el primero, y si te gusta, compras los otros”.

P. ¿Por dónde íbamos? Me contabas que estaban cerrando un tipo de librerías…

R. Lo que ha cerrado son las “tiendas de libros” del centro de Barcelona, expulsados por una ley de arrendamientos urbanos, y porque la presión comercial por el centro de Barcelona es muy fuerte. Cierran unas y abren otras que entienden que el modelo es otro. Yo no soy crítico con la Casa del Libro o Fnac: son almacenes espectaculares de libros. Si quieres uno rápido, ahí lo tienes. Es un modelo.

Hay otro en el que tú eliges qué vendes o qué expones. Yo tengo muy pocos perjuicios con la lectura: expongo lo que conozco, lo que me gusta, lo que intuyo que un determinado perfil de público le gusta. Si me pides un libro que no tengo, te lo pediré, no tengo problema. No soy una tienda de libros, sino una librería.

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P. Me he fijado que no tienes “novedades” ni Best Sellers…

R. Cuando alguien viene y me pregunta que dónde tengo las novedades, pongo cara de póquer y le digo: ¿Es que ya te los has leído todos?! No… “Pues cualquier cosa que no te hayas leído será nueva para ti”.
(…)El concepto de  bestseller… un gran vendedor… Es curioso que lo sean antes de salir. Uno de los libros que yo más he vendido es Incerta glòria de Joan Salles, que es la gran novela sobre la Guerra Civil desde el punto de vista humano. Se tradujo el año pasado al inglés y The Economist la colocó entre las 10 novelas del año. Es una novela maldita porque nadie te habla de ella ni en el colegio ni en la Universidad. El otro día fui a verla al teatro, pero es inadaptable… Lo mejor que puedes hacer después de verla es leerte el libro. 3 horas y media, inasumible.

“La pretensión aquí es la de de compartir cultura, lo mejor es el retorno. No hay nada mejor que la gente vuelva y te diga que le ha gustado o no. Hemos pasado de lo macro a lo micro, a la recuperación de la confianza. La confianza es una palabra que me obsesiona porque es la base de todo lo que hemos perdido”.

[En este momento se asoma al gran ventanal de la librería, un padre con su hijo sobre los hombros, mirando ambos los libros que hay en el escaparate y rodeados de la luz suave y cálida de la tarde… Se me escapa una gran foto.]

Y ese niño precisamente nos lleva al crío que sale en la portada del libro de fotografías de Gabriel Casas que está sobre una mesita al lado del sofa, y que expone ahora en el Mnac. También hay uno de Chema Madoz y las memorias de Robert Capa. También hay otros libros de fotografía poblando la parte superior de las estanterías.

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P. ¿Te sientes aún periodista?
R. Claro, es mi oficio. Entendido como hasta hace 15 años. Yo era un friki de la política como lo son aún mucho de mis amigos periodistas. Pero en mi última etapa dedicada a la comunicación ya no me interesaba. No compro el diario, ahora solo los sábados por los suplementos culturales. No me interesan porque no me aportan nada.

P. ¿Ni siquiera el domingo [24M] verás los resultados de la elecciones?
R. No, tengo unos libros estupendos para leer…

Libro 4: La poesía de los número, Daniel Tammet

tammetUn hipster de libro -con barba y tatuajes en el brazo- pregunta a Xavier si puede entrar con el perro, un simpático bulldog negro. Le dice que por supuesto, que hay perros que se portan mejor que los humanos. En seguida pregunta por el libro que viene a buscar. “La poesía de los números”.

Seguimos y afloja un poco:

R. “No es que no me interese el periodismo, es mi oficio, me siento periodista, pero en determinadas condiciones. Parafraseando a Virgina Wolf el periodista necesita de su “habitación propia” que permita hacerlo en condiciones. Desde lo económico a que te permitan una cierta especialización. ¿Dónde están los periodistas que trabajaban la ciudad como Huertas-Clavería? ¿Dónde está el sentido crítico? No tenemos periodistas, tenemos forofos, de un lado y del otro. Hay buen periodismo, pero tienes que ir a buscarlo. Está muy bien premiar a Jordi Évole -con el que trabajé en la radio-, pero es la demostración de lo mal que están las cosas…
Veo los periódicos y parecen más “Sálvame”. Hay nuevas y buenas iniciativas, pero desengañémonos, muchas son de parte. Los lectores quieren un diario que les dé la razón…

[Buenas… Com anem?… saluda a los clientes que van entrando cada vez más numerosos a medida que avanza la tarde ]

“Mis realidades, ahora que soy librero, tocan más a la gente, y las otras, la de los medios, intentan explicarme realidades que no coinciden con lo que yo ahora vivo…”

Libro 5:  La ciudad de las desapariciones

LA-CIUDAD-DE-LAS-DESAPARICIONESOtro chico irrumpe mientras su mujer espera fuera. “Perdona, un libre d’Alpha Decay que es diu “La ciudad desapariciones? I tant, mira, t’emportes l’últim. – Bueno, no sé… -Ah, vale, vale!]

“Una de las cambios más buenos de mi vida ha sido ver por fin la cara al público. Cuando te dedicas al periodismo y a la comunicación te mueves en base a “macros”, informes, estudios, tendencias, el público… No sabía quién era el público. Ahora sí que sé quiénes son. Yo ahora puedo dedicarme a la gente cuando vienen a verme.

P. ¿Crees que nunca volverás al periodismo?
R. No sé… ¿Quién me hubiera dicho a mi que yo sería librero? Si me gustaría volver, sí: pero haciendo entrevistas a gente interesante, a la gente que a mí me parece interesante.

Xavier le hace un gesto de aprobación a dos hombres y acto seguido empiezan a sacar a pulso una estantería por la puerta. Uno de ellos se ha interesado un momento antes también por La poesía de los números. “Es matemático” -me informa Xavier-.

Son las 6.30 y la librería empieza a llenarse de pequeños grupos de gente que se encuentran y entablan diferentes conversaciones. Algunas personas ya vienen a escuchar al invitado de aquella tarde: Pedro Olaya. Se dan un garbeo por la librería antes de que empiece la charla. Oigo que una pareja viene desde fuera de Barcelona para escuchar a este autor.

Me distraigo viendo cómo los de la estantería la intentan poner encima de una bici… Xavier me sigue explicando.

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P. ¿Cómo montas la programación?

R. Hago la programación sobre la marcha. Me llega un libro y si me gustó, intento contactar al autor. Tenemos unos ciclos que van y vienen como el Guadalquivir…. Como me gusta el tema de la reflexión y la filosofía monté el ciclo No penseu. Una vez al mes, pongo unas mesas, encargo cena e invitamos a un filósofo. La última vino Fina Birulés a hablar de Hannan Arendt o Andreu Missé de Alternativas Económicas, para hablar de economía y Piketti. Pensé que no vendría ni dios a 20 euros la cena… Pues la media es 25-30 personas. Y lo monto como a mí me gusta..

(Baja la voz) A las librerías, si no haces cosas, la gente no entra…

P. ¿Te lo dijeron en el postgrado?
R. No, no, no me lo enseñaron, ya lo vi yo… Es cambiar el concepto ”vendo libros” que es lo que mantiene a la librería. Pero no me he hecho librero para ponerme detrás del mostrador y cobrar a la gente… A mí lo que me interesa es compartir, agitar, organizar cosas… Cuando me piden un libro del Sala i Martín, soy sincero: no lo tengo porque no me interesa, pero si quieres te lo pido.

P. ¿Y les dices eso?!
R. ¡Claro! No voy a mentirles diciendo que se me ha acabado…

Llega Pedro Olaya, el autor invitado de hoy -un helenista del que Xavier me dice que explica más cosas sobre la Grecia de hoy a través de su historia que los medios con sus noticias- , y la librería se llena de gente cuando aún falta media hora para el inicio del encuentro. Le he robado buena parte de la tarde. Me despido, me pierdo en Marià Aguilló, y dejo al autor con sus lectores y a Xavier, con sus vecinos.

Hay vida más allá del periodismo pero creo que uno nunca deja de ser periodista.

PD: Todas las fotos son mías, menos la primera, del Instagram de Nollegiu.

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