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SBP/Comunicadores Asociados: la revolución desde abajo

La asociación SBP/Comunicadores Asociados se presentó esta semana en Barcelona. Hace un año que les sigo la pista y cuando me enteré que uno de sus impulsores, José Bejarano estaba en Barcelona, no dudé de contactarle para vernos y que me explicara en qué consiste este innovador proyecto.

Ambición y tamaño. Esto es lo que busca esta nueva asociación de profesionales de comunicación que quiere aunar el fomento de un periodismo ético que recupere la credibilidad perdida y a la vez, responder a las necesidades concretas de varios colectivos de periodistas.

Así, inspirados en una cooperativa belga creada hace 15 años, SBP ha creado una cooperativa de impulso empresarial que permitirá a cualquier periodistas autónomo facturar y cotizar solo por el tiempo real trabajado y flexibilizar la retención que se le aplica.

Pero la asociación no se queda ahí, su ambición es mucha y como ellos mismos reconocen ya no vale hacer lo de siempre: “O hacemos algo o dejemos de quejarnos“. Esta es la charla que mantuve con José Bejarano y Toni Pino.

Toni Pino y José Bejarano

¿De dónde surgió la idea de crear una asociación?

José Bejarano: La idea nace de un cabreo y de una necesidad. La Sociedad de la Prensa de Sevilla tenía 10.000 euros destinados anualmente organizar un evento. Se decide anularlo y destinar ese dinero a becar proyectos emprendedores. Se nos cayó todo al suelo cuando los proyectos que se presentaron solo eran para medir el tamaño del agujero, no para montar ningún medio. Fruto del cabreo al llegar a casa escribo un post en mi blog titulado “Se buscan periodistas: hartos del lamento, de escribir al dictado, de ser utilizados en la guerra política, hartos, hartos hartos…dispuestos a hacer algo”. Cuando lanzamos la idea de montar algo a través de la Sociedad de la Prensa respondieron 90 periodistas dispuestos a dar un paso al frente, pero cuando se convocó la beca, nadie se presentó.

Queremos dejar de contar víctimas: aquí no se queja nadie más, se necesitan ideas y propuestas. De ahí sale la idea de montar un diario digital y una emisora de radio. Al mes lanzamos una convocatoria con la idea de 300 periodistas 300 euros. Se apuntaron 297. Fue una manera de medir el grado de compromiso, ya que todo el mundo está dispuesto a montar algo hasta que se habla de poner dinero.

 ¿Cuál fue el siguiente paso?

JB- Esto fue en mayo 2012. Estudiamos la situación y tomamos conciencia de la gravedad de la situación. Y llegamos a la conclusión que el problema era tan gordo que crear un digital y una emisora era ponerle una tirita a un enfermo terminal. ¿Qué íbamos a cambiar? Íbamos a ser uno más entre miles de proyectos.

¿Y si el camino no era crear un medio, ¿qué decidisteis hacer al respecto?

JB- No aportaremos nada nuevo -pensamos-. Necesitamos una asociación muy potente de decenas de miles de profesionales que actúe de vertebrador de la profesión, pues estamos seguros que estamos ante una reconversión de la profesión a la altura de lo que fue en otros sectores, solo que no se visibiliza. No cortamos carreteras ni quemamos neumáticos, por lo que hacen con nosotros lo que quieren. Y vimos la necesidad de no limitarnos a los periodistas, sino que todos vamos en el mismo barco, abierta a fotógrafos, diseñadores, técnicos de sonido…etc.

Lo que hemos creado ya es la Asociación SBP comunicadores asociados. La asociación quiere ser un tronco que ayude a vehicular tantos proyectos como seamos capaces de albergar, marcando lineas rojas que no podemos traspasar sobre el periodismo que queremos hacer.

¿A qué conclusiones llegáisteis?

La obsesión de todo el mundo es el modelo de negocio. Pero para nosotros no es el problema. Evidentemente es algo que hay que solucionar pero para nosotros el problema está en el valor de lo que hacemos. La sociedad no valora lo que hacemos. La sociedad no va a pagarnos ni que hagamos el pino.

¿Cuál era la siguiente fase?

JB: Hemos dividido el proyecto en tres fases. Acabamos de terminar la primera, una fase de tormenta de ideas. Ahora que ya tenemos un plan de acción lo estamos comunicando a los profesionales y ver si tenemos apoyo. Hemos identificado tres grandes grupos para solucionar problemas concretos. La gente con trabajo, que está en la crisis de valores. El segundo grupo es la gente que ha pasado de contratada a freelance, grupo creciente. Y a la vez dividimos ese grupo: los de economía sumergida y los que se están como autónomos. A ambos damos una solución muy concreta creando una cooperativa de impulso empresarial. Pero para nosotros es importante diseñar una estrategia de recuperación de la credibilidad.


Cooperativa para trabajadores autónomos

¿En qué consiste esta cooperativa de impulso empresarial?

Ofrecemos una intermediación para facturar. Dicho de forma resumida: lo que hace la cooperativa es convertir tu factura en una nómina, y pasas de ser trabajador por cuenta propia a trabajador contratado de tu empresa, porque tu serás socio de tu empresa, la cooperativa. Cotizas por los días que realmente trabajas y se te aplica una retención menor del 21%, pasando el trabajador al régimen general. La empresa que te contratará ya no tendrá la obligación de retenerte el 21%. La cooperativa te asesorará sobre qué retención te conviene aplicarte para que en la declaración de la renta anual se acabe de ajustar según lo que has trabajado. Permite una cotización a la carta dentro de los márgenes legales según las circunstancias de cada trabajador.

Pero esa misma cooperativa también dará cabida a gente que está emprendiendo, bajo una figura jurídica que existe en Andalucía que es el contrato en prácticas de emprendimiento

¿De donde sacará los ingresos la cooperativa?

A cambio, lo que cedes es un 8% de cada una de tus facturas. De ese 8, un 3’5% se destina a los gastos de gestoría, por lo que el profesional se olvida del papeleo y de perseguir a los clientes para que le paguen. El 2,5% se irá a un fondo de reserva destinado para en un futuro adelantar los pagos a los socios. Un 1% fondo de inversión para financiar nuevos proyectos.

¿De dónde sale este modelo?

No nos hemos invitado nada. En Bélgica la cooperativa de profesionales creativos, SmartBe tiene 45.000 socios y factura 120 millones de euros. Hace 15 años que funciona y acoge a artistas, creativos y también periodistas. En este modelo nos inspiramos.

También nos planteamos la creación de una cooperativa de segundo grado. Lo mismo que intentamos hacer con los profesionales individuales, aplicado a las empresas. El objetivo de la cooperativa es mutualizar costes, hacer economía de escola, compartir publicidad, cruzar servicios, sumas temporales de tamaño para licitar en concursos… En Argentina se ha creado el mes pasado Coomunicar, una asociación que une a 1.000 empresas sociales de comunicación en un nuevo grupo de comunicación independiente.

¿Qué otros proyectos periodísticos tiene la asociación?

Además de la cooperativa de impulso empresarial y la de segundo grado, estamos negociando la creación una cadena de emisoras locales. El proyecto del diario digital no se ha abandonado, pero no queremos ser un proyecto más, sino el proyecto de una macroorganización detrás y que sirva de locomotora que engancha vagones. No podemos ser un diario más, no podemos repetir lo que ya se hace, hay que romper en lo contenidos y en las formas.


Asociarse para defender un periodismo ético

¿Cuándo costará ser socio de la cooperativa? ¿Y de la asociación?

La cuota de la asociación anual es de 36 euros al año. Porque lo que queremos es tamaño. Si eres estudiante o estás en el paro serán 12 euros. Todo persona que quiere apoyar periodismo ético puede participar en la asociación aunque no forme parte de la cooperativa ni vaya utilizar ninguno de los demás servicios. Para formar parte de la cooperativa de impulso empresarial que permita facturar hay que aportar un capital que es un único pago 50 euros. El día que salgas de la cooperativa, se te devolverán.

Para darse de alta hay que inscribirse en Sebuscanperiodistas.com rellenar una ficha.

¿Qué es lo realmente importante?

Lo importante no es facturar, eso es urgente. Lo importante es recuperar la credibilidad de la profesión periodística. Queremos crear un comité de ética y lanzaremos un sello de calidad certificada. Tenemos un discurso muy reivindicativo, necesario, pero respondemos también a lo concreto de varios colectivos.