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3 generaciones de periodistas y su relación con Internet

Para mi presentación en Barcelona de “Internet para periodistas” quise reunir a 3 generaciones diferentes de periodistas con el objetivo de romper tópicos sobre las nuevas y viejas generaciones y el uso que hacen de Internet. Tres historias de relación con Internet: el veterano, el nativo y el adaptativo.


1. El veterano

“Lo que ha cambiado es la manera de trabajar, no el periodismo”. La frase no es mía, sino de Lluís Foix, ex director de La Vanguardia y corresponsal en el extranjero. Él lo ha entendio muy bien. Es un periodista veterano que no ha tenido remilgos a la hora de tener un blog y twittear.

Recordaba sus tiempos de corresponsal, cuando su mayor preocupación era la tecnología: cómo hacer llegar la crónica. Hoy no es el problema. Cuando el corresponsal envía su pieza, el medio ya se ha enterado por otras fuentes.

Alertó de los peligros del anonimato en Internet y del amarillismo de muchos medios en internet presuntamente serios en papel. Abogó por la necesidad de mantener la calidad de los medios también en Internet.

Tampoco puede confundirs -decía- el número de seguidores con la influencia. Sin embargo Foix llegó a confesar que empezaba a sospechar que tenía más relevancia por lo que decía en Twitter que por lo que publicaba en La Vanguardia.

Defendió la marca personal como el capital profesional de los periodistas, hoy también alentada fuera de los medios tradicionales.

2. El “nativo” digital

A David Guerrero hace unos años que lo conozco. Estudiaba 3º de periodismo y yo era vuestra añorada Lola Como Mola. Me escribía diciendo que en la universidad apenas les hablaban de Internet y nada de redes sociales. Los profesores no estaban preparados todavía, pero es que los alumnos tampoco.

Nadie nace enseñado y los jóvenes tampoco conocen los entresijos de internet por ciencia infusa. No. Los estudiantes de periodismo necesitan conocimiento y sentido periodístico de la tecnología. Lo del nativo digital es un mito. Una cosa es tener un Facebook y otra saber buscar fuentes de información, contactar, verificar, monitorizar y distribuir.

David es ahora freelance. Colaboró con Público y actualmente continúa con la Cadena Ser. Fundó un medio local en su ciudad, Viumolinsderei.Toda una metáfora del periodismo que nos espera a medio plazo: freelance y emprendedores.


3. El adaptativo

Lo he llamado “el adaptativo”, pero bien podría llamarlo “el náufrago”. Entre los veteranos y los nativos nos encotramos otra generación en el abismo entre los dos mundos: el que se va y el que no acaba de llegar. Estamos nadando entre dos mundos y a ninguno pertenecemos.

Llegamos tarde a las grandes redacciones, justo cuando empezaban a desmoronarse y entraba la precariedad por la puerta grande. Sin embargo, prefiero llamarlo “adaptativo”, porque “naúfrago” tiene unas connotaciones negativas que creo que no se corresponden con el futuro.

Ahí está Jordi Pérez Colomé, de mi generación, colega y amigo. Hace dos años le era ajeno todo este mundo de Internet. Ahora tiene más seguidores que yo en Twitter. Ha hecho un excelente y pionero trabajo en twitter siguiendo las revueltas árabes.

“¡Que no haya ninguna herramienta más, por favor!” bromeaba en la presentación al leer mi libro. Se hace el resistente pero ahí lo tienen. Fue el primero en poner un botón de Paypal en su blog, entendió como nadie Twitter como su propio medio de comunicación y acaba de publicar su primer ebook. Entiende bien que la forma de hacer periodismo ha cambiado.

A los tres Internet les pertenece y les sirve. El mismo periodismo, nuevas herramientas: sin miedos ni prejuicios. El libro quiere ser integrador, para todos, sin dejar fuera a nadie, seas el tipo de periodista que seas…

Llamados a nuestra reconversión profesional, como explico en la introducción de mi libro los caminos están por inventar. Está en nuestras manos.

 

(Fotos cortesía de Fotodeperfil.com)

 

 

Eva Domínguez “Los medios tendrán que hacerse más permeables a los microperiodismos”

Los micro-periodismos nacen como setas en Internet y muchos pasan desapercibidos, pero son cada vez más numerosos. Anuncian un futuro diverso y coral para los medios en Internet. Son a la vez bancos de prueba para nuevas  narrativas y modelos de negocio. Eva Domínguez publicó hace unos meses junto a Jordi Pérez Colomé el libro Microperiodismos que ha sido ahora editado en formato Ebook.

Hace unas semanas mantuve una charla con Eva Domínguez, “microperiodista” como el propio @jordipc. Entre los proyectos, Hoopshype, un blog en inglés sobre basket, Microsiervos, el blog tecnológico más popular, Dosdoce, sostenible gracias a ingresos indirectos, dos hiperlocales como Somos Malasaña o GranadaiMedia, o los propios proyectos de Jordi, Obamaworld, como periodista-marca o el de Eva, Minushu, una serie documental online.

¿Qué futuro les espera a estos microperiodismos? ¿Serán sostenibles o es solo una utopía periodística?

 

¿De donde sale la palabra microperiodismos?

Queríamos reflejar alternativas a los modelos periodísticos tradicionales y nos encargaron si podíamos buscar modelos de éxito. En seguida nos preguntamos ¿qué es el éxito? Aunque sea una cuestión muy personal, para nosotros poner en marcha un proyecto en un momento como el actual ya puede considerarse como un éxito.

Pensamos que quizá lo más interesante en este momento eran estos pequeños proyectos de medios online en los que no necesitas una gran estructura para iniciarlos. Nos salió una lista enorme y pensamos que lo micro era lo que más abundaba y lo más nos ha interesado. Y de ahí salió la idea de que son micro-proyectos, micro-periodismos.

La mayoría de modelos que presentáis están buscando aún la fórmula para ser rentable y las soluciones son múltiples.

Los hemos ordenado por orden cronológico. Los más antiguos están al inicio [Hoopshype, Microsiervos, Dosdoce]. Coincide que los que tienen más recorrido son los han conseguido ser sostenibles. Pero no hay que olvidar que Hoopshype estuvieron picando piedra durante 3 años antes de ser comprados.

Estamos en un momento de transición en el que nadie sabe cuál es la fórmula. Y si alguien la encuentra puede no sirva para otros. Lo único que puedes hacer para saberlo es probarlo. Y aún así, haciéndolo puedes descubrir algo distinto que no hubieras descubierto si no te hubieras metido a explorar el primero. Las oportunidades no surgen si no te pones en marcha.

En vuestro decálogo de los “microperiodismos” decís que lo primero que hay que hacer para crear es quedarse sin trabajo…

El decálogo está hecho con humor. Obviamente no deseamos que nadie pierda su trabajo, pero cuando ésto ocurre es verdad que existe una oportunidad para el periodista. No tiene nada que perder -aunque siempre hay una inversión, sea de tiempo o de dinero- y puede iniciar un proyecto en internet, aunque sea sin una clara hoja de ruta y sin saber si funcionará.

En primer lugar es muy importante que te guste. ¿No había suficiente medios de basket en inglés? Estos tres chicos [hoopshype] conocían muy bien el sector y les gustaba mucho, pensaron que podían hacerlo mejor. Eso es importante, tiene que gustarte.

En segundo lugar, es una cuestión de tiempo y de perseverancia. Puedes ir creando una audiencia, pero en el momento en que lo abandones, la perderás. Por eso tienes que tener mucha fe en ti mismo y en tu proyecto, disfrutarlo y ser constante.

Estos periodistas, más que caminar sobre caminos conocidos, son verdaderos exploradores de un nuevo mundo…

En ningún caso son un fracaso, porque lo que aprendes te servirá para el próximo proyecto, el fracaso tienen que ser parte del proceso. Más que un modelo en formación creo que es un modelo de experimentación. El único motor es la pasión, no hay garantías.

Muchos de los protagonistas os contestan que les hubiera gustado tener más formación en temas de marketing y empresa. ¿Crees que los nuevos periodistas están formados para el nuevo mundo?

Los planes de estudio se preven con mucho tiempo de antelación. No es que no lo quieran hacer, sino que al propio modelo educativo le cuesta mucho incorporar estos contenidos y Internet va muy rápido. Pero en cada universidad encontrarás profesores que irán incorporando a sus asignaturas contenidos del contexto actual.

Pero de todas formas desde que yo acabé la carrera he estado formándome. El que crea que no debe seguir aprendiendo, está muerto. Hay que verlo como un estímulo, pero hay mucha gente a la que le genera estrés. Estoy segura que empezarán a surgir seminarios dirigidos  a la micro-emprendeduría para periodistas.

En el futuro ¿todos seremos microperiodistas?

Los grandes medios seguirán existiendo, pero es posible que sean menos. El microperiodismo es un fenómeno de transición y en una década no sabemos cuál será la situación. Tampoco quiero hacer de futurista… Lo que más me interesa es el “ahora”. Hoy es posible hacer periodismo sin muchos recursos y es además una excelente forma de aprender. Hay que animar a la gente a que cree en Internet, a que no se queden esperando a recibir una llamada.

Estoy convencida que las grandes marcas continuarán pero deberán permeabilizarse al entorno en este contexto de crisis y llegar a acuerdos con el gran talento periodístico que hay fuera. No pueden llegar a todo así que se verán obligados a colaborar con otras iniciativas.

El modelo actual da la espalda, en general, a todo aquello fuera de sus muros. ¿Crees que se han encerrado en sí mismos?

Sí, pero tiene sentido. Los medios están muy centrados en su día a día tratando de crear un modelo, no tienen mucho tiempo para mirar qué hay fuera…  No quiero dar lecciones a nadie, pero es normal que los medios no vean que está pasando en la periferia de la industria. No se trata de elegir un modelo u otro, sino de una convivencia.

Tú también eres microperiodista ¿Qué es Minushu?

Siempre he tenido mis proyectos experimentales pero mi error fue querer hacerlos dentro de los medios tradicionales. Cuando me di cuenta que no podía hacerlos dentro, entendí que ahora podía hacerlos fuera. Ha habido una gran evolución en el audiovisual que permite hacer cosas antes impesables. Busqué un proyecto, pequeño, escalable y audiovisual pero diferente. Hablé con gente cercana a mi que podía estar interesada. Minushu es un sello personal, que junto a Adriano Morán, búsca una narrativa propia. Por ahora es una serie documental de piezas autónomas. Es un espacio de experimentación.

Minushu no es un medio sino una serie documental, en la línea de lo que están haciendo muchas productoras independientes que hacen temas en profundidad. Mediastorm es una de las referencias.

 

@jordipc: "Twitter es mi medio de comunicación"


Uno de los fenómenos informativos más interesantes que últimamente he visto en Twitter ha sido la cobertura de las revueltas árabes en tiempo real de Jordi Pérez Colomé. Jordi es periodista freelance y mantiene su blog Obamaworld sobre política internacional norteamericana desde febrero.

En estos momentos Jordi está en Siria por su cuenta y riesgo. Consiguió un visado de turista. Está claro que en la embajada siria no metieron su nombre en Google…

Antes de irse publicó un post sobre el uso periodístico de Twitter en el que identificaba tres usos fundamentales de Twiter: como fuente de información (testigos y nueva agenda), “información ambiente” y como medio de distribución de contenidos.

En los días previos a la semana santa mantuvimos una interesante charla en bar de Barcelona sobre su seguimiento vía Twitter de las revueltas. Jordi ha entendido Twitter como un medio de comunicación en sí mismo y esa perspectiva condiciona su uso del canal. Estas son algunas ideas que compartió conmigo.

Cuando Jordi encontró a Twitter
Jordi empezó como todos en Twitter: por curiosidad. Se metió y empezó a seguir a fuentes sobre Obama, los medios, los periodistas y analistas que cubren la política norteamericana. Tuiteaba sobre la actualidad política como un complemento a su blog Obamaworld. En febrero, en cambio, la revolución estalló en Túnez y Jordi empezó a seguirla con interés.

“Para mi twitter era como un periódico, mucho más especializado de lo que me daban los medios españoles. Seguía a periodistas norteamericanos y me servía para el blog, y tuiteaba cosas muy concretas de allí. Con las revueltas árabes seguí el mismo proceso”. A Túnez llegó tarde y se incorporó al proceso de la revolución egipcia: más organizada y con un uso muy intensivo de la red. Descubrió que había un hueco para explicar en twitter y para twitter aquél momento histórico. Son ya tres meses pegado a la pantalla. Para él, estar aquí se trata de una oportunidad y

Twiter como medio
“Twiter es mi medio -me decía- me esfuerzo en dar información en un ámbito muy concreto”. Jordi trata de resumir lo que ha dado de sí cada jornada a través de no más de una decena de tweets. Administra y economiza la información para no ofrecer paja. Para twittear 20 antes lee muchísimos más. “Estoy informando desde twitter para twitter. Tengo un blog y twitter, y entiendo que son dos medios absolutamente distintos que se dirigen a públicos también distintos”.

El lugar del blog
Tiene miles de seguidores, pero sólo una pequeña parte lee su blog. A Jordi no le extraña: “Claro, porque es mucho más fácil seguir twitter. Es un tipo de información que adapto al medio. Son dos trabajos diferentes, no digo lo mismo ni doy la misma información porque no se puede”. En su blog ofrece información mucho más analítica y profunda. Utiliza twitter para cazar informaciones interesantes. Por la noche, cuando deja de tuitear, llega el momento de leer con más calma y escribir en el blog.

Entonces, ¿twitter es más masivo?– pregunto. “Sí. Hay gente -y no pasa nada por reconocerlo- que solo le interesa saber por encima lo que pasa en el mundo árabe. Es normal y me parece lógico. Si hay 10.000 personas que les interesa mi blog, hay otras 100.000 que les interesa en 20 tweets lo que pasa en el mundo. Es un esfuerzo diferente. Es igual cuando a mi me interesa qué dice Guardiola y sigo a periodistas deportivos pero no me dedico a leer crónicas deportivas…
“Hay muchos tweets que son titular al día siguiente y no hace falta escribir 500 palabras. Cuando la gente dice que sólo lee los titulares es como leer 20 tweets. No hace falta poner más paja”. Jordi es un ferviente defensor de la economía verbal. Un fan del preciso Economist.

Informar desde fuera y el papel del corresponsal
Una de las críticas que se suele hacer a este forma de información es su lejanía física al lugar de los hechos. Para resumir lo que ha pasado cada día, no es necesario estar allí según explica Jordi. “Ahora iré a Siria y escribiré sobre lo que vea o me cuenten en las calles, pero no podré informar de lo que ha pasado a 100 kilómetros de allí, me será imposible saberlo”. “Lo que no quieren reconocer los medios hoy es que ofrecen información de Libia sobre lo que ha ocurrido en Trípoli cuando en realidad el corresponsal que firma está físicamente en Bengasi”.

Cuál es entonces el futuro del corresponsal, le pregunto. “El futuro de corresponsal será el que fue antes, el que iba y contaba lo que veía. La información valiosa es ahora ¿qué piensa la gente en Damasco? Estoy convencido que la vida allí es completamente normal”. “La diferencia es que si tu tienes una redacción aquí, ésta puede hacerte el trabajo de cobertura informativa”.

Sin lugar para la opinión
En su post Jordi hablaba de la abundancia de opinión como un peligro a evitar en Twitter. A él no le gusta utilizar el canal para expresar su opinión personal. “Otros periodistas que sí que trabajan para un medio -y es lícito- utilizan Twitter para sus comentarios personales. En mi caso me esfuerzo en dar información en un ámbito y ellos ya la dan para su medio y dejan twitter para otras cosas. Soy consciente que éste es mi medio, y mi opinión, por tanto, no puede entrar”. Así lo utilizan muchos periodistas de la CNN y otros anglosajones. “De los periodistas, sólo espero el dato”.

Un día en la vida de @jordipc
“Es una locura. Porque me gusta y porque he visto que he dado en el hueso: hacer algo que aporta, dar algo que nadie está dando. Das información de manera distinta y que la gente encuentra útil. Esa es la gran ventaja del periodismo: facilitamos la vida de la gente. Casi todo el día tengo que estar pendiente de twitter, llevo 3 meses, pocos días he estado sin conexión. Yo lo veo como que he abierto un bar: cuántas más horas que estás, mejor servicio das”.

Sabe que no podrá mantener este ritmo, aparte de las revoluciones tiene la necesidad de ganarse la vida. Sin embargo, ve éste tiempo como una inversión.

Hace unos meses insertó un botón de Paypal en su blog por el que invitaba a sus lectores a donar una cantidad. Ha hecho una nueva llamada con motivo de su viaje a Siria, que se financia él mismo. De momento no se hará millonario, pero algunos lectores aprecian su trabajo. También sabe que su blog y su cuenta en twitter le pueden ayudar a conseguir otros trabajos relacionados con sus habilidades y conocimientos.

Hablamos durante cerca de dos horas en los días previos a su viaje a Siria. Jordi no es el primero ni el último que se vaya por su cuenta y riesgo a buscar la noticia. Muchos están inventando formas de financiarse y vender su trabajo. Parece como si los medios tradicionales estuvieran rodeados de muros infranqueables. Por eso hay una generación que no busca caminos posibles, los crea.