Estamos de vuelta (y un par de pensamientos vagabundos)

Detalle de la escultura de Paul Day en St Pancras

Me fui tan rápido y tan derrapando que ni tiempo me dio de colgar el cartelito de Cerrado por vacaciones en el blog como hacía antaño. Así que ahora, en vez de anunciar que “me piro, vampiro” anuncio que “He vuelto“. ¿Raro? Sí, pero es lo que hay. No he tecleado en un ordenador durante 30 días. Me llevé el Ipad, escribí dos emails, leí los periódicos en PDF,- que menundo (no) veranito para la sección de Internacional-, pero los diarios locales en papel, y me sumergí en el placer de leer libros sin batería sin más pop-ups que una mosca que pasaba por allí que, a modo de alerta analógica, me devolvía al mundo del que había desconectado, entregada a lo que llaman la lectura concentrada. ¡Ay! ¡Bendito verano!

Y aquí van cuatro pensamientos vagabundos del mes de agosto…

1. De periodismo congelador

Por cierto, qué bueno son muchos periódicos en verano. Está todo (menos Internacional, claro, que ya dije…) super-em-pa-que-ta-do y descongelado: series de entrevistas, relatos, buenas historias, opinión offtopic… Olía todo a congelador, pero mira, tener agenda propia olía mucho mejor que la noticia que-ya-sé-de-ayer. De El País a Le Monde, del Guardian a El Mundo. ¿Por qué no pueden ser más así el resto del año?

2. Una polizonte en The Guardian

Estuve en Londres unos días y dio la casualidad que me estaba quedando en King’s Cross, barrio donde se ubica la redacción de The Guardian. Así que como buena friki y fan del periódico británico que soy me fui para allá a cotillear un poco y a hacerme una foto en la puerta (sí, sí, aquí debajo una prueba). Me atreví a subir a la recepción y otear la redacción tras los cristales, hasta que los seguratas se dieron cuenta de que estaba haciendo fotos y empezaron a señalarme… Pero soy una jiñada, así que me di media vuelta y desaparecí. No era cuestión de salir en los titulares…

Haciendo el friki en el Guardian

3. Para qué quiero un blog

Todos los años me planteo en vacaciones -(tranquilos, solo un ratito corto)- qué hacer con el blog. Durante estos 8 años la blogosfera ha cambiado mucho: han aparecido nuevos actores, las redes, otros blogs que vienen y otros que se van… etc y me pregunto siempre cuál es mi sitio.

Además, no solo cambia la blogosfera e Internet, sino que soy yo misma la que también cambio, tanto en lo personal como en lo profesional. A parte de nuevas secciones o rutinas de publicación, hace tiempo que siento la necesidad de escribir sobre otros temas que no sean el periodismo, Internet y otras frikadas mediáticas. No solo me hice periodista para hablar de *OTROS periodistas… El cuerpo hace tiempo que me pide escribir sobre otras cosas y bastante opuestas. ¿Debería abrir otro blog? ¿Caben aquí esas “otras cosas”? ¿Demasiado Offtopic? No sé, no sé… sigo dándole vueltas.

4. A un hashtag de distancia

DarcyPadilla_bcn

El martes pasado estuve en el Centre d’Art Santa Mònica de Barcelona. Yo iba a otra cosa, pero me encontré de narices con un documento de esos que son capaces de removerte por dentro. Darcy Padilla es una fotoperiodista que retrató durante 20 años la vida de Julie, una mujer que no tuvo una vida fácil. Recibió maltratos, cayó en la droga, se prostituyó, enfermó de sida, tuvo cinco hijos de los que le retiraron la custodia… Una historia brutal…(Hasta el 20 de septiembre ¡¡Vayan a verla!!)

El caso es que subí una foto a Instagram sobre la expo, la etiqueté y como tengo costumbre (¿os acordáis del @sexadordepollos?), miré qué había sobre la fotoperiodista o la expo en Instagram. Mi sorpresa fue mayúscula cuando encontré la cuenta personal de una de las hijas de Julie que dada en adopción, después quiso conocer a su madre. Allí está su cuenta como la de cualquier otra persona, con las fotos de sus hijos, sus barbacoas y su perro. Y en medio, algunas fotos de Padilla de su madre, explicando abiertamente sus sentimientos. Y todo a un clic de distancia. Y no deja de sorprenderme.

PD: La foto del inicio del post es un detalle de la escultura de Paul Day en la estación de St Pancras de Londres. Mientras él le abraza efusivamente… ella mira el móvil.

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