El hombre de las dos cabezas


Que me perdone Enrique Dans, le acabo de mangar su foto.

Medio-asisto estos días a Sociedad Red, por obra y gracia de Genis Roca.

Ponentes de lujo, de esos que hacen que le sigas dándole a la neurona una vez sales de allí.

Y estando allí llegó un hombre con aspecto frágil diciendo que había nacido con dos cabezas. Eso le decían sus tías. Y él, preocupado, fue a preguntárselo a su madre, quién le confirmó la noticia. Además de feo, con dos cabezas. Aquel chaval, pasado un tiempo, quiso contrastar la noticia con el médico que asistió a su nacimiento. Se apiadó de él, y le dio una nueva versión de los hechos.

Conclusión:”No te fíes ni de tu madre. Suele ser una fuente interesada“.

Era la primera vez que escuchaba a Gumersindo Lafuente en directo. En un evento en el que había una alta densidad de portátiles, Iphones y otros dispositivos móviles, el sacó su particularPower Point. Una libreta azul. Con cuadrícula y espiral a la derecha.

Y página a página fue mostrando con la mano alzada los puntos de su presentación sobre su libreta azul:

RIGOR, TECNOLOGIA, REVOLUCIÓN, LIDERAZGO, LA MUERTE DE LA PORTADA, OPORTUNIDAD, MONOPOLIO, NO SOMOS NADA…

Para una enumeración completa, Ismael Peña lo ha traducido sobre la marcha -olé- y puesto a disposición del que sepa inglés en la página web de Sociedad Red.

Vamos a comentar varios de ellos.

Efectivamente, el férreo control que ejerce la Red, obliga al periodista a trabajar con más RIGOR.

El peso de la TECNOLOGÍA. Hace mucho que vengo dándoles vueltas al papel central que la tecnología tendrá en las empresas de comunicación y de todo aquél que quiera ejercer el periodismo.

Delante del cambio de paradigma “es fundamental conocer la tecnología, saber cómo funciona, ser plenamente consciente de sus virtudes y de sus peligros.
“El que se quede fuera, no podrá ejercer bien el periodismo”.

Y es cierto. Cuanto más he querido saber de empresas de comunicación y del futuro del periodismo -sorpresa- más he tenido que mejorar mis conocimientos tecnológicos.

Pero, de nuevo, la tecnología como medio, como herramienta, no como un fin en sí mismo. ¿Para qué queremos la tecnología? ¿Para vender motos o para hacer periodismo, el de toda la vida, el útil, el independiente, el riguroso, el comprometido…?

“Me interesan los nuevos formatos -dijo el director de Soitupero me interesa mucho más el oficio del periodista“.

Lo éramos todo y ahora NO SOMOS NADA
Hemos perdido el monopolio de la creación del mensaje, de la formación de opinión, el poder de la información, recordaba Lafuente, a la vez que la industria se niega a abandonar su control y reconocer que es necesario reinventarse en la nueva era.

Pero además, nosotros, los periodistas, los medios, las empresas de comunicación o como quieras llamarlo, no hemos hecho NADA importante en la RED. Lafuente citó efectivamente cosas como Google, Youtube, software sociales, redes sociales… Res de res.

Y añado yo que, mientras estas cosas pasaban, los grandes beneficios de los medios tradicionales no sé donde acabaron. Nadie se fue de compras, nadie se puso a experimentar cosas nuevas.

Y mientras tanto, efectivamente “cosas pasan en Internet” y los medios tradicionales empiezan a hacerse eco. Si se decía que Internet no era tan influyente como otros medios, “el mensaje de la red, empieza ahora a penetrar en los medios tradicionales, ya sea consciente o inconscientemente por parte de los medios”. Lo que pasa en la red genera ya noticias.

Sobre las integraciones integristas
Los habituales sabéis que éste es un tema que me gusta. Al respecto, Lafuente retrató una imagen que más de uno me ha contado:

“Las redacciones de papel están absorbiendo a las redacciones digitales, alterando el flujo natural de las noticias”. El papel manda y ciñe una correa al cuello de la redacción digital, no vaya a ser que se vayan muy lejos y hagan algo muy distinto a lo que yo hago y necesito. A más de una empresa le ha costado la salida de algún cerebro del ciberperiodismo.

En la ronda de preguntas alguien preguntó sobre el tema de las teorías integristas o separacionistas de las redacciones. Comentó las complejidades “humanas” que hay detrás de las teorías integristas, por todos ya conocidas.

Pero ejemplificó un buen ejercicio para una redacción que quiera avanzar en este sentido: que el director coloque su centro de operaciones en medio de la redacción, allí donde está el pulso informativo, junto a la redacción digital. Siempre visible y accesible.

Y dos últimos apuntes: la desaparición de la PORTADA como hoy la concebimos, el escaso interés intelectual con el que se ejerce el periodismo y algo sobre Twitter. “Aunque muchos periodistas que están en la red lo desprecian, es una aplicación que tiene un altísimo potencial periodístico”.

En resumen, fue un placer. Creo que me pareció ver en algún momento la segunda cabeza…

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