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García Ruiz (Washington Post): “Ya no controlamos la distribución”

emiliograciaruizEmilio García-Ruiz, es el máximo responsable del área digital del Washington Post. Resumo brévemente qué datos aportó en su ponencia en el Congreso de Periodismo digital de Huesca.

  • Hoy el 70% del tráfico es móvil (esta pantalla con la que escribo ya la puedo ir tirando por la ventana…)
  • Ya no controlamos la distribución de nuestros contenidos: solo el 20 % del tráfico es directo. El 80% viene por redes  sociales y google. Cambia la estrategia: ahora la home no es tan importante.
  • Hay que decidir en seguida si la audiencia para un artículo serán las redes sociales o será Google..
    • En las redes hay dos cosas importantes: el titular y la imagen.
    • El Washington Post distribuye todo su contenido en todas las plataformas sociales posibles: dónde está la gente tiene que estar el contenido.
    • “Vamos a construir nuestra tecnología junto a los periodistas”
    • Futuro: videos 360 grados y realidad virtual
    • Hacemos contenidos para cada una de las plataformas sociales, que sabemos que van a funcionar.
    • “Si trabajas en el Washington Post estás harto del Watergate”. “No hay que elegir… Nuestra filosofía es tomar el mejor periodismo y casarlo con la mejor tecnología”.
    • El 70% de los ingresos vienen del papel.
    • Equipo Redes: eran 6, pero ahora son 18, gente que se especializa en desarrollar las audiencias.

Y aquí os dejo el vídeo de la ponencia (a partir de 3h50min)

Lo social es móvil: 5 cosas del GENSummit

Coryhaik_Gensummit

Aún estamos de resaca del Global Editors Network celebrado en Barcelona la semana pasada, una de las citas que reune a más mandamases de los medios por metro cuadrado. El coste de la entrada era ya un auténtico y genuino muro de pago: allí no entra cualquiera.

El GEN Summit es un encuentro dirigido a directivos de medios de todo el mundo centrado en aspectos periodísticos, técnicos, de negocio y editoriales de los medios de comunicación. Pero sobre todo lo que había era mucho responsable de parte digital, para qué nos vamos a engañar…

No voy a entrar en explicar todo el programa porque no acabo ni mañana y porque además, aunque se dijeron cosas muy interesantes, la velocidad con la que se cambiaba de un tema a otro en el auditorio principal (además de tener una temperatura tipo polo norte), tampoco daba mucho tiempo ni para profundizar ni para digerir nada. Aquí me tenéis intentando dosificar el atracón de información y contactos.

Así que como soy editora y CEO de mi misma y la vida da para lo que da, paso a contaros las 4 o 5 cosas que a mi me parecieron más interesantes  y en posteriores posts, hablaré de alguna cosilla más.

1. Lo móvil es social

La mayor interacción social se produce en dispositivos móviles. Nada es más personal que nuestro móvil y en ningún otro dispositivo nos apetece tanto compartir contenido y relacionarnos con nuestros contactos.

Se habló del Adaptative Journalism: cómo adaptar el periodismo a cada plataforma y pantalla pero también a las circunstancias de consumo del usuario, su localización o estado emocional. ‘The correlation between social media, in particular twitter, and our mobile traffic is total” decía Haik del Wapost.

Matt Kelly se preguntaba si realmente los medios están aprovechando de la oportunidad social en lo móvil. Algunos medios se lo están tomando en serio y tienen ya un responsable exclusivo para ventanas móviles, como el caso de Nathalie Malinarich de la BBC, que recordaba que “no solo hablamos de tamaños de pantallas sino de contextos de uso diferentes por parte de los usuarios”. Ahí está el reto.

adaptative journalism

Esta es una de las tendencias que explicó Amy Webb junto a la tarjetificación de la información en los dispositivos móviles.

2. Tranqui, los robots no se sentarán delante de tu ordenador

Tenemos una idea como muy futurista de los robots. Simplemente son máquinas que nos permiten automatizar tareas para que nosotros no tengamos que hacerlas. No panic. Un robot escribió y publicó la breve noticia solo 8 minutos después del terremoto en los Los Angeles Times. También es un robot quien selecciona y maqueta un diario en papel, Open 001, en base a los contenidos  más leídos en la web del Guardian. TruthTeller convierte los audios de los discursos en textos para el WaPost.

Para saber más, el artículo en Diario Turing  es muy completo.

3. La experimentación del Washington Post

App Washington Post

Al escalofriante grito We’re hiring!! la entusiasta Cory Haik (Senior editor of Digital news) del Washington Post nos explicó un montón de proyectos con los que andan trasteando. Esta línea de trabajo ya estaba vigente según Haik antes de que Bezos, amo y señor de Amazon, comprara el diario el verano pasado, pero ahora han reforzado sus esfuerzos.

El estrés entre lo móvil y social fue también especialmente importante en la charla de Haik. Están desarrollando aplicaciones temáticas pensadas solo para móvil, con una estrategia “Palm to palm”, del terminal del periodistas al del lector. Como la que te permitía hacer un scrolling y hacerte a la idea de las profundidades del océano mientras de buscaban los restos del avión malayo desaparecido hace unos meses: The depth of the problem (en su versión web). Lo social implica estar atentos a la actualidad y ver oportunidades de interacción, como la encuesta que hicieron sobre el cierre del gobierno, o el uso de Snapchat en el reporterismo, la última durante la cena de corresponsales con Obama.

La experimentación llega hasta una versión del Wapost para el smartwatch de Samsung, que pronto verá la luz.

Entrevistaron a Haik en El País y encontraréis buenos consejos de la propia Haik sobre Adaptative Journalism  en Journalism.co.uk.

4. La sombra de la analítica es alargada

charbeat_attentionweb

Esta vez en el programa no se habló directamente de analítica, sin embargo estaba siempre presente la idea de medir tanto en lo que producimos o las consecuencias de lo que hacemos.  El taller de Chartbeat, una de las herramientas que están especializadas en el sector medios, estaba de bote en bote. Una de las ideas claves que explicaron fue la intención de cambiar lo que medimos en Internet: de la cultura del clic y las páginas vistas a la cultura de la atención, un bien escaso en la web.

La famosa y decrépita foto de la fotocopia del informe de innovación del Nytimes sobre el declive de su homepage volvió a hacerse presente cual fantasma guadaña en mano…

Homepage

El tema de moda: la muerte de la homepage

Grig Davidovitz defendió la portada: es la identidad de tu medio. Abogó por nuevos usos de la homepage bajo la premisa: si Mahoma no va a la montaña… La portada no está muerta: su definción ha cambiado. Invitó a repensar la portada, hacerla relevante para los usuarios, hacerla en sí misma un producto. Y a pensar cualquier página por la que puedan entrar tus usuarios como una portada: desde la página de la noticia hasta el email.  Y para no olvidar: en la era de los social media, un buen contenido periodístico es el mejor agente comercial. Adaptarlo para que puedan “volar” por las redes.

Podéis ver los tweets de su presentación.

5. Cómo producir video online

WorldStream - Wall Street Journal - WSJ.com 2014-06-21 23-26-30

Uno de los problemas de las redacciones digitales es que editar video necesita cierto tiempo. Hacer videos que sean noticiables durante tan solo unas horas o días, no siempre justifica el tiempo que se dedica a grabar y editar.

Para la respresentante del Times, los videos que funcionan en tv no lo hacen online. Eso les exigió una nueva forma de aproximarse: menos cantidad y de mayor calidad. Alguien dijo -ya no recuerdo- que el video online debía ser breve, emocional y que transmita las experiencias del periodistas.

Es por eso que experiencias desde el móvil de los propios periodistas son interesantes, ya que priman la frescura y la cobertura en tiempo real a la edición. No sustituye al video editado, sino que es un contenido más de la cobertura en tiempo real.

Contó Nathalie que la BBC también generan video para móvil: lo pasan por instagram y cuentan una historia en 15 segundos.
El Wall Street Journal ha hecho un gran trabajo en ese sentido: World stream, donde sus propios reporteros suben videos desde sus móviles. Personalmente es un proyecto que me encanta. John Crowley anució que el stream pronto incluirá tweets y otros soportes para crear una experiencia más “engaging”.
Madame Figaró también ha construido una plataforma para que sus reporteros puedan subir videos desde sus móviles en cuestión de segundos desde el Backstage de los desfiles de moda. El resultado es una cobertura mucho más rica y un video que sin ser perfecto, aporta inmediatez y frescura al relato.

Hay una interesante aplicación de la que hablaré en el blog más adelante y una sorpresa más… 😉

 

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Los periodistas también somos personas


Por si alguien lo dudada, por si alguno se le olvidó: los periodistas somos personas. Corrientes, normales, con lo bueno y con lo malo, pero al fin y al cabo personas igual que nuestros lectores.

No estoy segura de que todos entendáis este post, pero personalmente – y en la medida que pueda tener valor mi opinión personal, es decir, más bien poca- éste es uno de los puntos que me parecen más urgentes en el periodismo de hoy. Me explico.

No entiendo a los medios en los que parece que quién hace el medio debe ser algún tipo de ente tan discreto que ni el lector se para a pensar quién leches escribe/edita/pega la información que allí fluye. Allí, ni media cara y casi que ni medio nombre. Simplemente la marca (¡oh! ente demiurgo!)

Creo que “dar la cara” es más importante que nunca, en unos medios que necesitan desesperadamente establecer una nueva relación con su audiencia.

De nuevo, los periodistas somos personas, no dioses inalcanzables aislados en su Olimpo ni vacas sagradas que deban ser adoradas. Nada de eso.

Somos gente corriente que vamos al super, pagamos facturas, vemos el futbol -bueno, yo ahí, como que no encajo..-. Y como gente normal que somos deberíamos ser tan accesibles como cualquiera.

Accesibles. Sí, alguno no lo entenderá y puede ser hasta difícil de aceptar por parte de algunos.

Viendo como está el patio de los medios, cuando el Washington Post dicta una guía de comportamiento para sus periodistas en medios y redes sociales, una sólo puede pensar un cosa: tienen miedo (y ya no saben como hacerse el harakiri…).

Y ese miedo sabemos muy bien de donde viene: de la ignorancia. No basta con darse una vuelta -ni dos y ni quizás tres- por una red social y internet para entender el impacto y los cambios profundos que conlleva en la relación con el lector. (Lo peor será que algunos no habrán dado ni la vuelta de reconocimiento…)

Si uno lee la guía del WP, si yo fuera un periodista a sueldo suyo, pensaría que lo mejor para ahorrarme problemas, sería ni intentarlo, a la vista de las restricciones – algunas muy absurdas, como los regalitos virtuales den Facebook…-.

Oigan, señores míos,

los periodistas no podemos seguir estando en lo alto de torres de defensa, aislados de todo y de todos -de los primeros, de nuestros propios lectores.

Como cualquier ciudadano tenemos derecho a interactuar en la red como nos parezca. No se preocupen, si no vamos por la calle en pijama, tampoco lo haremos en Twiter o en Facebook -se llama SENTIDO COMÚN– .

Es más, diría que como periodistas, no sólo tenemos derecho sino hasta el deber de estar ahí y escuchar qué dice la gente para la que se supone que escribimos. Nos deberían importar, ¿no es así?

Leí una columna en Time.com de James Poniewozik , donde el periodista hacía varias reflexiones entorno a las normas del Washington Post.

Recuerda su autor que los periodistas tenemos opiniones sobre los temas que cubrimos y que es absurdo tratar de esconder tal evidencia, “mantener la ilusión de que las noticias son producidas por gente sin opinión”. (Y por entes flotantes, añado yo).

“La objetividad -dice Poniewozik– no significa no tener opinión, sino que aún teniéndola, no nos subordinamos a ellas”.

Pero volviendo al tema del post, los periodistas como personas que interactúan con otras personas, habla de estas reglas como de un intento de “sabotaje” por parte de los medios “a una conexión íntima con los lectores que Twitter y otros servicios hacen posible, y que los periódicos necesitan desesperadamente.”

Es a lo que me refería con periodistas que son “accesibles”. Accesibles porque quieren ser conectados a sus audiencias, no para ser adorados, sino para establecer vínculos y relaciones capaces de construir comunidades de personas alrededor de los medios.

Es por eso que me parece un gran sinsentido lo que se está dando en los medios grandes: el no saber si quieren o no quieren que sus periodistas tengan vida propia en la red.

Poniewozik cree tener una repuesta

“Entiendo por qué: para utilizar con éxito Twitter y otros medios, hay que ceder el control, y eso asusta de instituciones como el Post. Su vieja manera de hacer negocios es asegurarse de que (excepto por unas pocas estrellas como Bob Woodward) su personal siguen siendo los zánganos anónimos que se subordinan a la marca del periódico.

Pero ese día ha terminado, y el Post sólo daña su marca poniendo las esposas a sus redactores en Twitter. Su política equivale a: simplemente no digas nada interesante, y todo irá bien”.

No sé si llego tan lejos en mi argumentación, pero sí que creo que poner cara a quién hace las noticias, poderle contactar, dejarle mensajes, tener feedback al instante de los contenidos, abrir vías permanentes de comunicación con algunos lectores…

Considero que cosas así pueden ser la clave del éxito de un medio. Eso es construir comunidad de relación personal -uno a uno si me apuras- además de posibilitar al periodista conseguir fuentes y descubrir nuevos temas. Todo esto es especialmente posible en la información local o de proximidad.

Los lectores son hoy -y lo serán cada vez más- muy sensibles a esos detalles.

Pero los periodistas necesitarán también un cambio de actitud: dejar de esconderse tras la marca -o un escueto “redacción”- para decir quienes son y a qué dedican sus horas de trabajo (sabemos que a muchos les gusta pasar desapercibidos).

Back to the basics: los lectores están ahí y son personas. Los periodistas estamos ahí trabajando y también somos personas.

Dejemos que se conozcan, se relacionen y que vuelvan a confiar los unos en los otros. Ahí es donde veo la esperanza de un nuevo periodismo, en una nueva relación.

(Si has llegado hasta aquí, enhorabuena, tendré que invitarte a algo…)