Silvia Omedes

Silvia Omedes: “El fotoperiodismo ya no está en los medios”

Silvia Omedes

En la calle Trafalgar número 20 de Barcelona, en su primer piso, me encuentro con un cartel que dice: “La fotografía podría ser esa tenue luz que modestamente nos ayudara a cambiar las cosas”. Llamo al timbre y pregunto: ¿Está Silvia? Soy Silvia.

Estoy en la sede de la fundación Photographic Social Vision. Puede que no os suene de nada, pero si os digo que son los que organizan la exposición World Press Photo en Barcelona, entonces movéis la cabeza diciendo que os suena bastante. Esta fundación fue creada hace 14 años por tres mujeres con diferentes experiencias pero un mismo objetivo: utilizar la fotografía como una herramienta de cambio social, proveer de contenidos fotográficos al Tercer Sector y ser una plataforma de apoyo a los fotoperiodistas.

Silvia Omedes es su directora y cofundadora. Sus motivaciones personales y su formación la ha llevado desde al arte, el cine y la fotografía a crear una plataforma de acción social a través de la fotografía. Además del famoso concurso WWP, la fundación organiza DOCfield>15 Festival Fotografía Documental Barcelona, un festival de foto documental que trae más 40 exposiones por toda la ciudad de Barcelona, así como otras actividades asociadas. Su objetivo: darnos a conocer otras realidades -geográficas pero también sociales- y acercar el fotoperiodismo a la ciudadanía. Una calurosa tarde de verano hablamos de fotoperiodismo, concursos y de los medios.

¿Qué diferencia hay entre la fotografía documental y el fotoperiodismo?

Depende a quién preguntes. Para mi la fotografía documental es el gran paraguas que trabaja con la realidad: la documenta, la interpreta y la testimonia. El fotoperiodismo es un subgénero de la fotografía documental. Nuestro festival Docfield no es un festival de fotoperiodismo, sino documental: porque queremos que todos los géneros que traten la realidad estén representados. Nos interesan todos los trabajos que nos ayuden a interpretar la realidad, desde los proyectos más clásicos de reporterismo hasta los más artísticos o creativos.

¿Por qué esa amplio abanico de trabajos en el DOCField?

Sentimos que hay cierto cansancio en la sociedad sobre la manera en que se abordan los temas, la de sangre e hígado… Si nos acostumbramos a ver los conflictos de la misma manera llega un momento en que te da igual si te están enseñando Libia, Darfur o Haití. Creemos que se ha abusado de cierta estereotipación de los conflictos, la violencia y los países en desarrollo. Nos hemos inmunizado al dolor. Docfield quiere enriquecer nuestra mirada sobre el mundo.

Occupied pleasuere. TanyaHabjouqa

Creasteis la fundación hace 14 años para apoyar a los fotoperiodistas. ¿Cuáles son las principales dificultades que tienen hoy los fotoperiodistas?

Comer y publicar. El mercado del colectivo de fotoperiodistas freelance se ha hundido. Se ha hecho muy pequeño aunque se mantiene a nivel internacional. Por eso, nuestros mejores fotoperiodistas ya no trabajan para medios de aquí sino para medios o agencias de noticias internacionales. Esto es lo que les mantiene a los que tienen talento.

Aquí las plantillas son pequeñas, malpagan a los colaboradores, y hay una tendencia a no apostar por temas documentales, de denuncia, o reportaje social. Los diarios siguen viviendo de la publicidad y las marcas no quieren que junto a su anuncio aparezca un reportaje de África y el hambre. Sin embargo, a la sociedad le interesa el fotoperiodismo y los medios no lo están ofreciendo. Esta es la paradoja. Si no, no se explica que tengamos 40.000 visitas en 4 semanas en el World Press Photo.

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Llevamos mucho tiempo oyendo lo de la muerte del fotoperiodismo…

Lo que están muertos son los soportes, dónde publicar, pero la necesidad de explicarnos a nosotros mismos forma parte del ADN del ser humano. Quizá los fotoperiodistas no puedan vivir de esto durante un tiempo, pero el colectivo encontrará la manera de hacerlo… Ahora todos están entrando en Internet, se abren galerías y museos para albergar fotoperiodismo y muchos profesionales empiezan a trabajar el video online...

Precisamente leía hace unas semanas una entrevista al fotoperiodista Ricardo García Vilanova donde explicaba que vivía gracias a que produce video y no tanto por la fotografía. ¿Lo multimedia es el futuro de los fotoperiodistas?

Sí, están virando hacia la cultura audiovisual claramente, porque si el objetivo es explicar historias, tú llegas a una audiencia más grande si vas con el sonido y el video junto a la investigación. Si eres un contador de historias, lo importante es que encuentres la mejor manera de explicarlo, no tanto el soporte. Es un dato que el World Press Photo desde hace 4 años tiene una categoría multimedia. En nuestro festival hemos programado 4 noches de proyecciones multimedia en plazas públicas de Barcelona.

Los soportes están cambiando pero también los lenguajes. Una de las cosas que está cambiando es que los fotógrafos empiezan a plantearse quién es su audiencia, y en consecuencia, modificar el “cómo” para que la historia pueda llegar con más eficacia a ese público.

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¿Hasta qué punto puede cambiarle la vida a un fotoperiodista ganar un World Press Photo como por ejemplo el caso de Samuel Aranda?

No solo es para el fotógrafo de la categoría principal, también es muy importante para los que son premiados en el resto de categorías. Aunque está bien pagado el primer premio, la mayor recompensa es la visibilidad que ganan los premiados. Sus fotos tendrán un alcance mundial y serán vistas por miles de personas en ciudades de todo el mundo. En el caso del WPP los ganadores suelen quejarse que es un año en el que no consiguen trabajar por la cantidad de compromisos donde se reclama su presencia. Pero con lo difícil que lo tienen hoy en día los fotógrafos, ya pueden aprovechar la visibilidad e intentar dar una respuesta a todas las oportunidades que les brindan.

En el caso de Samuel Aranda, fue importante para su carrera, sin duda, pero él ya estaba publicando en el New York Times. El trabajo sobre Yemen, un proyecto personal con el que ganó el concurso, fue publicado por New York Times. La misma semana lo presentó a La Vanguardia y lo rechazaron: no creyeron que tuviera calidad suficiente, no les interesó. Dos semanas más tarde Samuel Aranda ganaba el WPP.

¿En serio? ¿La Vanguardia lo rechazó?

Sí. No tenemos buenos profesionales gestionando fotografía dentro de los diarios. Sí que tenemos buenos fotógrafos y editores, pero la gente que toma decisiones finales en este país… tenemos grandes carencias en cultura audiovisual. La gran pena es que la fotografía aún no se ha entendido: señores, la fotografía no solo ilustra el texto, tiene vida propia y tiene mucho poder.

¿El fotoperiodismo está cada vez más lejos de los medios?
Es que no está: no se respeta, no se paga bien, no se publica. Aún hay algún fotógrafo en plantilla en prensa que es un héroe. La cultura visual de los que eligen son las fotografías de agencia. Son grandes fotos de impacto, muy gráficas pero que nos empobrecen, porque tienen que ser vendidas a todo tipo de medios. Hoy en día se deja de trabajar con fotógrafos locales para conectarse con los grandes monstruos generadores de imágenes que son las agencias internacionales.

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Cuando se dice que tenemos una generación excepcional de fotógrafos, ¿es peloteo o es cierto que tenemos nombres que destacan mundialmente?

¡Es cierto! Son datos objetivos. Si miras en los concursos internacionales o en los últimos 11 años de WPP siempre hay fotógrafos españoles entre los premiados. Tenemos un fotoperiodismo de mucha calidad, que ya lo teníamos históricamente, pero hoy hay mucha gente que se ha formado como fotoperiodista. Que además han podido viajar y tienen experiencia sobre el terreno. Desgraciadamente también tienen la experiencia de que aquí no son publicados, pero tienen más experiencia porque se han tenido que buscar la vida fuera.

¿Puedes decirme nombres para seguirles la pista?

Y sin salir de Barcelona: Arnau Blanch, Albert Bonsfills, Laia Abril, Rafa Arocha, Samuel Aranda, Israel Ariño, Oriol Segon, la gente de RUIDO… todos estos están publicando fuera y ganando premios. Son jóvenes con una cultura visual más rica que las generaciones anteriores y que hablan inglés. Eso hace que sea relativamente fácil tener acceso al mercado de fuera, o trabajar temas de aquí que se publiquen fuera.

Photografic social vision

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