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Armada, el periodista que reconoció que tuvo miedo

sarajevoEntre Barcelona y Sarajevo hay exactamente 20 horas de coche y 1.995 km de distancia según Google Maps. Sarajevo está más cerca de Barcelona que Copenhague o Varsovia.

Cuando la ciudad fue sitiada yo tenía 13 años. Estos días, mientras leía Sarajevo, Diarios de la guerra de Bosnia de Alfonso Armada (Malpaso), no dejaba de preguntarme por qué motivo no recordaba nada de aquella guerra durante el glorioso verano de los Juegos Olímpicos y la Expo92. Mientras en Barcelona estábamos de campo y playa en pleno orgasmo olímpico, a solo 20 horas de coche la gente moría mientras hacía la cola para comprar el pan, víctimas de un francotirador ludópata.

¿En qué estaría yo pensando entonces con 13 años? ¿Por qué no recuerdo que en aquel verano, mientras miraba desde la terraza de casa a la montaña de Montjuïc, se producía una guerra fraticida en una Yusgoslavia que se abría como un melón? Una gran zozobra me ha entrado mientras leía el libro… ¿Pero en qué estaba pensando nuestra sociedad mientras se emborrachaba de aquellos eventos que nos hicieron creer que éramos el ombligo del mundo?

No he podido evitar hacerme todas estas preguntas leyendo estos días las crónicas que escribió Armada para El País, que ni sabía que había trabajado allí. Sí, y así todo.

Armada ha conseguido re-construir mi memoria o más bien, crear en mi una que nunca tuve. Mientras leía sus crónicas he sentido la necesidad de lanzarme a leer sobre la guerra de los Balcanes, desenpolvar los pocos conocimientos que tenía, buscar información, ver reportajes y películas, y preguntar a amigos que me sacan más de 10 años.

Un periodista nunca te cuenta que tiene miedo

GervasioSanchez_sarajevo

Los cuadernos de Alfonso Armada, 25 años después, siguen siendo una fuente valiosa para conocer lo que allí ocurrió. Han envejecido bien. Hay cifras -rigurosas cuando las había, expresamente citadas como inciertas cuando lo eran-, pero sobre todo hay muchas historias de personas con nombres y apellidos: un joven general bosnio por accidente, una mujer violada que se plantea abortar, gente que no sabe a dónde ir, o unos actores de teatro mutilados que tratan de combatir la guerra con sus propias armas: las palabras y el teatro.

Todas esas historias nos hacen entender mucho mejor qué ocurrió allí. Y yo no dejaba de decirme que aquello pasaba mientras nosotros estábamos con los JJOO. De nuevo, ¿por qué no recuerdo nada?

En este diario de guerra las crónicas de El País se presentan junto al diario personal de Armada de aquellos días. Viajó varias veces en año y medio. Una siente a veces pudor de leer algo tan íntimo. Alfonso Armada –dotado de la sensibilidad necesaria para ser un buen periodista-, repite una y otra vez el miedo que siente al acostarse, al escuchar las explosiones desde su habitación o al pasar por un sitio donde un francotirador suele jugar al tiro al civil. Pero un periodista nunca escribe en una crónica que tiene miedo. Eso no es una información que deba importar al lector (¿o sí?). Pero como le dijo una persona, “el miedo es el mejor antídoto contra la estupidez”. Puro instinto para la supervivencia.

Quizá sean estos dos diarios paralelos es lo que hace tan especial este volumen: las dos visiones nos hacen entrar y sentir lo que se vivió en Sarajevo de manera mucho más profunda, real, íntima y humana.

Me llama la atención la prosa de Armada. Está llena de poesía en el momento menos poético del mundo: el de la guerra y la barbarie humana. La crónica puede ser bella. Puede emocionar sin caer en la sensiblería barata. Pero no es un reproche, es una virtud que muchos dudamos que pudiera brotar en nosotros en tales circunstancias.

Tomar parte

Foto:GS

Decía George Packer, dos días antes de que Armada presentara sus crónicas en Barcelona el pasado 10 de junio, que la neutralidad no es buena a la hora de escribir, pero que no significa renunciar a la honestidad y al sentido de la equidad. Packer creía que el escritor debía tomar parte.

Durantes sus crónicas y su diario personal Alfonso va tomando parte: denuncia el genocidio a los bosnios y las miles de víctimas civiles. Recuerda varias veces que murió más que gente en la ciudad que en el frente de la batalla. También denuncia los tejemanejes de los políticos serbios y croatas y la insultante pasividad de las Naciones Unidas durante que aquellos años de locura. Incluso cuando vuelve 20 años después junto a Gervasio Sánchez, sus opiniones son mucho más claras y expresas.

Armada tiene miedo, lo dice, quiere huír, pero a la vez surge el compromiso, incluso el compromiso “inútil”: escribir y documentar.

Miércoles 23 de junio 1993
“Ya está aquí otra vez el miedo. Y el deseo. Porque quiero volver a Bosnia. Dicen que Tito dormía muy bien allí. ¿Y yo? Ni siquiera en Sarajevo, bajo los bombardeos, dormía mal. ¿Dormir? ¿Olvidar? Vuelvo a Bosnia porque quiero rebajar la cuota de mi vergüenza, de mi complicidad como europeo y como ¿hombre? con la tragedia, ésta tan concreta, de cada día, que nos salpica hasta las cejas aunque no queramos enterarnos. Claro que tengo miedo. El miedo crece. Pero aunque sé, vuelvo. Aunque sé, aunque tal vez las palabras no sirvan para nada”.

Sobre escribir

Altaïr

Armada es también un maestro de la pluma. En una comida que compartimos en el café de la maravillosa Librería Altaïr Armada desvelaba algunas de sus técnicas de redacción. “Todas las noches escribo un diario, es una forma de guardar detalles, captar ambientes, escribir de una manera más libre”. También, en aquellos días en lo que fue su primera cobertura de una guerra, Armada descubrió que mientras escribía era capaz “dominar el miedo” que sentía.

Ya en la presentación, Armada dijo que en el libro confronta “lo que dice al lector del periódico con lo que él se decía a sí mismo aquellos días”. También queda claro que la relación de un enviado con la redacción del medio no es siempre fácil ni fluida.

Y sin embargo, Gervasio Sánchez –autor de las fotos que acompañan a los textos-, que estuvo en aquel verano con Armada en Sarajevo, recordó que El País envió hasta 6 periodistas distintos a cubrir la guerra que se fueron relevando mientras duró el sitio a la ciudad. “Hace 23 años se hacía muchísimo mejor periodismo que ahora”. “Ahora hay dinero para la opinión pero no para la información”zanjó Gervasio. Y sabemos de qué está hablando. Los freelance en zonas de conflicto son tratados de manera indigna por la mayoría de medios -especialmente los españoles.

Volver

gs-sarajevo

El libro se cierra con un epílogo 20 años después. Armada y Sánchez volvieron juntos a Sarajevo hace 3 años. Armada no había vuelto en todo aquél tiempo, Gervasio Sánchez va cada verano (este verano expondrá allí sus fotografías por primera vez). Armada se muestra algo desorientado en esta vuelta de la que no recuerda la ciudad que dejó: edificios que se han rehabilitado, señales de la guerra que se han borrado y una población que prefiere olvidar y pasar página. Jóvenes que quieren atragantarse con la vida por si vuelven a arrebatársela. “Se ha creado un país imposible, la gente que ha sufrido no quiere recordar nada” dijo en la presentación.

Armada finaliza así su cuaderno de Bosnia:

“No sé por quñe he tardado más de veinte años en sacar estos cuadernos a la luz. A mí me sirvieron para combatir el miedo y la desolación. Para no volverme loco (…) No quiero cargar las tintas, recrearme en la emoción. Es como si tuviera miedo de resultar obsceno, de sacar partido, de dar lecciones. Ni puedo ni debo. Cae la noche”.

Mancini: “El negocio de los medios es la atención y la confianza”

Mancini_atención

“Las personas vamos a necesitar siempre una marca confiable que nos ofrezca información relevante en el momento que queramos. Todo lo demás, está de paso. La tecnología es una circunstancia permanente. El mercado de los medios es el de la atención y el de la confianza. No el de las noticias. Tampoco el de los banners.”

Me ha gustado la reflexión de Mancini, lean: Lo esencial es lo que no cambia

La vida íntima de un kiosko (o cómo hacer un #reportweet)

kiosko por Cyril Petit

 

Cyril Petit,  redactor jefe del semanario Le journal du Dimanche, renunció a quedarse el pasado lunes en su cómodo y calentito despacho. El periodista decidió pasar la jornada en un kiosko del centro de París y os digo una sola cosa: en París hace un frío que pela.

Petit, valiente él -y por su bien, espero que abrigado también- se pasó todo el día en el kiosko de Didier Péan, situado en la plaza Monge, en el 5º distrito de París, en la orilla izquierda del río Sena.  Su objetivo: retransmitir la vida de un kiosko vía twitter y otras herramientas bajo la etiqueta #Kiosklive.

En la web de Le Journal du Dimanche ha colgado lo que llama Reportweet (Une journee au coteé d’un marchand de journaux”) utilizando twitter, fotos, audios en Soundcloud y videos en Instagram.

El protagonista, Didier Péan de 58 años, kiosquero desde hace más de 20 años, levanta su persiana a las 6.40 de la mañana y se marcha a las 19.30. Petit fue testigo de cómo se abría y cómo se cerraba la persiana de este kiosko el pasado lunes 9 de diciembre.

 

De esta manera Cyril Petit fue desvelando en twitter durante todo el día la vida secreta del kiosco:

  • El kiosquero está solo ante la tarea: trabaja 65 horas a la semana. Su salario está alrededor de los 2.000 euros. Repito, 65 horas semanales.
  • Cuando necesita ir al baño, un cliente de confianza le guarda el puesto mientras se ausenta.
  • El lunes es un día flojo para la venta de prensa, mientras el miércoles es un día fuerte, después de, claro está, el domingo, día más importante para la venta de diarios (los grandes diarios franceses hacen una sola edición para los días del fin de semana (sa-do, o do-lu), aunque este kiosko abra todos los días.)
  • Algunas publicaciones se colocan estratégicamente en un lugar preferente según un plano que se distribuye a los kiosqueros semanalmente.
  • Ventas diarias de media en un kiosco del centro de París, un barrio más bien de izquierdas: Le Monde 90-100, Libération 40- 50, Le Figaro 60, L’Equipe 40-60, Les Échos 10, La Croix y L’Huma 5, L’Opinion 3.
  • Ese lunes se acercaron unos 400 clientes. Los domingos, entre 500 y 600.
  • Clientes adultos: Menos del 5% de los clientes que se acercaron a comprar el lunes tenían menos de 35 años
  • Este kiosquero ofrece 600 cabeceras de las que 200 nunca las ha vendido (y me cuesta creer que las mantenga). Cyril mostraba algunas que nunca se han vendido.
  • El domingo, el Jour du Dimanche, periódico semanal, vendió 350 ejemplares, y el lunes aún vendió algunos ejemplares.

 

Cyril Petit: “Estamos aquí para escuchar a los lectores”

kiosklive cyril petit

Me fascinó la idea y me puse en contacto con el creador del “Reportweet” y redactor jefe del JDD. Quería saber qué le había motivado a pasar el día en un kiosko del centro de París (sobre estas líneas una foto del periodista y el kiosquero realizada por uno los seguidores de Petit que se acercaron a saludar y a traer un cafecito caliente).

Como pasa en España, en Francia los vendedores de prensa son también un sector venido a menos, daño colateral (o quizá,en un pez que se muerde la cola, causa) de la bajada de venta de prensa. Desde 2007 en España se han perdido 1300 puntos de venta.

Cyril Petit es un periodista que le apasionan los medios y en concreto, los periódicos. Ante la problemática actual quería saber cómo es un día de un kiosquero, punto neurálgico para la venta de periódicos y lugar donde encontrarse con los lectores.

El propio Cyril me cuenta que los domingos habla vía twitter con los lectores, pregunta y contesta (hoy podéis verle en acción). “Creo que el centro del periodismo de hoy está en la interacción con los lectores. Estamos aquí para entender quién nos compra y porqué lo hace. También me cuenta que era una manera de defender y reinvindicar la figura del kiosquero: “¿cómo van a comprar diarios si no pueden encontrarlos?”.

Al mismo tiempo Cyril quería experimentar con este nuevo formato del “Reportweet” pero más que hacer una cobertura con 50 periodistas twiteando lo mismo, quería vivir algo único.  “Quería estar en un sitio, interacturando en el lugar pero a la vez con los seguidores de twitter y utlizar varios formatos a la vez: entrevistas, video, fotos… “La interacción tiene que estar en el corazón de nuestro negocio, también si somos un periódico”.

La iniciativa ha tenido bastante repercusión. 50 usuarios le hicieron preguntas vía twitter, se ha publicado la noticia en varios medios y Petit consiguió 150 nuevos seguirdores en Twitter en un día. Hasta un ministro mencionó la iniciativa según me cuenta Petit.

Mañana lunes habrá un nuevo Reportweet, no será Cyril, pero otro periodista del JDD vivirá un día en un ayuntamiento. La etiqueta a seguir será #Mairelive

Els silencis mediàtics, periodismo en tiempos de cólera

El  grupo de periodistas Ramon Barnils acaban de lanzar por tercer año consecutivo su anuario con los temas que consideran han sido silenciados o pasado por alto por los medios catalanes. El Anuari de Media.cat se inspira en el proyecto norteamericano Project Censored que se publica desde hace casi 40 años.

El anuario recoge en esta ocasión 15 reportajes de investigación pero muy vinculados a la actualidad y centrados muchos de ellos en temas económicos. El tema que abre el anuario es un ranking de las 40 empresas catalanas con más beneficios, 18 de ellas han llevado a cabo expedientes de regulación de empleo. Todo el material está online, incluido fuentes, datos y contactos.

 

Es el tercer año que el grupo edita esta obra y la segunda que es financiado a través de crowdfunding. 443 personas que han aportado casi 10.000 euros han hecho posible que esta obra se edite. Este año han añadido producción de video e infografías, formatos que sin duda ayudarán a la difusión de las investigaciones.

Esta tarde he ido a la presentación en el Col·legi de Periodistas. La sala estaba llena.
Para David Bassa, presidente del grupo y periodista de tv3, el apoyo recibido una vez más “constata que el periodismo de investigación interesa“. “Hay un público dispuesto a pagar por el periodismo independiente y riguroso“.

Bassa ha insistido en que el proyecto no quiere dar lecciones a los medios sino ser una aportación positiva. La periodicidad del proyecto es lo que permite trabajar los temas a fondo, consultar y contrastar las fuentes. Quieren hacer un periodismo “slow”, “romper esa dinámica de frenesí en la cual los titulares cambian en cuestión de minutos” y que van en contra de cosas tan elementales como contrastar las informaciones.

“La precariedad nos hace mucho más débiles” ha dicho Bassa que ha dado por hecho que habrá un ERE en la CCMA. Sin datos oficiales -ha dicho- se calcula que en Catalunya se han despedido entre 2.500 y 3000 periodistas desde 2008.

El Anuari representa una vez más una demostración de que hay otras formas de hacer periodismo, de financiarlo y de recibir el aliento de una sociedad que cree que la información sigue siendo necesaria.

Descarga l’Anuari de Mediacat

– Para lectores mediáticos, hay una repor sobre una sede fantasma de Tv Mallorca.

Foto: @jordibarcia

Newsdiffs: transparencia y cambios en las noticias digitales

  • ¿Es legítimo no avisar a los lectores cuando hay cambios en los textos de las noticias después de haber sido publicadas? La tentación es grande –“total, nadie se dará cuenta”-. Pero, ¿debe el medio informar? Si son relevantes o enmiendan un error importante del medio, entendemos que sí. Pero no solo eso: a menudo las noticias en Internet cambian de sentido durante el día, los acontecimientos se suceden, son noticias “vivas”, hablamos de un proceso informativo. ¿No sería deseable que esos cambios fueran visibles a los lectores?. Precisamente el blog MalaPrensa hablaba hace unos días de una nueva herramienta, NewsDiffs.es, un sitio web que registra los cambios en las noticias.