Babylon Magazine, de fracasar también se aprende (más)

babylon Magazine

Os tengo acostumbrados a presentaros proyectos que, o bien acaban de ser lanzados, o bien empiezan a consolidarse. Es por eso que cuando conocí la historia de Babylon Magazine (RIP 2013), pensé que sería interesante explicar la historia de un fracaso. Las fracasos son valiosos: siempre hay mucho de lo que aprender.
Juan Calleja es un periodista que con 22 años montó Babylon Magazine, una revista bilingüe sobre cultura española que se distribuía en Londres. Le conocí hace unas semanas en una jornada sobre Periodismo y Empresa que organizaba la Fapae en Tarragona. En 2012 tuvieron que cerrar el proyecto a causa de la caída de la inversión publicitaria y dejando deudas por el camino. Pero vayamos a la génesis primero.

Juan Calleja- Babylon magazine
La pre-historia de la revista está en que Juan junto a 7 compañeros de la universidad montaron en 2006 una innovadora revista cultural en papel orientada a menores que habían delinquido de la Comunidad de Madrid. Babel era una revista cultural que logró una subvención de la UE para proyectos sociales y trató de explicar en sus páginas historias interesantes para aquellos chavales.

En aquel verano de 2007 en el que acabaron la carrera y después de la experiencia de la revista Babel, Juan se fue a Londres. En su estancia presintió un interés creciente por la cultura española, tanto por el gran cantidad de restaurantes españoles y academias de idiomas que ofrecían cursos, como fenómenos como del deporte como Pau Gasol.

 

Ilusión suicida

babylon Magazine

Con la confianza y ambición casi suicida que solo puede tener uno con 22 años, decidieron crear Babylon Magazine, una revista de cultura española internacional para extranjeros. Y además, desde Madrid. Gracias a su primera aventura editorial aquellos recién licenciados habían aprendido todas las rutinas de producción y edición y se lanzaron a la piscina sin mirar si había agua.
En noviembre 2007 -y gracias al apoyo de sus familias- montaron una SL para crear la revista Babylon, “a pelo y a lo loco, sin tener ni idea de cómo funcionaba una empresa ni la publi” tal y como me cuenta Juan Calleja. Mientras me habla de forma apresurada veo su entusiasmo y la desilusión a partes iguales. Su modelo era el de una revista bilingüe (todos los textos a doble columna), gratuita y financiada por publicidad.
En junio 2008 presentaron su primer número con una tirada de 8.000 ejemplares que lograron financiar gracias a una primera subvención del Ministerio de Trabajo. Funcionó muy bien. A pesar de su inexperiencia consiguieron crear un producto atractivo para determinadas audiencias, y pronto lograron atraer a instituciones como el Instituto Cervantes.

Babylon_magazine_JuanCalleja_David(foto Elena Hidalgo/APM)

Los primeros anunciantes sin embargo los consiguieron a puerta fría. El propio Juan, con la labia que no me cuesta imaginar, se dedicó a la labor comercial junto a otro de sus amigos y también socios. No les gustaba pero no había más remedio. “Tuvimos la suerte que el BBVA UK confió en nosotros y fue uno de nuestros primeros anunciantes”.
Parece increíble, pero durante 6 años la revista se editó desde Madrid para un público extranjero.  Consiguieron llegar a un acuerdo con Air Europa que les permitió viajar a Londres de forma gratuita a cambio de publicidad y les dio presencia en todos los vuelos de la compañía. A pesar de que la compañía ya tenía su revista Babylon Magazine suponía otro producto mucho más joven y atractivo. Juan viajaba cada dos meses a Londres para supervisar la distribución y entablar contactos comerciales.
Según me cuenta Juan, 2010 y 2011 fueron los mejores años: la revista salía cada dos meses y consiguieron varios clientes anuales con lo que permitió cierta estabilidad al proyecto. Incluso lograron presentarla en Nueva York. Sin embargo, sus sueldos no dejaron nunca de ser mínimos y la impresión y la distribución se comía la mayoría de sus ingresos.

El principio del final

Babylon18

Sin embargo 2011 fue un punto de inflexión. La crisis llegó también a las empresas españolas e instituciones. La reducción de la inversión publicitaria hirió de muerte el proyecto. No habían invertido en su presencia en Internet y empezaron a buscar nuevas fuentes de ingresos demasiado tarde.
¿Errores? “No avanzarnos al declive de la publicidad, no diversificar a tiempo, no ir antes a lo digital. Pero éramos cinco y no nos daba para llegar a todo… En los últimos tiempos empezamos a organizar eventos en Londres y a ofrecer servicios de diseño y creatividad a terceros, pero no llegamos a tiempo”.  “Eso lo sabes ahora, claro… Crees que con la ilusión y trabajo es suficiente, pero no lo es”.
¿Cómo lo harías ahora? le pregunto. “Ahora lo haría todo digital, como Jot Down, empezar en digital, crear una marca y luego dar el salto al papel. La publicidad se paga mejor en papel, eso es asó. Y apostaría por el bilingüismo, creo que es algo innovador que está muy poco explotado.

Cerrar la revista fue un duro golpe. Juan no lo esconde y dice que quiere contarlo para que nadie piense que emprender es un camino de rosas.
A pesar del final de la aventura, Juan aprecia el tiempo dedicado a Babylon, el empuje, los viajes, las largas noches del cierre de la revista. Juan me cuenta que después del cierre de la revista atravesó su particular desierto personal. Ahora es freelance y colabora para diferentes medios. Las ideas de nuevos proyectos siguen en su cabeza, pero dice que ahora, va a tomárselo con más medida y con más prudencia. “Babylon fue como estudiar varios másters”.
La historia de Juan continua… pero no se quién dijo que el premio, es el camino.

Babylon Magazine en Isuu

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