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Alejandro cegarra

Alejandro Cegarra: “No puedes pasarte la vida haciendo fotos bonitas”

Alejandro Cegarra (Caracas, 1989) es este niñato de 25 años que tengo sentado enfrente. Señalado como el tercer mejor fotógrafo latinoamericano del año (POY Latam), hace 5 años no sabía hacer fotos. Hace dos años no tenía ni pasaporte. En dos años ha llenado todas sus páginas y ha tenido que pedir uno nuevo. Ha ganado premios y reconocimientos. Aprovechando mi viaje por Venezuela nos citamos en la librería Lugar común, una especie de oasis en medio de esta caótica ciudad que es Caracas. Me gusta el nombre de la librería, porque es precisamente lo que escasea en este país: lugares comunes donde ser capaces de vivir, dialogar y reconocerse.

Su carrera ha sido meteórica, tanto como tan solo 3 años. Cegarra empezó publicando pequeñas historias en un blog que le sirvió para que el diario Últimas Noticias (el más leído en Venezuela) le diera una oportunidad. Mientras trabajaba en el diario realizó su proyecto personal sobre la célebre Torre de David -un rascacielos a medio construir que fue ocupado por 4.000 personas- símbolo del colapso de dos sistemas, proyecto que catapultó a Cegarra a la órbita internacional. Luego vino Associated Press, con la que cubrió las protestas estudiantiles de 2014 y ahora, trabaja para Getty reportage. Precisamente en estos años de su brevísima carrera le ha tocado vivir momentos históricos como la muerte de Chávez, trabajo que expuso en la última edición del festival Visa pour l’Image de Perpignan.

Esta entrevista la hicimos a finales de julio, al inicio de mi viaje, en plena crisis de escasez de productos básicos, con colas por todas partes y una inflación desbocada. Charlamos en Lugar común, con una suave música de ritmos caribeños de fondo y el timbre de la puerta de la librería que se cuela en toda la grabación. Pido un café cortado, pero no hay leche. Me conformo con lo que hay.

Alejandro no deja de estrujar y retorcer su camiseta con las manos por debajo de la mesa, pero al finalizar, casi dos horas después, acabará mostrándome algunas de sus “accidentales” heridas de guerra. Dice que en Caracas “o maduras como fotógrafo o te quedas en la mediocridad para siempre”.

Lugar común Caracas

 

Andrea no me deja sacar el móvil para hacer fotos en Caracas, menos aún la cámara, y me pregunto ¿cómo lo hace un fotógrafo para trabajar en esta ciudad?

Normalmente voy con una cartera que parece una bolsa para llevar el almuerzo. Siempre utilizo cámaras pequeñas, así que primero “veo” la foto, saco la cámara y la guardo rápidamente. No me quedo mucho en un mismo sitio. Sobre todo en el oeste de Caracas, pero sí que es cierto que es mejor no llevar nada ostentoso. Pero hay que quitarse el estigma de que uno es una víctima, y hay que saber disfrutar de la ciudad.

¿Alguna vez han intentado robarte?
Una vez intentaron robarme la Leica que me regalaron con un premio -es incomparable- y traté de explicarle al ladrón que era una cámara de rollo que no le serviría de nada. Se quedó con mi móvil y salí corriendo.

Ahora trabajas para Getty Reportage como freelance. ¿Qué aprendiste de tu tiempo en el diario Últimas Noticias y en AP?

En Últimas Noticias aprendí a hacer de todo, en AP aprendí lo que es la inmediatez; no tienes tiempo ni a abrir la foto. Si la foto está bien expuesta, hay que enviarla. En la oficina las enviaba, escribía el texto, y en 10 minutos estaba disponible. Luego revisaba con calma a ver si se me pasó algo… En Getty estoy aprendiendo a ser medio freelance en esta vida. Me dan asignaciones pero también se encargan de seguir formándote.

Torre-de-David-1-Alejandro-Cegarra

El trabajo de la Torre de David te puso en la órbita internacional de la fotografía. Pero ¿por qué te interesó hacer el tema de la Torre de David cuando ya había sido fotografiado y explicado por otros antes?

Mi universidad está frente la torre y siempre me llamó la atención. Vi un documental de Vice muy malo en el que no hablaban de la gente que vivía allí. Sebastián Liste entró ya con Jon Lee Anderson. Encontré un artículo en un medio comunitario chavista donde se hablaba de la organización dentro de la torre. Mientras trabajaba en UN, aprovechaba mi tiempo libre y me escapaba un par de horas durante dos meses y después fui espaciando las visitas durante varios meses más

¿Cómo conseguiste lograr acceso a la torre?
Llamé a la puerta y tuve la suerte que salió la persona indicada. Elvis, el presidente de la Torre de la David. El niño Daza del que hablaba Anderson en el New Yorker, me dijeron que “ya no está”. No pregunté más. Tuve que convencerles de lo que quería hacer, pero al día siguiente ya estaba haciendo fotos. En el piso 6 me dejaban dejar mi coche y era la manera de que todos supieran que estaba allí. Pasé 5 meses conviviendo con ellos. Familia a familia iba presentándome y entrando en las casas. Allí dentro vivían unas 4.000 personas y llegué a conocer a unas 100. Disparé solo unas 2.000 fotos. Cada día hacía unas 40 o 50 fotos, pero dentro de esas fotos estaba la foto que quería. Les acompañé hasta que hace unos meses fueron reubicados por el gobierno en otras casas de Misión vivienda pero en sitios muy alejados entre sí. Es como si tomas un sistema y lo rompes en pedazos: muy pocos están en Caracas. Ahora está vacía. Pero la torre no es la torre, es la gente que vivía allí. Abandonaron la torre y documenté también la mudanza.

Leí que decías que la torre era para ti un símbolo del colapso…
Siento que es la suma de dos sistemas que nunca funcionaron. Para el chavismo representa el tema de la vivienda socialista comunitaria, de tomar los espacios; y para el capitalismo, significaba el poder financiero en Caracas. Ambas cosas fallaron en Venezuela, y fue un símbolo de lo que quiso ser Caracas pero no pudo ser.

Ahora [septiembre 2015] expones Viviendo en el Legado de Chávez en Visa pour l’Image…
El proyecto sobre el legado de Chávez tiene una carga emocional que me hizo madurar como persona. La muerte de Chavez lo cubrí por mi cuenta. Recuerdo volver a mi casa deshidratado después de pasar 8 horas caminando bajo el sol…

Alejandro Cegarra-legado Chavez

¿Cómo te planteaste el proyecto del Legado de Chávez?
Era un momento histórico y tenía que salir a tomar fotos. Estaba en la universidad y lo dejé todo para salir a la calle a fotografiar. El trance nacional que provocó Chávez duró como un mes. Empecé entonces a preguntar cuál es el legado que me deja Chávez. Me puse 3 preguntas a explicar en fotos: ¿me dejó mejor economía? ¿mejor seguridad?, ¿mayor libertad? A mí, como persona, ¿qué me dejó? Por eso se llama viviendo en el legado de Chávez, a mi clase, clase media, del este de Caracas, que es medio opositor y medio sifrino (pijo). Terminé en febrero 2015 con el aniversario de las protestas de los estudiantes. Al final lo planteé como una fórmula para poder presentarlo a Perpiñan: Violencia más inseguridad, más situación económica es igual a protestas. El proyecto empieza con el tema de la violencia, salta a la crisis económica y termina con las protestas de 2014.

Justo esos 3 elementos son los problemas que afronta Venezuela hoy, ¿no es cierto?

Sí, totalmente. El tema económico es muy fuerte. La violencia es parte de los paises latinoamericanos, como que está en nuestro ser…

¿De verdad lo crees?!
Sí, es parte de nosotros. Somos naturalmente violentos. Pero nosotros mismos nos hemos puesto la correa. Estamos así para no ser tan violentos, pero a veces nos sueltan y se nos va. Mira El Salvador, Gautemala, Honduras, Venezuela… El latinoamericano es violento, es impulsivo.

Hemos estado esta mañana con una religiosa catalana y ha hablado de la violencia como una “guerra silenciosa”.

Precisamente estoy haciendo un proyecto que se llama “la guerra invisible” dentro de una taller del WorldPressPhoto para jóvenes fotógrafos. Y trata sobre el gasto militar, la censura de la violencia en los medios y la incapacidad de mantenernos a salvo de nosotros mismos. Siento que es una guerra que está tapada totalmente.
En Caracas murieron 20.000 personas en un año, en 24.000 en todo venezuela, en una población de 30 millones, eso es mucha gente. Y he estado buscando cifras y a veces hay más muertes que algunos conflictos armados. Venezuela en 2012 tuvo más muertes que Irak, un país que sale de una guerra civil. Por eso se llama nuestra guerra invisible. No está terminado aún, lo entrego en noviembre. Pero para mí lo más difícil no es la muerte en sí, sino los que se quedan. Quiero hacer retratos de personas en espacios vacíos de la persona que ya no está.

Eso sería como las consecuencias de las violencia. ¿Y las causas?
¡Las causas es todo! La desinterés por hacer algo… Llevan 23 planes de seguridad en 14 años.
Pero tengo entendido que la violencia es prechavista…
En el 98 morían 3.900 personas al año; en 2010, estaba por 15.000. Es decir, han muerto 200.000 en 14 años por violencia y criminalidad. Hay una falta de interés y dejadez. Mucha gente dice que eso favorece al gobierno, para controlar a la población. Pero para mí es simplemente ineptitud que no saben cómo hacerlo para parar esto. En el último año ha habido 3-4 ministros de seguridad… Y lo otro es la crisis económica ahora, se va poner peor, mucha más gente se va a arrastrar a eso. 8.000 bolívares [salario mínimo en juñio 2015] son escasamente 12 euros. La gente va a empezar a ver el camino fácil. (…) El gobierno no tiene la capacidad de controlar eso. El 90% de los casos de homicidios quedan impunes. Aquí matan a alguien en un barrio, ¿y cómo encuentras a alguien en Petare, el segundo barrio más grande del Latinoamérica, sin direcciones? El culpable se esconde y ya nunca baja.

Has cubierto protestas y pasado por situaciones muy tensas ¿cómo gestionas el miedo?
Tengo mucho miedo. Cuando están los otros fotógrafos me pego a ellos. Si en unas protestas no los veo, o es que estoy en un mal lugar o estoy donde la noticia no está. Me siento más seguro con ellos [se refiere a los fotógrafos de Reuters y AFP en Caracas]. Cuando voy a un barrio es diferente. La primera vez que fui con la Policía a patrullar en Petare hubo una emboscada y empezaron a disparar. Me metí debajo del coche. Me quedé agachado hasta que acabó el titoteo y por suerte no hubo muertos. Volví a hacerlo cuatro veces más sobre el tema de la seguridad como parte del proyecto de El legado de Chávez. Me dan pánico las armas. Pero valía la pena contarlo porque es una realidad que está sucediendo. La gente que vive en el valle de Caracas vive en una burbuja. No he vuelto a ir a Petare con los polícias, sí a cárceles. Me dí cuenta que no tenemos mejor seguridad ni dentro ni fuera de la cárcel.

Vi el trabajo de Sebastián Liste sobre  los pranes en FotoPress de LaCaixa y es impresionante. Que estas mafias se hayan adueñado de las cárceles es una situación realmente surrealista..

Totalmente. A la que yo fui sí que estaba controlada parcialmente por el gobierno, pero el ambiente era muy tenso. Fui dos veces, fue muy puntual y hice unas fotos muy concretas, pero no pude hacer lo que Liste, que fue muy bueno. Estuvo una semana en aquella cárcel en diciembre en 2013. Lo que escuché es que al gobierno le molestó mucho ese trabajo. Yo creo que no le van a dejar volver dejar entrar (risas)…

¿Qué es para ti el fotoperiodismo?
Pregunta difícil… No debe ser complaciente, ni una farsa. Sí debe ser una manera creativa y diferente de mostrar la realidad. Una forma de generar conciencia. Somos mensajeros. Pero yo creo que el compromiso no puede ser solo informar, sino tratar cambiar de alguna manera. La fotografía es como una relación, al principio es fogosidad, pero luego se vuelve como un compromiso. No puedes quedarte toda la vida haciendo fotos bonitas, tienes un poder y hay que usarla para hacer algo.

¿Qué te gustaría hacer?
El problema es que mis metas a 10 años vista se han concentrado en 3. Me gustaría poder trabajar con ONGs, ahora en Perpignan me gustaría hacer contactos. Mi sueño es ser el primer venezolano de Magnum, trabajar en África y vivir en un pueblo del sur de Francia.

Con tanta gente que se va del país, ¿no has pensado en irte?
Sí, pero tengo lo que necesito aquí, para mi es barato porque cobro en dólares los trabajos que hago. Mis amigos más cercanos no se han ido porque no tienen dinero para irse, pero sí que he ido a muchas despedidas de gente no tan cercana. Pero si me voy quiero irme a un país problemático. Quiero irme a Honduras, a El Salvador… Quiero vivir los sitios que voy a fotografiar, siento que solo así salen las fotos solas. Creo que las fotos buenas que tengo aquí y el recorrido que tengo ahora, es porque Caracas es como un catalizador. Hay tantos problemas aquí, que o maduras como fotógrafo o te quedas en la mediocridad por siempre. Necesito otro sitio que me dé otro estilo otra vez.

Busqué en Google y la mayoría de tus fotos son en blanco y negro, ¿Te sientes más cómodo?

No sé, me gusta mucho. Para mí es la manera en la que me puedo expresar mejor. Mis cámaras por defecto hacen fotos en blanco y negro. Puedo hacer color, tampoco se me hace difícil, pero el blanco negro es más natural aunque es más difícil de hacer. Siento que me ayuda a componer mucho mejor, todo tiene que quedar más limpio. Creo que mi blanco y negro de ahora es muy diferente al de la Torre de David, aquél fue como muy inocente. Ahora con el tema de la violencia, tienen un tono más oscuro, que atemorice un poco sobre lo que pasa aquí.
Caracas es muy violenta pero hay que tratar de vivir a pesar de la violencia. Tu sabes que la situación es mala, pero no puedes dejar de vivir, no puedes perderte la vida por eso.

¿Cuáles son los principales dificultades que enfrenta un fotoperiodista en Venezuela?
La censura, en el sentido de que nunca van a dejar a que hagas la foto. Tratan de detenerte, de quitarte la cámara… El momento más tenso es cuando llegas y intentas ver de qué ánimo está la policia. Durante las protestas, desaparecieron cámaras y no las devuelven. Les pasó a dos fotógrafos extranjeros, uno de ellos dice que le torturaron.

Alejandro_dentro_sombras

Le pregunto que si ha sufrido torturas. Me enseña una marca de una quemadura de un encendedor de coche en su brazo. Hacía pocas semanas que trabajaba en el diario Últimas Noticias y le mandaron a fotografiar los exteriores de una cárcel el día de la Madre. Tenía 22 años. La Guardia Nacional le tuvo retenido 5 horas y sufrió malos tratos y golpes. Ese día decidió que quería ser fotoperiodista.

Protestas estudiantiles

En febrero de 2014 una ola de protestas de los estudiantes tomaron las calles de las principales ciudades de Venezuela. El fotógrafo oficial de AP estaba cubriendo una reunión de jefes de estado en Isla Margarita. Alejandro cubrió para AP las primeras revueltas en Caracas. Aquél 14 de febrero tenía que ser una manifestación tranquila, pero desde el primer día fueron muy violentas. Era la segunda vez que Alejandro iba a cubrir protestas. El primer día murió un estudiante, Bassil da Costa. Alejandro fue testigo del momento en que una bala le alacanzó. Poco después el joven murió. Su relato sobre aquella mañana puedes leerla aquí.

“Era la segunda vez en mi vida que cubría una protesta de ese calibre y creo que no estaba preparado. Llevé un chaleco y casco porque me lo mandó un fotógrafo después de verme llegar sin nada”.

“Los siguientes meses no fueron tan violentos, pero al mes y medio habían perdido el propósito. Con el tiempo se fue diluyendo hasta el punto de que siempre estaban los mismos. Yo me negué ir a cubrirlas y menos de noche”.

Fotos Lugar Común: Andrea Daza.

Alecegarra.com

 

 

Silvia Omedes

Silvia Omedes: “El fotoperiodismo ya no está en los medios”

Silvia Omedes

En la calle Trafalgar número 20 de Barcelona, en su primer piso, me encuentro con un cartel que dice: “La fotografía podría ser esa tenue luz que modestamente nos ayudara a cambiar las cosas”. Llamo al timbre y pregunto: ¿Está Silvia? Soy Silvia.

Estoy en la sede de la fundación Photographic Social Vision. Puede que no os suene de nada, pero si os digo que son los que organizan la exposición World Press Photo en Barcelona, entonces movéis la cabeza diciendo que os suena bastante. Esta fundación fue creada hace 14 años por tres mujeres con diferentes experiencias pero un mismo objetivo: utilizar la fotografía como una herramienta de cambio social, proveer de contenidos fotográficos al Tercer Sector y ser una plataforma de apoyo a los fotoperiodistas.

Silvia Omedes es su directora y cofundadora. Sus motivaciones personales y su formación la ha llevado desde al arte, el cine y la fotografía a crear una plataforma de acción social a través de la fotografía. Además del famoso concurso WWP, la fundación organiza DOCfield>15 Festival Fotografía Documental Barcelona, un festival de foto documental que trae más 40 exposiones por toda la ciudad de Barcelona, así como otras actividades asociadas. Su objetivo: darnos a conocer otras realidades -geográficas pero también sociales- y acercar el fotoperiodismo a la ciudadanía. Una calurosa tarde de verano hablamos de fotoperiodismo, concursos y de los medios.

¿Qué diferencia hay entre la fotografía documental y el fotoperiodismo?

Depende a quién preguntes. Para mi la fotografía documental es el gran paraguas que trabaja con la realidad: la documenta, la interpreta y la testimonia. El fotoperiodismo es un subgénero de la fotografía documental. Nuestro festival Docfield no es un festival de fotoperiodismo, sino documental: porque queremos que todos los géneros que traten la realidad estén representados. Nos interesan todos los trabajos que nos ayuden a interpretar la realidad, desde los proyectos más clásicos de reporterismo hasta los más artísticos o creativos.

¿Por qué esa amplio abanico de trabajos en el DOCField?

Sentimos que hay cierto cansancio en la sociedad sobre la manera en que se abordan los temas, la de sangre e hígado… Si nos acostumbramos a ver los conflictos de la misma manera llega un momento en que te da igual si te están enseñando Libia, Darfur o Haití. Creemos que se ha abusado de cierta estereotipación de los conflictos, la violencia y los países en desarrollo. Nos hemos inmunizado al dolor. Docfield quiere enriquecer nuestra mirada sobre el mundo.

Occupied pleasuere. TanyaHabjouqa

Creasteis la fundación hace 14 años para apoyar a los fotoperiodistas. ¿Cuáles son las principales dificultades que tienen hoy los fotoperiodistas?

Comer y publicar. El mercado del colectivo de fotoperiodistas freelance se ha hundido. Se ha hecho muy pequeño aunque se mantiene a nivel internacional. Por eso, nuestros mejores fotoperiodistas ya no trabajan para medios de aquí sino para medios o agencias de noticias internacionales. Esto es lo que les mantiene a los que tienen talento.

Aquí las plantillas son pequeñas, malpagan a los colaboradores, y hay una tendencia a no apostar por temas documentales, de denuncia, o reportaje social. Los diarios siguen viviendo de la publicidad y las marcas no quieren que junto a su anuncio aparezca un reportaje de África y el hambre. Sin embargo, a la sociedad le interesa el fotoperiodismo y los medios no lo están ofreciendo. Esta es la paradoja. Si no, no se explica que tengamos 40.000 visitas en 4 semanas en el World Press Photo.

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Llevamos mucho tiempo oyendo lo de la muerte del fotoperiodismo…

Lo que están muertos son los soportes, dónde publicar, pero la necesidad de explicarnos a nosotros mismos forma parte del ADN del ser humano. Quizá los fotoperiodistas no puedan vivir de esto durante un tiempo, pero el colectivo encontrará la manera de hacerlo… Ahora todos están entrando en Internet, se abren galerías y museos para albergar fotoperiodismo y muchos profesionales empiezan a trabajar el video online...

Precisamente leía hace unas semanas una entrevista al fotoperiodista Ricardo García Vilanova donde explicaba que vivía gracias a que produce video y no tanto por la fotografía. ¿Lo multimedia es el futuro de los fotoperiodistas?

Sí, están virando hacia la cultura audiovisual claramente, porque si el objetivo es explicar historias, tú llegas a una audiencia más grande si vas con el sonido y el video junto a la investigación. Si eres un contador de historias, lo importante es que encuentres la mejor manera de explicarlo, no tanto el soporte. Es un dato que el World Press Photo desde hace 4 años tiene una categoría multimedia. En nuestro festival hemos programado 4 noches de proyecciones multimedia en plazas públicas de Barcelona.

Los soportes están cambiando pero también los lenguajes. Una de las cosas que está cambiando es que los fotógrafos empiezan a plantearse quién es su audiencia, y en consecuencia, modificar el “cómo” para que la historia pueda llegar con más eficacia a ese público.

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¿Hasta qué punto puede cambiarle la vida a un fotoperiodista ganar un World Press Photo como por ejemplo el caso de Samuel Aranda?

No solo es para el fotógrafo de la categoría principal, también es muy importante para los que son premiados en el resto de categorías. Aunque está bien pagado el primer premio, la mayor recompensa es la visibilidad que ganan los premiados. Sus fotos tendrán un alcance mundial y serán vistas por miles de personas en ciudades de todo el mundo. En el caso del WPP los ganadores suelen quejarse que es un año en el que no consiguen trabajar por la cantidad de compromisos donde se reclama su presencia. Pero con lo difícil que lo tienen hoy en día los fotógrafos, ya pueden aprovechar la visibilidad e intentar dar una respuesta a todas las oportunidades que les brindan.

En el caso de Samuel Aranda, fue importante para su carrera, sin duda, pero él ya estaba publicando en el New York Times. El trabajo sobre Yemen, un proyecto personal con el que ganó el concurso, fue publicado por New York Times. La misma semana lo presentó a La Vanguardia y lo rechazaron: no creyeron que tuviera calidad suficiente, no les interesó. Dos semanas más tarde Samuel Aranda ganaba el WPP.

¿En serio? ¿La Vanguardia lo rechazó?

Sí. No tenemos buenos profesionales gestionando fotografía dentro de los diarios. Sí que tenemos buenos fotógrafos y editores, pero la gente que toma decisiones finales en este país… tenemos grandes carencias en cultura audiovisual. La gran pena es que la fotografía aún no se ha entendido: señores, la fotografía no solo ilustra el texto, tiene vida propia y tiene mucho poder.

¿El fotoperiodismo está cada vez más lejos de los medios?
Es que no está: no se respeta, no se paga bien, no se publica. Aún hay algún fotógrafo en plantilla en prensa que es un héroe. La cultura visual de los que eligen son las fotografías de agencia. Son grandes fotos de impacto, muy gráficas pero que nos empobrecen, porque tienen que ser vendidas a todo tipo de medios. Hoy en día se deja de trabajar con fotógrafos locales para conectarse con los grandes monstruos generadores de imágenes que son las agencias internacionales.

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Cuando se dice que tenemos una generación excepcional de fotógrafos, ¿es peloteo o es cierto que tenemos nombres que destacan mundialmente?

¡Es cierto! Son datos objetivos. Si miras en los concursos internacionales o en los últimos 11 años de WPP siempre hay fotógrafos españoles entre los premiados. Tenemos un fotoperiodismo de mucha calidad, que ya lo teníamos históricamente, pero hoy hay mucha gente que se ha formado como fotoperiodista. Que además han podido viajar y tienen experiencia sobre el terreno. Desgraciadamente también tienen la experiencia de que aquí no son publicados, pero tienen más experiencia porque se han tenido que buscar la vida fuera.

¿Puedes decirme nombres para seguirles la pista?

Y sin salir de Barcelona: Arnau Blanch, Albert Bonsfills, Laia Abril, Rafa Arocha, Samuel Aranda, Israel Ariño, Oriol Segon, la gente de RUIDO… todos estos están publicando fuera y ganando premios. Son jóvenes con una cultura visual más rica que las generaciones anteriores y que hablan inglés. Eso hace que sea relativamente fácil tener acceso al mercado de fuera, o trabajar temas de aquí que se publiquen fuera.

Photografic social vision

Vestida de negro

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La semana pasada se emitó en Tv3 el documental Vestida de negre, en la que la periodista freelance Mònica Bernabé nos introducía en la situación de las mujeres en Afganistán. La promo del video nos presetaba a Bernabé vestida de negro y llevando el tradicional burka azul mientras trataba de entrevistar a un señor de la guerra. Pero había mucho más…

Mònica Bernabé es una periodista freelance que lleva más de 10 años viajando a Afganistán y desde 2007 se estableció allí.

El documental Vestida de negre, una coproducción de Tv3, nos muestra diferentes aspectos:

  • La situación de marginación y maltrato que viven las mujeres en Afganistán.
  • Cómo es la tarea de una periodista mujer en un país como Afganistán.
  • La heroica tarea de sobrevivir siendo periodista freelance viviendo en un país que no es precisamente el más seguro…
  • De cómo un periodista puede llegar a ir más allá de su rol de “observador de una realidad” para comprometerse con la situación de los afganeses más débiles, en este caso, las niñas y mujeres.
  • Finalmente, cómo la transición del régimen talibán a un sistema democrático no es más que una ficción que nos han querido vender.

Dones de l’Afganistán, la exposición

mujeresafganistan

 

Me pasé el lunes a ver la exposición de fotografía Dones de l’Afganistán en el Palau Robert de Barcelona.

Al entrar, un gran cartel anuncia la exposición: fotos de Gervasio Sánchez y textos de Mónica Bernabé. Al pasar el primer umbral, te olvidas de ellos.

Es un exposición pequeña. Son 4 salas de nada. Pero a la tercera, sientes como si te hubieran pegado un puñetazo en el estómago…

Debajo de cada rostro hay una historia. A cada cual más horrible y cruel. La mayoría de matrimonios son forzados. Auténticas ventas de ganado entre familias. Una mujer es una mercancia que poseer. Niñas que con apenas 13 años son violadas por su marido, que con frecuencia es mucho mayor que ella.

Según Human Rights Watch, un 85% de las mujeres afganas son víctimas de maltrato físico, psicológico o abusos sexuales.

Es el único país del mundo donde hay más mujeres que hombres que intentan suicidarse. La mayoría se quema a lo bonzo. Algunas no lo consiguen, y mueren días después del intento con medio cuerpo quemado.

He escrito mil veces sobre Gervasio, así que no me queda mucho que añadir… Pero ha sido bueno el encuentro con Mònica y su visión del periodimo.

 

 

 

 

Repensar la situación de los periodistas freelance

Verkami: LIBYA CLOSE UP de Ricardo García Vilanova - periodista liberado en Siria 2014-04-06 22-58-38

Hace apenas unas semanas que Javier Espinosa y Marc Marginides, redactores en plantilla de dos periódicos, volvieron a casa después de ser secuestrados en Siria. Después esta dramática experiencia vuelven a casa donde sus familias y los compañeros de sus respectivas redacciones les esperan.

Hasta aquí, poesía. Ricardo García Vilanova es un freelance. Eso quiere decir que cuando ha vuelto, no hay redacción esperándole, ni ningún periódico ni ninguna empresa le ha seguido abonando su sueldo. Cuando vuelve, no solo tiene uno, sino muchos problemas, entre ellos, los más prosaicos, los económicos.

  • Es por eso que han puesto en marcha varias campañas de crowdfunding  (en Youcaring y en Verkami) para apoyar su trabajo, que pueda pagar sus deudas y pueda hacerse con un nuevo equipo fotográfico con el que poder seguir trabajando. Yo ya he contribuido y os invito a que vosotros también podáis aportar algo.

¿Quién apoyará al próximo periodista freelance secuestrado?

Vamos a intentar apoyar hoy a Ricardo, pero no puedo olvidar la pregunta que se me pasa con la cabeza: ¿Quién se ocupará del próximo periodista freelance que sea secuestrado en un país remoto, ¿Alguien ayudará a un periodista freelance que sufra un accidente o sea agredido de gravedad mientras trabaja para informar?.

La tendencia de la industria periodística es hoy a externalizar los contenidos. Los precios que se pagan por trabajos de periodistas y fotoperiodistas van a la baja. En muchos casos son directamente miserables.

A nadie se le escapa la diferencia que hay entre un periodista contratado por un medio  y un periodista freelance que va por su cuenta y riesgo a una zona de conflicto: inseguridad e indefensión.

Medios y agencias de noticias se benefician del trabajo de los freelance. Aunque hay situaciones particulares, en general el precio que se paga por el trabajo de los periodistas en ocasiones es tan bajo que el periodista no llega ni a cubrir los gastos del viaje y estancia. Los freelance se benefician de mayor libertad y flexibilidad. Sin embargo, el fuerte aquí siguen siendo las empresas periodísticas frente a un profesional individual sin una organización que le defienda.

Ricardo estaba trabajando como freelance para El Mundo, pero técnicamente no es un empleado suyo y por tanto no tiene obligación ninguna con él. Ignoro si El Mundo ha tenido alguna deferencia con el fotoperiodista que junto a su reportero ha pasado varios meses secuestrado. Imagino que sí.

 

Repensar un futuro mayoritariamente freelance

Pero mientras la tendencia a la externalización de los contenidos es cada vez más frecuente e infrenable en el sector, me planteo si no deberíamos repensar un futuro con más periodistas externalizados que dentro de los medios.

¿No sería necesario el compromiso de las asociaciones profesionales y las empresas periodísticas que se benefician del trabajo de los freelance para crear estructuras que permitan proteger y apoyar en situaciones como la de Ricardo? ¿Cuántos más secuestros o agresiones contra periodistas deberán suceder para que los medios y agencias que contratan sus servicios no miren hacia otro lado cuando esto ocurra?

Ser freelance tiene cosas buenas, muy buenas. Pero también las tiene malas, terribles. ¿De verdad no se puede hacer nada?

¿El mercado es lo único que manda?

Me gustaría pensar que no.

Fotos de Samuel Aranda y el World Press Photo en Barcelona

El pasado miércoles fui a la inauguración de la exposición del World Press Photo 2011. Allí estaba el ganador de la categoría absoluta, Samuel Aranda, con aquella imagen que recordaba a la “Piedad”, con un mujer que sostenía a su hijo herido en Yemen.

Aprovechando que Samuel Aranda es catalán, (1979, Santa Coloma de Gramanet) y que se ha especializado en los últimos años en países árabes -vive en Tunez-, decidieron montar una exposición tratanto de documentar la primavera árabe junto a la periodista Mayte Carrasco. La expo se llama “Después de la la primavera” y plantea cómo los medios internacionales han informado sobre los movimientos emancipadores que han tenido lugar en países como Egipto o Líbia. Las fotos de Aranda huyen de los tópicos sobre el conflicto y nos muestran otras realidades de estos países.

Samuel hablaba en la inauguración de “industria del medio”, de cómo se presenta a los países islámicos en los medios para que sintamos miedo y para “justificar después lo que hagan los otros países”.

El proyecto tiene un brazo online donde seguir reflexionando sobre el papel de Internet, el activismo online y los blogueros como motores de cambio. El viernes hubo una charla precisamente con Carrasco y Aranda, al que tristemente no pude ir. Karma Peiró nos ha hecho un comentario en su blog y pronto estará el video del Cccb disponible.

Si estáis en Barcelona, no dudéis en daros una vuelta por la expo, siempre más que recomendable.

Scoopshot, vender fotos ¿al alcance de todos?

Scoopshot

Esta es una de esas aplicaciones que piensas que pueden llegar a ser disruptivas, o por lo menos, potencialmente (no nos emocionemos tanto…). Scoopshot permite a cualquier usuario vender sus fotos a los medios. Este es el planteamiento de esta startup finlandesa nacida en 201o y que está disponible para Iphone y Android.

El usuario hace una foto con su smartphone, la sube a la plataforma de Scoopshot y establece un precio a la fotografía. Solo queda que alguien la compre (si alguien está dispuesto, claro…). El 30% de la venta se lo queda la plataforma.

Si muchos temían que las fotografías de los usuarios (el llamado User Generated Content) pudieran sustituir las fotos de los profesionales, esta herramienta sin duda lo pone algo más fácil. Sin embargo, aunque alguien puede “pasar por allí” o conseguir una buena fotografía, me pregunto si se puede sustituir el trabajo de los fotoperiodistas. Me temo que no.

Sin embargo la plataforma se dirige también a los fotógrafos profesionales, y claro está a los propios medios, que son quién deben echar un ojo a las fotos allí a la venta. Además, los medios también pueden encargar determinadas fotografías a los usuarios.

Al parecer ya cuentan con 130.000 usuarios en todo el mundo.

El grupo editor de los gratuitos Metro se alió con Scoopshot para ofrecer sus fotografías para sus diarios y expandir así el uso de la aplicación a nuevos países como México, Chile o Rusia.

Fotoperiodistas lectores de este blog, ¿qué os parece?

Gracias por la pista de la app a Jorge Sánchez vía twitter.

FotoPress 09

Ayer fui a ver la exposición de los ganadores del último FotoPress en CaixaForum, aquí en Barcelona.

Muy buenos los proyectos, pero me dejaron hecha polvo, la verdad…

A pesar de que cada vez hay menos espacio en los medios para los fotoperiodistas, trabajos como éstos demuestran el poder de denuncia sobre realidades que nos pueden ser lejanas e invisibles.

No dejan indiferente, mueven y remueven.

El primer premio ha sido para Emilio Morenatti, con un trabajo sobre la violencia de género en Pakistán.

Los otros premiados, Walter Astrada (Segundo premio), Alfonso Moral (Tercer premio), y los becados FotoPres’09: Mikel Aristregi, Lurdes R. Basolí, Jo Expósito, Aleix Plademunt, Marta Ramoneda y Fosi Vegue.

Aún tengo pendiente ir a ver la expo de World Press Photo en el CCCB.

Bru Rovira dejó La Vanguardia

Hace dos meses que Bru Rovira dejó La Vanguardia.

Se celebra en Gijón estos días el 13 Encuentro Internacional de Fotoperiodismo.

El hasta hace poco tiempo periodista de La Vanguardia, Bru Rovira, ha participado en una de las charlas que podéis ver en este video.

“Me presento como un ex-periodista. Hace dos meses que dejé La Vanguardia“. Así empieza Rovira su intervención en la que se muestra muy crítico con la situación del periodismo y de la prensa escrita.

Algunas frases de Rovira:

“El periodismo escrito cada vez va menos a los sitios, ni trata de tener experiencias humanas…”

“Era un buen chollo ser periodista en plantilla, en una redacción que hace un horario, 90.000 euros brutos años (…) con cada vez más jefes y menos calle”

“Los medios de comunicación se han enamorado de la opinión y han dejado al lado la información”.

Más sobre su intervención Y yo lo dejo, me voy”.

Gente que vale la pena…


Mientras veía el Telediario esta mañana pensaba cómo Cendón y su trabajo, debido a la exposición mediática por el secuestro estas semanas, logrará tener más eco, no sólo a nivel nacional sino también internacional. Cosas de los Mass Media… habrá algo positivo en toda esta historia, punta de un iceberg mayor.

Leo en El País que Cendón declaró:

“Hemos conseguido terminar el trabajo”, ha declarado satisfecho el reportero.

Esperaremos ese trabajo. Es una gran noticia que haya sido liberado junto a Freeman después de más de un mes de secuestro en Somalia.

Otro fotoperiodista que vale la pena seguir su trabajo es Gervasio Sánchez, del que ya he escrito aquí varias veces.

Lo bueno es que a partir de ahora podremos seguirle en su nuevo blog, Los desastres de la Guerra, en Soitu y en Heraldo.es.

World Press Photo 08, últimos días en Barcelona

Ayer tuve la oportunidad de visitar la World Press Photo 08 en el Cccb de Barcelona.
Estos son sus últimos días en la ciudad, ya que finaliza el próximo 14 de diciembre. Así que aquí queda la recomendación de Lola como Mola para estos últimos días.

Precisamente, uno de los trabajos que más me gustaron en la edición del año pasado, y así dejé escrito en este blog, fue el trabajo José Cendón, periodista secuestrado hoy en Somalia.

[Escribe hoy Enric González en El País: “…si no fuera por estos tipos capaces de chapotear en la realidad, ni yo podría cobrar por este artículo ni usted sabría qué hay más allá de su plato, de su teléfono, de su periódico.]

Este año no ha habido un trabajo que me gustara especialmente, pero en conjunto es una visita que vale la pena. El lunes estará también abierto.


www.diaridebarcelona.cat

"The Big Picture", una pequeña gran idea


Se me ponen los pelos de punta cuando encuentro por la Red ideas tan sencillas que funcionan tan bien. The Big Picture, del diario online Boston.com -de The Boston Globe– , es una especie de fotolog que saca partido de las buenísimas fotos de fotoperiodistas o agencias que corren por las redacciones y que son desechadas normalmente por falta de espacio.

Seleccionarlas, agruparlas por temas y darles ese espacio y protagonismo que se merecen, tienen como resultado el impresionante The Big Picture .

Aquí no soy capaz de reproducir el efecto que provocan.

El placer de nuevo de “mirar” fotos, “mirar” historias.