Pere Rusiñol: “Necesitamos nuevas estructuras para hacer periodismo”

La imagen que tenía de Pere Rusiñol era  la de la foto oficial de Público, trajeado y corbata, aunque ya lucía la melena de hoy que -en exclusiva- me aseguró que tiene los días contados. Con apenas 40 años  ha sido adjunto a la dirección del diario Público, previo paso por El País, a ser hoy un emprendedor. Durante los últimos meses en Público ya empezó a gestar la satírica Mongolia y ahora lanza la revista Alternativas Económicas. ¿No es él un periodista emprendedor? Lo es, pero ni es un chavalín ni va solo por la vida. Mientras los periodistas de redacciones grandes son ya una especie en peligro de extinción, los que salen de éstos buscan crear espacios donde seguir ejerciendo su trabajo en un mundo que ha cambiado por completo.

Llego a la sede de Alternativas Económicas, recién nacida cooperativa de periodistas situado en una pequeña calle en pleno barrio de Sants. Me abre la puerta Ariadna Trillas, hasta hace dos meses subdirectora del diari ARA. Glups. Su director -que lo hay, aunque sea cooperativa- es Andreu Missé, otro peso pesado de El País, corresponsal en Bruselas hasta hace unos meses. Precisamente todos ellos se conocían del diario de Prisa, aunque Pere habla de él en pasado como si de “aquel País”, no quedara nada. Son tres de los seis trabajadores cooperativistas de la nueva revista que junto a Mariana Vilnitzky, son la parte periodística de la revista. No se puede decir de ninguno de ellos que acaben de llegar al barrio periodístico…

El piso huele como todos los nuevos medios, es decir, a recién pintado. El piso es sencillo pero luminoso, recién ikeado a base de muebles blancos y toques de color rojo. En una pecera con eco a vacío me zambullo a conversar con Rusiñol.

SC ¿Cómo surge la idea del proyecto de Alternativas Económicas?

PR: Somos gente que venimos de El País de Barcelona (Andreu, Ariadna, yo…), y hace 10 años ya hablábamos de la revista francesa Alternatives Economiques. Se trata de una cooperativa de 50 periodistas que después de 30 años ganan dinero y no están endeudados. Era un modelo empresarial y periodístico que nos gustaba.

Nos dimos cuenta que el mundo había cambiado. Las empresas donde trabajábamos y que hacían un tipo de periodismo han desaparecido, existen esas mismas empresas pero con otro tipo de dirección. Andreu en El País, yo en Público… Hicimos un análisis conjuntamente de la situación actual y vimos que nos permitía intentar hacer una cosa completamente distinta. Aún teniendo todos alternativas laborales se da una coyuntura de mercado que nos muestra que existe la necesidad de una revista de este tipo en un momento de crisis como el actual.

¿Qué tiene la revista de diferente respecto a otras revistas de economía?

PR: Es diferente porque es la única que se dirige al ciudadano normal, no al inversor o al ejecutivo de una empresa. No hay una revista que se centre en explicar al ciudadano cómo le afecta la prima de riesgo. En las revistas hablan de cómo te afectará a tu inversión pero no cómo afectará a la pensiones públicas o al estado del bienestar. Nos dirigimos a ciudadanos que no tienen conocimientos económicos, para que entiendan cómo le afecta la economía en su vida personal.

Pero esto no es incompatible con que sea una revista que pretenda que las élites intelectuales también se involucren y que llegue a interesar al Ministerio de Economía. Pero sobre todo lo que queremos hacer es el esfuerzo de explicar a la gente normal la economía. Esto es fácil de decir y difícil de hacer. Es el reto.

Marché du travail : liberté, inégalité, flexibilité

Os basaís en el modelo de la revista francesa Alternatives Economiques. ¿Qué relación tenéis con la publicación madre?

Nos gustaba su revista no solo por el producto sino por el tipo de empresa que son. AlterEco tiene 32 años y vende 120.000 ejemplares mensuales. 50 trabajadores cooperativistas. Sin deuda. Tienen además varias revistas más y una editorial. La revista fue un germen para otros productos de la empresa. Nuestro objetivo a largo plazo es imitar este modelo.
Ellos dicen que somos sus “hermanos”, nos han abierto sus puertas y han compartido con nosotros toda su experiencia. De hecho, forman parte de también de nuestra cooperativa. Hemos firmado un convenio de colaboración para utilizar su marca y algunos artículos, pero no a precio de mercado sino de amistad. Por tanto es un proyecto nuestro pero arrancamos con todo su know how.

¿Con qué estructura empezáis vosotros?¿Quiénes son los socios de vuestro proyecto?

Somos 6 socios trabajadores, todos hemos aportado capital y contamos con 30 socios colaboradores. Los trabajadores tenemos el 70% de los votos y los colaboradores, el 30% restante. Esos 30 socios los fuimos a buscar en nuestro entorno, gente de confianza que sabemos que comparten con nosotros la necesidad de que exista un periodismo independiente y bajo la propiedad de los trabajadores en este momento tan complicado para el periodismo. De alguna forma elegimos nuestro capital, fuimos a explicarles el producto y la mayoría quiso sumarse al proyecto. Entre ellos hay periodistas, empresarios, profesores y gente de la economía social. Uno de esos 30 es la propia revista francesa.

¿Cuáles son vuestros objetivos a corto plazo? ¿Con qué tirada saldréis?

Salimos con un capital de 60.000 y comprometido por los socios de 160.000 euros. Los trabajadores cobraremos desde el principio pero no a precios de mercado. Pensamos que tenemos dos años cubiertos con una economía de guerra. Muy mal nos tendría que ir para no cumplir los objetivos que nos hemos marcado ya que son muy realistas. Saldremos con 10.000 pero nuestro objetivo es alcanzar los 8.000 ejemplares. No gastaremos ni publicidad ni promoción. Aspiramos a construir una comunidad de lectores a través de las redes sociales que nos permita crecer poco a poco sin salir con una gran tirada y sin gastarnos todos nuestros recursos en la salida.

SC: Has fundado Mongolia y ahora esta revista. Muchos de tus ex compañeros de Público también se han embarcado en nuevos proyectos. Vivimos una auténtica oleada emprendedora ¿Qué crees que necesitan todas estas iniciativas para consolidarse?

PR:Creo que lo más importante, aunque muchos no lo tienen en cuenta, es que las cosas se hagan estudiando no solo el producto, sino también empresarialmente el producto. Hacer un estudio de mercado, pensar en el modelo de negocio, buscar el capital y crear un plan de negocio. Muchas veces los periodistas tendemos a pensar si el producto es bueno se venderá por si solo y eso es peligroso. Por tener 5.000 seguidores de twitter no vamos a tener 5.000 compradores…

SC ¿Qué habéis tenido que aprender montando la revista?
PR: De todo. Ahora tengo que visitar a la imprenta, hacer contratos, un plan de negocio… Para hacer lo que hacíamos antes, tenemos que montar este tipo de empresas. Hemos de definir el plan de negocio, buscar capital…etc
Creo que es importante asumir que para hacer periodismo, o aquello que hacíamos antes, el periodista tiene ahora que preocuparse de montar las estructuras que le permitan hacerlo. Los periodistas que piensen que es suficiente con seguir escribiendo en este contexto lo tienen muy complicado. Ya no existen sitios donde escribir y vivir de esto. Yo no digo que no se puedan hacer cosas buenas en los medios tradicionales. Les respeto, pero hay una diferencia en tener a los bancos en el accionariado respeto a no tenerlos. Yo vengo del mundo de los diarios y en los 90 casi todos tenían una propiedad familiar y ahora casi todos están en manos de los bancos.
SC ¿Qué le dirías a periodistas que intentan emprender?

PR: Que tendrán que pensar en cosas que dan mucha pereza pero es la única manera. Que se asocien con gente que sepa, que piensen quién les hará el plan de negocio y cómo será el modelo de negocio. Que investiguen el mercado, que tematicen bien el producto. Los diarios han dimitido de la información y ha dejado muchos huecos informativos. Y si has hecho un plan de negocio razonable junto a las herramientas que da hoy gratuitamente la red, imprimir hoy es mucho más barato que hace dos años. Muy mal te tienen que ir las cosas… ¿Cuáles sobrevivirán? Aquellos con una combinación de buena planificación empresarial y que hayan acertado el nicho informativo. Nosotros hacemos un producto que no existe: una revista económica que se dirija a los ciudadanos normales, no a inversores.

SC: Tu te has posicionado a favor a que el lector sea el que soporte el coste de las publicaciones y has criticado a aquellos medios que ofrecían contenido gratuito en Internet.

Lo que creo es que Internet ha venido a reventar la burbuja de la publicidad, los precios estaban muy inflados. Internet y las redes han multiplicado los canales por lo que llegar al público. Así que puedes llegar al público sin pasar por los medios. En Mongolia organizamos una fiesta en una discoteca en la que aparecieron 1.200 personas, solo por las redes. Pusimos una anuncio pequeñito en Babelia. No conozco a nadie que lo viera.

Después de la crisis ya no tendrá sentido pagar los precios inflados las tarifas oficiales en los que se ha sostenido la prensa. La burburja ha explotado, por tanto necesitas que la gente que valora la información pague por ella. Una de las patas sobre la que se sostenía la prensa, la publicidad, ha fallado, y su das lo mismo por Internet, ¿quién te comprará? Si tienes dos patas y te cargas las dos de golpe, no tiene ningún sentido.

Personalmente no creo en los proyectos que dependan al 100% de la publicidad. Porque si la burbuja ha explotado, ¿cómo financias en Internet un producto en abierto? En Mongolia no damos nada en la web y utilizamos Internet como un canal de promoción. Solo publicamos las “reallity news” [la parte de información “seria” de Mongolia de la que se encarga Pere] pasados unos meses.

SC: ¿Crees que puede funcionar el modelo cooperativista para los medios de comunicación?

PR: Tenemos el mismo ejemplo en la revista francesa en la que nos basamos. Ya hay medios activistas que son horizontales. Pero nosotros somos una cooperativa donde todos tenemos los mismos derechos pero donde hay una estructura, porque es mucho más seguro.

 

  • La revista Alternativas económicas saldrá en febrero. La subscripción cuesta 44 euros al año, tanto si se hace a la versión papel como a la electrónica.
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