El Públic: creación a pie de calle

Hace mucho tiempo que quería visitar El Públic. Aprovechando que la gente del Tecnocampus de Mataró me invitaran a dar una charla a los estudiantes del grado de Medios, escribí al periodista Joan Salicrú para decirle que me gustaría pasarme por la redacción de Clack, la productora en la que trabaja. Y esa oficina es precisamente El Públic.

El Públic de Mataró, que acaba de cumplir dos años, es un espacio cultural: tiene un bar, una sala de exposiciones y una redacción periodística y audiovisual. Un grupo de comunicadores que ya tenían una productora, Clack, se plantearon  junto a otro amigo, Xandri Calsapeu,  que buscaba crear un espacio cultural, impulsar un espacio común en el que convivir y crear.

Llego a El Públic con Salicrú. Aparentemente el espacio es simplemente un café de aquellos que tienen alma. Les pillo con las manos en la masa en la pequeña oficina de Clack junto a la sala del bar. Es un 25% del espacio total del local. Allí me encuentro con 5 jóvenes, 4 de ellos trabajando en ese momento en la edición de dos vídeos, uno para El Periódico de Catalunya y otro para una revista musical.

Joan me presenta a Eloi Aymerich que junto a Salicrú es el alma mater del proyecto. Hace ya bastantes años que trabajan mano a mano. Crearon una productora para producir hace más de 12 años una pionera serie de ficción de 8 capítulos  llamada “El carrer de casa” (La calle de casa). Entre risas recuerdan que los subían los videos con real video cuando aún no existía Youtube. De aquello dicen que aprendieron mucho.

Comemos en el Públic un par de ensaladas y yo remato con un Mel i mató. ¿Tiene sentido hacer hoy algo que no tenga una fuerte vinculación social? se pregunta Eloi. Si bien la productora ya existía, hace un par  de años se plantearon la necesidad de buscar una oficina física. Se inspiraron en una tienda de Mataró que compartía espacios y coincidió con la intención de Xandri Calsapeu. El proyecto cuajó con la voluntad crear un punto de encuentro creativo y social pero también con la idea clara de revertir algo en la comunidad.

Me explican que actúan como una cooperativa sin de hecho serlo. Son en realidad una asociación sin ánimo de lucro. Han ido inventando una estructura que les permitiera trabajar en proyectos conjuntamente con muchos otros creadores que orbitan alrededor de la productora. Algunos tienen una relación regular con Clack, otros participan solo en proyectos concretos.  A la vez, han tenido que crear una sociedad empresarial de manera instrumental, de la que ambos son titulares, para poder optar a programas de coproducción. Sin embargo, me insisten, la gestión de la empresa se hace de manera colectiva.

 

Comunicación y cultura

Pueden hacer muchas cosas, pero sus coordenadas han sido siempre la comunicación y la cultura. Obtener un precio más competitivo del alquiler del local ha sido posible porque a cambio colaboran con la delegación del Maresme del Colegio de Aparejadores, propietario del local. De esta manera gestionan la comunicación de sala adyacente y organizan charlas con los artistas que exponen en El Públic. Esa búsqueda de asociarse y colaborar con muchas entidades forma parte del adn del proyecto.

Han producido varios documentales para televisión, producen varios programas de radio y televisión, y hacen videos para el sector cultural. También gestionan contenidos web para medios de comunicación y gestionan contenidos web.

Su mentalidad es fuertemente multiplataforma. En la programación cultural de El Públic hay desde conciertos, a exposiciones, charlas o proyecciones audiovisuales. Algunos de esos eventos son grabados y en ocasiones se les dan salida a través de diferentes proyectos en los que trabajan. DiaridelaMúsica.com es uno de sus proyectos más antiguos. Algunos músicos no vendrían a actuar a El Públic si no fuera porque conocen a la gente de Clack.

 

Deconstruyendo conceptos organizativos

Aunque están situados en Mataró, ciudad a 20 escasos minutos de Barcelona, la mayoría de sus clientes están en la capital catalana. El sector cultural, los medios de comunicación y la mayoría de instituciones para los que trabajan están en Barcelona.

Por otra parte, todo la inversión que han hecho ha sido siempre con recursos propios y no han tenido que pedir créditos a ningún banco. Tampoco quieren contratar a nadie sino implicar a la gente con la que trabajan. “Queremos desafiar lo establecido, hemos ido improvisando y creando nuestra fórmula huyendo de las ideas preconcebidas” dice Salicrú.

Gestión cooperativista sin de hecho serlo. “Soy un trabajador con rol de empresario” dice Eloi “pero nuestros valores también los tenemos muy claros: debate creativo intenso, crear ocupación, mutualizar los problemas, los recursos y las soluciones también; la idea de colectivo, no solo en cuanto al espacio físico, sino a que trabajamos junto a muchísimas entidades”.

“Para desmitificar” como ellos mismos reconocen, trabajar en micro también tiene sus inconvenientes. Los márgenes son pequeños y sus recursos económicos y humanos deben gestionarse muy bien para asegurar el equilibrio y la viabilidad del proyecto. Aún así y en tiempos de crisis, crean y salen adelante, con una economía de guerra e innovando, y no les falta trabajo. “La gente cuando nos conoce pensará que somos mejores o peores, pero por lo menos no pensarán que somos del montón” dice Joan Salicrú.

Uno de sus próximos retos es poder trabajar en red con otros espacios culturales de catalunya y crear una especie de pequeño circuito.

“Abrirte y conectarte con otros es la única manera de salir adelante” concluyen.

 

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