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Próxima parada, Venezuela

Caracas

Como cada año desde hace 8 este blog necesita tomarse un respiro. La cosa siempre suele ser como muy vagabunda, cuanto más lejos de una pantalla, mejor. Pero este año es algo diferente, por no decir, todo lo contrario.

Hace 3 años estuve en Venezuela. Fue una experiencia fascinante, pero no salí de Caracas. Esta vez quería volver con mi sherpa particular, la periodista venezolana y amiga Andrea Daza (aka la azotacalles). Nos vamos a recorrer el país y a buscar buenas historias…

Os dejo con mi recomendación de entradas del año, por si caes por aquí un caluroso día verano y te apetece leer algo… Una selección muy personal de 5 cositas que me molaron de este año.

1. La tarde que pasé con Xavier Vidal, (ex) periodista y ahora librero de la deliciosa NoLlegiu en Poblenou. Una entrevista en streaming librero…

Xavier Vidal,

 

2. La entrevista al co-director del programa Salvados de LaSexta que nadie conocía y que fue el post más visto del año y de la década… Ramón Lara (y no, no es familia de los Lara de toda la vida) en rigurosa exclusiva mundo-mundial para silviacobo.com

_Si Salvados es el periodismo en

 

3. La larguísima charla con el hombre que leía 30 periódicos al día, alías el SR. Buena Prensa. La excusa era la entrevista para secuestrarlo durante casi 3 horas y sacarle cual amantis religiosa toda la información sobre medios de medio mundo. Lo malo es que se dejó…

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4. El encuentro con Silvia Omedes  (Photographic Social Vision) que cierra los posts de este curso, y en el que da muchas pistas del presente y futuro del (foto) periodismo. Es un tema además por el que me he interesado especialmente desde hace unos meses: “El fotoperiodismo ya no está en los medios“.

Silvia Omedes

5. Y para reírnos un rato, la mundanza del New Yorker en 8 fotos. Su relación con los libros es preocupante… Pero sabemos que lo consiguieron y llegaron a la nueva ofi en el World Trade Center de Nueva York, sanos y salvos. ¿Pero qué fue de los libros?

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 Un consejo para este verano: llevaros un libro… de papel.
Volvemos en septiembre.

 

Silvia Omedes: “El fotoperiodismo ya no está en los medios”

Silvia Omedes

En la calle Trafalgar número 20 de Barcelona, en su primer piso, me encuentro con un cartel que dice: “La fotografía podría ser esa tenue luz que modestamente nos ayudara a cambiar las cosas”. Llamo al timbre y pregunto: ¿Está Silvia? Soy Silvia.

Estoy en la sede de la fundación Photographic Social Vision. Puede que no os suene de nada, pero si os digo que son los que organizan la exposición World Press Photo en Barcelona, entonces movéis la cabeza diciendo que os suena bastante. Esta fundación fue creada hace 14 años por tres mujeres con diferentes experiencias pero un mismo objetivo: utilizar la fotografía como una herramienta de cambio social, proveer de contenidos fotográficos al Tercer Sector y ser una plataforma de apoyo a los fotoperiodistas.

Silvia Omedes es su directora y cofundadora. Sus motivaciones personales y su formación la ha llevado desde al arte, el cine y la fotografía a crear una plataforma de acción social a través de la fotografía. Además del famoso concurso WWP, la fundación organiza DOCfield>15 Festival Fotografía Documental Barcelona, un festival de foto documental que trae más 40 exposiones por toda la ciudad de Barcelona, así como otras actividades asociadas. Su objetivo: darnos a conocer otras realidades -geográficas pero también sociales- y acercar el fotoperiodismo a la ciudadanía. Una calurosa tarde de verano hablamos de fotoperiodismo, concursos y de los medios.

¿Qué diferencia hay entre la fotografía documental y el fotoperiodismo?

Depende a quién preguntes. Para mi la fotografía documental es el gran paraguas que trabaja con la realidad: la documenta, la interpreta y la testimonia. El fotoperiodismo es un subgénero de la fotografía documental. Nuestro festival Docfield no es un festival de fotoperiodismo, sino documental: porque queremos que todos los géneros que traten la realidad estén representados. Nos interesan todos los trabajos que nos ayuden a interpretar la realidad, desde los proyectos más clásicos de reporterismo hasta los más artísticos o creativos.

¿Por qué esa amplio abanico de trabajos en el DOCField?

Sentimos que hay cierto cansancio en la sociedad sobre la manera en que se abordan los temas, la de sangre e hígado… Si nos acostumbramos a ver los conflictos de la misma manera llega un momento en que te da igual si te están enseñando Libia, Darfur o Haití. Creemos que se ha abusado de cierta estereotipación de los conflictos, la violencia y los países en desarrollo. Nos hemos inmunizado al dolor. Docfield quiere enriquecer nuestra mirada sobre el mundo.

Occupied pleasuere. TanyaHabjouqa

Creasteis la fundación hace 14 años para apoyar a los fotoperiodistas. ¿Cuáles son las principales dificultades que tienen hoy los fotoperiodistas?

Comer y publicar. El mercado del colectivo de fotoperiodistas freelance se ha hundido. Se ha hecho muy pequeño aunque se mantiene a nivel internacional. Por eso, nuestros mejores fotoperiodistas ya no trabajan para medios de aquí sino para medios o agencias de noticias internacionales. Esto es lo que les mantiene a los que tienen talento.

Aquí las plantillas son pequeñas, malpagan a los colaboradores, y hay una tendencia a no apostar por temas documentales, de denuncia, o reportaje social. Los diarios siguen viviendo de la publicidad y las marcas no quieren que junto a su anuncio aparezca un reportaje de África y el hambre. Sin embargo, a la sociedad le interesa el fotoperiodismo y los medios no lo están ofreciendo. Esta es la paradoja. Si no, no se explica que tengamos 40.000 visitas en 4 semanas en el World Press Photo.

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Llevamos mucho tiempo oyendo lo de la muerte del fotoperiodismo…

Lo que están muertos son los soportes, dónde publicar, pero la necesidad de explicarnos a nosotros mismos forma parte del ADN del ser humano. Quizá los fotoperiodistas no puedan vivir de esto durante un tiempo, pero el colectivo encontrará la manera de hacerlo… Ahora todos están entrando en Internet, se abren galerías y museos para albergar fotoperiodismo y muchos profesionales empiezan a trabajar el video online...

Precisamente leía hace unas semanas una entrevista al fotoperiodista Ricardo García Vilanova donde explicaba que vivía gracias a que produce video y no tanto por la fotografía. ¿Lo multimedia es el futuro de los fotoperiodistas?

Sí, están virando hacia la cultura audiovisual claramente, porque si el objetivo es explicar historias, tú llegas a una audiencia más grande si vas con el sonido y el video junto a la investigación. Si eres un contador de historias, lo importante es que encuentres la mejor manera de explicarlo, no tanto el soporte. Es un dato que el World Press Photo desde hace 4 años tiene una categoría multimedia. En nuestro festival hemos programado 4 noches de proyecciones multimedia en plazas públicas de Barcelona.

Los soportes están cambiando pero también los lenguajes. Una de las cosas que está cambiando es que los fotógrafos empiezan a plantearse quién es su audiencia, y en consecuencia, modificar el “cómo” para que la historia pueda llegar con más eficacia a ese público.

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¿Hasta qué punto puede cambiarle la vida a un fotoperiodista ganar un World Press Photo como por ejemplo el caso de Samuel Aranda?

No solo es para el fotógrafo de la categoría principal, también es muy importante para los que son premiados en el resto de categorías. Aunque está bien pagado el primer premio, la mayor recompensa es la visibilidad que ganan los premiados. Sus fotos tendrán un alcance mundial y serán vistas por miles de personas en ciudades de todo el mundo. En el caso del WPP los ganadores suelen quejarse que es un año en el que no consiguen trabajar por la cantidad de compromisos donde se reclama su presencia. Pero con lo difícil que lo tienen hoy en día los fotógrafos, ya pueden aprovechar la visibilidad e intentar dar una respuesta a todas las oportunidades que les brindan.

En el caso de Samuel Aranda, fue importante para su carrera, sin duda, pero él ya estaba publicando en el New York Times. El trabajo sobre Yemen, un proyecto personal con el que ganó el concurso, fue publicado por New York Times. La misma semana lo presentó a La Vanguardia y lo rechazaron: no creyeron que tuviera calidad suficiente, no les interesó. Dos semanas más tarde Samuel Aranda ganaba el WPP.

¿En serio? ¿La Vanguardia lo rechazó?

Sí. No tenemos buenos profesionales gestionando fotografía dentro de los diarios. Sí que tenemos buenos fotógrafos y editores, pero la gente que toma decisiones finales en este país… tenemos grandes carencias en cultura audiovisual. La gran pena es que la fotografía aún no se ha entendido: señores, la fotografía no solo ilustra el texto, tiene vida propia y tiene mucho poder.

¿El fotoperiodismo está cada vez más lejos de los medios?
Es que no está: no se respeta, no se paga bien, no se publica. Aún hay algún fotógrafo en plantilla en prensa que es un héroe. La cultura visual de los que eligen son las fotografías de agencia. Son grandes fotos de impacto, muy gráficas pero que nos empobrecen, porque tienen que ser vendidas a todo tipo de medios. Hoy en día se deja de trabajar con fotógrafos locales para conectarse con los grandes monstruos generadores de imágenes que son las agencias internacionales.

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Cuando se dice que tenemos una generación excepcional de fotógrafos, ¿es peloteo o es cierto que tenemos nombres que destacan mundialmente?

¡Es cierto! Son datos objetivos. Si miras en los concursos internacionales o en los últimos 11 años de WPP siempre hay fotógrafos españoles entre los premiados. Tenemos un fotoperiodismo de mucha calidad, que ya lo teníamos históricamente, pero hoy hay mucha gente que se ha formado como fotoperiodista. Que además han podido viajar y tienen experiencia sobre el terreno. Desgraciadamente también tienen la experiencia de que aquí no son publicados, pero tienen más experiencia porque se han tenido que buscar la vida fuera.

¿Puedes decirme nombres para seguirles la pista?

Y sin salir de Barcelona: Arnau Blanch, Albert Bonsfills, Laia Abril, Rafa Arocha, Samuel Aranda, Israel Ariño, Oriol Segon, la gente de RUIDO… todos estos están publicando fuera y ganando premios. Son jóvenes con una cultura visual más rica que las generaciones anteriores y que hablan inglés. Eso hace que sea relativamente fácil tener acceso al mercado de fuera, o trabajar temas de aquí que se publiquen fuera.

Photografic social vision

Carmela Ríos: “Lo móvil nos obliga a una gimnasia narrativa constante”

 Carmela Ríos

Carmela Ríos es desde hace unos meses la responsable de “Nuevas Narrativas” en Unidad Editorial. Periodista de tradición televisiva, fue reconocida en 2012 con el Ortega y Gasset de Periodismo digital por su cobertura móvil pionera del movimiento #15M de 2011. La atraco en medio del GEN Summit celebrado en Barcelona la semana pasada para hablar del experimento “España en Tránsito” que le llevó a recorrer, junto al director de Fotografía de El Mundo, 1.200 km en 3 días tratando de hacer una crónica en movilidad y en directo sobre el vuelco electoral que ha cambiado el mapa municipal de media España. Un ejercicio de “gimnasia narrativa” como dice Carmela, tratando de entender cómo utilizar el móvil y las redes sociales para hacer periodismo. Esto ha sido solo el principio.

 

¿Cuál era el objetivo del proyecto?

La idea era llevar a cabo una experiencia de periodismo móvil, a cuatro manos, con dos de esas manos muy experimentadas en fotografía. Mi compañero de viaje era el jefe de Fotografía de El Mundo, Carlos García Pozo. Está en un proceso de adquirir las habilidades de su trabajo en movilidad y en digital. De hecho, nos planteamos hacer una parte de la producción gráfica desde el móvil, no solamente difundida desde las redes sociales, sino que los propios videos y fotografías fueran producidas desde su teléfono móvil.

Queríamos hacer la crónica en tiempo real del país que amanecía después de 24M. Y era buscar lo que creo que los medios olvidamos demasiado: la gente, las personas. Era un ejercicio móvil para poner los pies en la calle, lugares donde los periodistas no solemos ir. Hay toda una realidad en España que no se suele mostrar, porque los periodistas suelen estar en las grandes ciudades.

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¿Hicisteis un guión previo al viaje?

Claro, el trabajo móvil, como cualquier otro trabajo, necesita de una preparación. Con el mapa en la mano, miramos en primer lugar lo que era posible hacer en 3 días, 1.200km y buscar un equilibrio entre los desplazamientos y las historias. También decidimos en qué formatos y en qué redes íbamos a trabajar, un protocolo de actuación para no tener que pensar en ello cuando llegáramos a los sitios.

¿Ya sabíais a quiénes ibais a entrevistar?

En algunos casos sí, en otros no. En los primeros tramos [fiesta de Carmena en Madrid y dimisión de Rosa Díez] fue más difícil prepararlo porque la reacción se estaba produciendo en directo pero al día siguiente ya teníamos un mapa más claro de cómo iba a quedar la situación después de las elecciones.

¿En qué pueblos y lugares estuvisteis?

Estuvimos en Sol, en la fiesta de Carmena, la dimisión de Rosa Díez, en Talavera de la Reina, Espartinas, Trujillo, Cádiz, Carmona, Requena y Xativa. Los elegimos por los cambios que se habían dado en las alcaldías. Por ejemplo, en Valencia, un sitio donde el cambio va a ser muy grande, intentamos buscar un alcalde muy jóven del PP que podía tener una voz crítica después de la rueda de prensa de Rajoy que dejó a todos fríos. Él pidió en un “en vivo” la dimisión de Rajoy.

¿Qué herramientas utilizasteis para la cobertura?

El teléfono móvil y el ipad, por un lado, el material fotográfico de Carlos en una parte de la producción. Y en cuanto a redes: Vine, twitter (a través de la cuenta @El Mundo en vivo), algo en Snapchat, Periscope e Instagram. Los videos más en Periscope, Twitter y directos.

¿Qué aprendisteis? ¿A qué conclusiones llegasteis?

Para los dos fue una muy buena experiencia porque es lo que yo llamo un ejercicio de “gimnasia narrativa”, algo que tienen que hacer los medios permanentemente: elegir la mejor forma de contar una historia, en el mejor horario y el mejor soporte. Este viaje ha sido un ejercicio sin pausa de tres días de “gimnasia narrativa”. Yo estoy más acostumbrada, pero para Carlos ha sido un máster intensivo en estas herramientas y en el uso de redes sociales. El Mundo ha ganado un jefe de fotografía completamente digital. Una persona que reflexiona

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¿Qué hubiera hecho? Yo hubiera alargado un día más el trabajo. Porque hubo tramos porque los tramos fueron demasiado. Debería haber habido más equilibrio entre los kilómetros y los sitios. Había sitios que valía la pena quedarse más tiempo como por ejemplo en Cadiz, pero en Valencia también se daba un vuelco muy grande y debíamos estar allí.

¿Qué te parece Periscope? ¿Qué limitaciones le ves?

Tiene muchas limitaciones porque como sabes, Periscope ha sido adquirida por Twitter cuando aún está en fase de desarrollo. Tiene muchas cosas que mejorar. Pero ofrece para mi dos grandes diferenciales. Una, su facilidad de uso: abres la aplicación y en un clic estás en directo. Y segundo, la interactividad: la posibilidad de que podamos establecer en tiempo real una conversación contigo y entre ellos.
¿Los contras? A mi la imagen en vertical no me gusta. Tampoco me gusta cómo queda cuando tenemos que enlazarla en la web de El Mundo. Creo que hay una asignatura pendiente para crear algo que sea agradable de ver. Periscope debería ofrecer la posibilidad de embeber en la web si tiene ambición de tener presencia en los medios de comunicación. Yo lo veo un uso muy forzado para usuarios normales. Pienso que Periscope es una herramienta muy periodística pero para eso hay que ponérselo a los periodistas muy fácil como ha comprendido por ejemplo Google.

Quiero preguntarte sobre tu trabajo en El Mundo. ¿Con qué misión llegas?

Hay un proyecto que se pone en marcha con la llegada de David Jiménez como director y que tiene una idea muy clara de lo que quiere hacer y eso se llama periodismo. Lo que yo aporto son nuevas estrategias narrativas. En concreto, mi misión es crear sinérgias entre departamentos. Hasta ahora los departamentos trabajaban por separado, ahora todas las barreras tienen que caer. Estoy para impulsar este tipo de diálogos.

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¿Vais a hacer formación en la dirección no de que tú hagas cosas, sino que todos los periodistas puedan hacer cosas?

Sí, claro, estamos en ello. Hemos impulsado ya un curso de video, no solo de edición, sino más importante: en el entrenamiento de las gimnasia narrativa para que los periodistas sean capaces de identificar qué parte de sus historias pueden ser contadas con video y cuáles no. Eso se hace viendo mucho video y reflexionando con gente que sabe mucho del tema y ayudando a los periodistas a interiorizar que el video forma parte de su rutina profesional, aunque sean periodistas que han sido hasta ahora ha sido de texto y de papel. Pero los periodistas reaccionan muy bien porque tienen lo más importante: el oficio. Hay un potencial espectacular periodístico en la redacción: se trata ahora de traducir eso a nuevas narrativas y yo estoy plantando la semilllita en la cabeza de cada uno de esos periodistas.

Armada, el periodista que reconoció que tuvo miedo

sarajevoEntre Barcelona y Sarajevo hay exactamente 20 horas de coche y 1.995 km de distancia según Google Maps. Sarajevo está más cerca de Barcelona que Copenhague o Varsovia.

Cuando la ciudad fue sitiada yo tenía 13 años. Estos días, mientras leía Sarajevo, Diarios de la guerra de Bosnia de Alfonso Armada (Malpaso), no dejaba de preguntarme por qué motivo no recordaba nada de aquella guerra durante el glorioso verano de los Juegos Olímpicos y la Expo92. Mientras en Barcelona estábamos de campo y playa en pleno orgasmo olímpico, a solo 20 horas de coche la gente moría mientras hacía la cola para comprar el pan, víctimas de un francotirador ludópata.

¿En qué estaría yo pensando entonces con 13 años? ¿Por qué no recuerdo que en aquel verano, mientras miraba desde la terraza de casa a la montaña de Montjuïc, se producía una guerra fraticida en una Yusgoslavia que se abría como un melón? Una gran zozobra me ha entrado mientras leía el libro… ¿Pero en qué estaba pensando nuestra sociedad mientras se emborrachaba de aquellos eventos que nos hicieron creer que éramos el ombligo del mundo?

No he podido evitar hacerme todas estas preguntas leyendo estos días las crónicas que escribió Armada para El País, que ni sabía que había trabajado allí. Sí, y así todo.

Armada ha conseguido re-construir mi memoria o más bien, crear en mi una que nunca tuve. Mientras leía sus crónicas he sentido la necesidad de lanzarme a leer sobre la guerra de los Balcanes, desenpolvar los pocos conocimientos que tenía, buscar información, ver reportajes y películas, y preguntar a amigos que me sacan más de 10 años.

Un periodista nunca te cuenta que tiene miedo

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Los cuadernos de Alfonso Armada, 25 años después, siguen siendo una fuente valiosa para conocer lo que allí ocurrió. Han envejecido bien. Hay cifras -rigurosas cuando las había, expresamente citadas como inciertas cuando lo eran-, pero sobre todo hay muchas historias de personas con nombres y apellidos: un joven general bosnio por accidente, una mujer violada que se plantea abortar, gente que no sabe a dónde ir, o unos actores de teatro mutilados que tratan de combatir la guerra con sus propias armas: las palabras y el teatro.

Todas esas historias nos hacen entender mucho mejor qué ocurrió allí. Y yo no dejaba de decirme que aquello pasaba mientras nosotros estábamos con los JJOO. De nuevo, ¿por qué no recuerdo nada?

En este diario de guerra las crónicas de El País se presentan junto al diario personal de Armada de aquellos días. Viajó varias veces en año y medio. Una siente a veces pudor de leer algo tan íntimo. Alfonso Armada -dotado de la sensibilidad necesaria para ser un buen periodista-, repite una y otra vez el miedo que siente al acostarse, al escuchar las explosiones desde su habitación o al pasar por un sitio donde un francotirador suele jugar al tiro al civil. Pero un periodista nunca escribe en una crónica que tiene miedo. Eso no es una información que deba importar al lector (¿o sí?). Pero como le dijo una persona, “el miedo es el mejor antídoto contra la estupidez”. Puro instinto para la supervivencia.

Quizá sean estos dos diarios paralelos es lo que hace tan especial este volumen: las dos visiones nos hacen entrar y sentir lo que se vivió en Sarajevo de manera mucho más profunda, real, íntima y humana.

Me llama la atención la prosa de Armada. Está llena de poesía en el momento menos poético del mundo: el de la guerra y la barbarie humana. La crónica puede ser bella. Puede emocionar sin caer en la sensiblería barata. Pero no es un reproche, es una virtud que muchos dudamos que pudiera brotar en nosotros en tales circunstancias.

Tomar parte

Foto:GS

Decía George Packer, dos días antes de que Armada presentara sus crónicas en Barcelona el pasado 10 de junio, que la neutralidad no es buena a la hora de escribir, pero que no significa renunciar a la honestidad y al sentido de la equidad. Packer creía que el escritor debía tomar parte.

Durantes sus crónicas y su diario personal Alfonso va tomando parte: denuncia el genocidio a los bosnios y las miles de víctimas civiles. Recuerda varias veces que murió más que gente en la ciudad que en el frente de la batalla. También denuncia los tejemanejes de los políticos serbios y croatas y la insultante pasividad de las Naciones Unidas durante que aquellos años de locura. Incluso cuando vuelve 20 años después junto a Gervasio Sánchez, sus opiniones son mucho más claras y expresas.

Armada tiene miedo, lo dice, quiere huír, pero a la vez surge el compromiso, incluso el compromiso “inútil”: escribir y documentar.

Miércoles 23 de junio 1993
“Ya está aquí otra vez el miedo. Y el deseo. Porque quiero volver a Bosnia. Dicen que Tito dormía muy bien allí. ¿Y yo? Ni siquiera en Sarajevo, bajo los bombardeos, dormía mal. ¿Dormir? ¿Olvidar? Vuelvo a Bosnia porque quiero rebajar la cuota de mi vergüenza, de mi complicidad como europeo y como ¿hombre? con la tragedia, ésta tan concreta, de cada día, que nos salpica hasta las cejas aunque no queramos enterarnos. Claro que tengo miedo. El miedo crece. Pero aunque sé, vuelvo. Aunque sé, aunque tal vez las palabras no sirvan para nada”.

Sobre escribir

Altaïr

Armada es también un maestro de la pluma. En una comida que compartimos en el café de la maravillosa Librería Altaïr Armada desvelaba algunas de sus técnicas de redacción. “Todas las noches escribo un diario, es una forma de guardar detalles, captar ambientes, escribir de una manera más libre”. También, en aquellos días en lo que fue su primera cobertura de una guerra, Armada descubrió que mientras escribía era capaz “dominar el miedo” que sentía.

Ya en la presentación, Armada dijo que en el libro confronta “lo que dice al lector del periódico con lo que él se decía a sí mismo aquellos días”. También queda claro que la relación de un enviado con la redacción del medio no es siempre fácil ni fluida.

Y sin embargo, Gervasio Sánchez -autor de las fotos que acompañan a los textos-, que estuvo en aquel verano con Armada en Sarajevo, recordó que El País envió hasta 6 periodistas distintos a cubrir la guerra que se fueron relevando mientras duró el sitio a la ciudad. “Hace 23 años se hacía muchísimo mejor periodismo que ahora”. “Ahora hay dinero para la opinión pero no para la información”zanjó Gervasio. Y sabemos de qué está hablando. Los freelance en zonas de conflicto son tratados de manera indigna por la mayoría de medios -especialmente los españoles.

Volver

gs-sarajevo

El libro se cierra con un epílogo 20 años después. Armada y Sánchez volvieron juntos a Sarajevo hace 3 años. Armada no había vuelto en todo aquél tiempo, Gervasio Sánchez va cada verano (este verano expondrá allí sus fotografías por primera vez). Armada se muestra algo desorientado en esta vuelta de la que no recuerda la ciudad que dejó: edificios que se han rehabilitado, señales de la guerra que se han borrado y una población que prefiere olvidar y pasar página. Jóvenes que quieren atragantarse con la vida por si vuelven a arrebatársela. “Se ha creado un país imposible, la gente que ha sufrido no quiere recordar nada” dijo en la presentación.

Armada finaliza así su cuaderno de Bosnia:

“No sé por quñe he tardado más de veinte años en sacar estos cuadernos a la luz. A mí me sirvieron para combatir el miedo y la desolación. Para no volverme loco (…) No quiero cargar las tintas, recrearme en la emoción. Es como si tuviera miedo de resultar obsceno, de sacar partido, de dar lecciones. Ni puedo ni debo. Cae la noche”.

Mancini: “El negocio de los medios es la atención y la confianza”

Mancini_atención

“Las personas vamos a necesitar siempre una marca confiable que nos ofrezca información relevante en el momento que queramos. Todo lo demás, está de paso. La tecnología es una circunstancia permanente. El mercado de los medios es el de la atención y el de la confianza. No el de las noticias. Tampoco el de los banners.”

Me ha gustado la reflexión de Mancini, lean: Lo esencial es lo que no cambia

La vida íntima de un kiosko (o cómo hacer un #reportweet)

kiosko por Cyril Petit

 

Cyril Petit,  redactor jefe del semanario Le journal du Dimanche, renunció a quedarse el pasado lunes en su cómodo y calentito despacho. El periodista decidió pasar la jornada en un kiosko del centro de París y os digo una sola cosa: en París hace un frío que pela.

Petit, valiente él -y por su bien, espero que abrigado también- se pasó todo el día en el kiosko de Didier Péan, situado en la plaza Monge, en el 5º distrito de París, en la orilla izquierda del río Sena.  Su objetivo: retransmitir la vida de un kiosko vía twitter y otras herramientas bajo la etiqueta #Kiosklive.

En la web de Le Journal du Dimanche ha colgado lo que llama Reportweet (Une journee au coteé d’un marchand de journaux”) utilizando twitter, fotos, audios en Soundcloud y videos en Instagram.

El protagonista, Didier Péan de 58 años, kiosquero desde hace más de 20 años, levanta su persiana a las 6.40 de la mañana y se marcha a las 19.30. Petit fue testigo de cómo se abría y cómo se cerraba la persiana de este kiosko el pasado lunes 9 de diciembre.

 

De esta manera Cyril Petit fue desvelando en twitter durante todo el día la vida secreta del kiosco:

  • El kiosquero está solo ante la tarea: trabaja 65 horas a la semana. Su salario está alrededor de los 2.000 euros. Repito, 65 horas semanales.
  • Cuando necesita ir al baño, un cliente de confianza le guarda el puesto mientras se ausenta.
  • El lunes es un día flojo para la venta de prensa, mientras el miércoles es un día fuerte, después de, claro está, el domingo, día más importante para la venta de diarios (los grandes diarios franceses hacen una sola edición para los días del fin de semana (sa-do, o do-lu), aunque este kiosko abra todos los días.)
  • Algunas publicaciones se colocan estratégicamente en un lugar preferente según un plano que se distribuye a los kiosqueros semanalmente.
  • Ventas diarias de media en un kiosco del centro de París, un barrio más bien de izquierdas: Le Monde 90-100, Libération 40- 50, Le Figaro 60, L’Equipe 40-60, Les Échos 10, La Croix y L’Huma 5, L’Opinion 3.
  • Ese lunes se acercaron unos 400 clientes. Los domingos, entre 500 y 600.
  • Clientes adultos: Menos del 5% de los clientes que se acercaron a comprar el lunes tenían menos de 35 años
  • Este kiosquero ofrece 600 cabeceras de las que 200 nunca las ha vendido (y me cuesta creer que las mantenga). Cyril mostraba algunas que nunca se han vendido.
  • El domingo, el Jour du Dimanche, periódico semanal, vendió 350 ejemplares, y el lunes aún vendió algunos ejemplares.

 

Cyril Petit: “Estamos aquí para escuchar a los lectores”

kiosklive cyril petit

Me fascinó la idea y me puse en contacto con el creador del “Reportweet” y redactor jefe del JDD. Quería saber qué le había motivado a pasar el día en un kiosko del centro de París (sobre estas líneas una foto del periodista y el kiosquero realizada por uno los seguidores de Petit que se acercaron a saludar y a traer un cafecito caliente).

Como pasa en España, en Francia los vendedores de prensa son también un sector venido a menos, daño colateral (o quizá,en un pez que se muerde la cola, causa) de la bajada de venta de prensa. Desde 2007 en España se han perdido 1300 puntos de venta.

Cyril Petit es un periodista que le apasionan los medios y en concreto, los periódicos. Ante la problemática actual quería saber cómo es un día de un kiosquero, punto neurálgico para la venta de periódicos y lugar donde encontrarse con los lectores.

El propio Cyril me cuenta que los domingos habla vía twitter con los lectores, pregunta y contesta (hoy podéis verle en acción). “Creo que el centro del periodismo de hoy está en la interacción con los lectores. Estamos aquí para entender quién nos compra y porqué lo hace. También me cuenta que era una manera de defender y reinvindicar la figura del kiosquero: “¿cómo van a comprar diarios si no pueden encontrarlos?”.

Al mismo tiempo Cyril quería experimentar con este nuevo formato del “Reportweet” pero más que hacer una cobertura con 50 periodistas twiteando lo mismo, quería vivir algo único.  “Quería estar en un sitio, interacturando en el lugar pero a la vez con los seguidores de twitter y utlizar varios formatos a la vez: entrevistas, video, fotos… “La interacción tiene que estar en el corazón de nuestro negocio, también si somos un periódico”.

La iniciativa ha tenido bastante repercusión. 50 usuarios le hicieron preguntas vía twitter, se ha publicado la noticia en varios medios y Petit consiguió 150 nuevos seguirdores en Twitter en un día. Hasta un ministro mencionó la iniciativa según me cuenta Petit.

Mañana lunes habrá un nuevo Reportweet, no será Cyril, pero otro periodista del JDD vivirá un día en un ayuntamiento. La etiqueta a seguir será #Mairelive

Curso Búsquedas avanzadas y redes sociales para periodistas

  • El próximo martes 2 de julio imparto el curso Cerques avançades i xarxes socials per a periodistes en el Col·legi de Periodistes de Catalunya en Barcelona. Quiere ser un paso más para periodistas que ya son usuarios de redes sociales y quieren darle un uso periodístico y de rastreo de información a las redes. Si os interesa, aún hay plazas.

Me debo a mi público


Por si también sois bloggers, y como todos, tenéis momentos de flaqueo y vagueo primaveral blogger, que sepáis que el mundo entero sideral espera que le demos a la tecla de “Publish”… ;)

Gran aportación vía @streetwatches.

Els silencis mediàtics, periodismo en tiempos de cólera

El  grupo de periodistas Ramon Barnils acaban de lanzar por tercer año consecutivo su anuario con los temas que consideran han sido silenciados o pasado por alto por los medios catalanes. El Anuari de Media.cat se inspira en el proyecto norteamericano Project Censored que se publica desde hace casi 40 años.

El anuario recoge en esta ocasión 15 reportajes de investigación pero muy vinculados a la actualidad y centrados muchos de ellos en temas económicos. El tema que abre el anuario es un ranking de las 40 empresas catalanas con más beneficios, 18 de ellas han llevado a cabo expedientes de regulación de empleo. Todo el material está online, incluido fuentes, datos y contactos.

 

Es el tercer año que el grupo edita esta obra y la segunda que es financiado a través de crowdfunding. 443 personas que han aportado casi 10.000 euros han hecho posible que esta obra se edite. Este año han añadido producción de video e infografías, formatos que sin duda ayudarán a la difusión de las investigaciones.

Esta tarde he ido a la presentación en el Col·legi de Periodistas. La sala estaba llena.
Para David Bassa, presidente del grupo y periodista de tv3, el apoyo recibido una vez más “constata que el periodismo de investigación interesa“. “Hay un público dispuesto a pagar por el periodismo independiente y riguroso“.

Bassa ha insistido en que el proyecto no quiere dar lecciones a los medios sino ser una aportación positiva. La periodicidad del proyecto es lo que permite trabajar los temas a fondo, consultar y contrastar las fuentes. Quieren hacer un periodismo “slow”, “romper esa dinámica de frenesí en la cual los titulares cambian en cuestión de minutos” y que van en contra de cosas tan elementales como contrastar las informaciones.

“La precariedad nos hace mucho más débiles” ha dicho Bassa que ha dado por hecho que habrá un ERE en la CCMA. Sin datos oficiales -ha dicho- se calcula que en Catalunya se han despedido entre 2.500 y 3000 periodistas desde 2008.

El Anuari representa una vez más una demostración de que hay otras formas de hacer periodismo, de financiarlo y de recibir el aliento de una sociedad que cree que la información sigue siendo necesaria.

- Descarga l’Anuari de Mediacat

- Para lectores mediáticos, hay una repor sobre una sede fantasma de Tv Mallorca.

Foto: @jordibarcia

40 años de ‘Libé’

A Juan Cruz los Reyes deberían traerle mi libro

A few hard truths about paywalls and the future of media

Newsdiffs: transparencia y cambios en las noticias digitales

  • ¿Es legítimo no avisar a los lectores cuando hay cambios en los textos de las noticias después de haber sido publicadas? La tentación es grande -“total, nadie se dará cuenta”-. Pero, ¿debe el medio informar? Si son relevantes o enmiendan un error importante del medio, entendemos que sí. Pero no solo eso: a menudo las noticias en Internet cambian de sentido durante el día, los acontecimientos se suceden, son noticias “vivas”, hablamos de un proceso informativo. ¿No sería deseable que esos cambios fueran visibles a los lectores?. Precisamente el blog MalaPrensa hablaba hace unos días de una nueva herramienta, NewsDiffs.es, un sitio web que registra los cambios en las noticias.

Víctimas de El Mundo Today

Analítica de una noticia en tiempo real


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