15M, una semana para no olvidar




Toni Piqué se preguntaba la semana pasada ¿Estamos haciendo el ridículo en el #15m y la #spanishrevolution?.

Muchos días de la semana pasada me pasé por plaza Catalunya. Tenía mucha curiosidad. Me preguntaba qué llevaba a esos jóvenes a estar allí. Los medios catalanes no estaban haciendo una gran cobertura a principios de semana sobre lo que sucedía en la plaza: resolvían la papeleta con noticias de agencia. Así que decidí ir a verlo con mis propios ojos.

Ver algunas tertulias en la tele a principio de semana daba un poco de vergüenza ajena. Muchas querían quitar importancia al movimiento #15m mientras la audiencia se mostraba contundente respecto a las motivaciones del movimiento.

Pero en general me sorprendió el desprecio con el que algunos medios y periodistas hablaban del movimiento. Muchos dejaban de manifiesto su escasa preparación para explicar lo que estaba ocurriendo. Ni buscar los antecedentes ni leer antes la web de la que estás hablando antes de opinar. Tremendo.

Portadas de periódicos. Tomo esta imagen que muestra el espacio que han ido ocupando el tema en las portadas a medida que avanzaba la semana.


Ha sido una semana de gran intensidad. Los medios fueron en general rezagados al fenómeno y poco a poco fueron informando y valorando el movimiento de forma precipitada y a menudo algo tópica. Cadenas como Intereconomía y Veo7 vieron una oportunidad en el tema para mejorar exepcionalmente sus cuotas de pantalla.


El desconcierto de políticos y medios
Los políticos, desconcertados. Algunos intentaban hilvanar una conspiración que ahuyentara sus miedos a que algo terrible, inesperado e incontrolable pudiera pasar. Disrupción, no gracias, mejor otro día… Por eso, no hicieron nada. Nada que pudiera poner en riesgo su plan escrito, su campaña perfecta. Y el domingo no pasó nada. ¿O sí?

La última encuesta del CIS señalaba a la clase política como el tercer problema de España por detrás del paro y los problemas económicos.

¿Qué más hace falta para los periodistas y sus jefes entiendan la desconexión en la que vive toda una generación y se decidan a explicarla? Paro, rigidez del sistema, sin futuro, condenados a aceptar el futuro que otros les han preparado. Y luego se preguntarán por qué los jóvenes no leen periódicos o no se interesan por la política… (Los hay que han visto la oportunidad…).

Hemos aceptado tanto la anomalía que se ha convertido en parte del paisaje.


Quizá mañana descuelguen las pancartas y en dos semanas nos de la sensación que aquello fue un sueño de una noche de verano. Los partidos ya no hablan de ello, las urnas aliviaron su dolor de muelas.

Quizá. O quizá esto vuelva a explotar en las próximas elecciones generales si no mejoran las cosas. Y ,para entonces, que nadie se sorprenda ni desconcierte. ¿Sabremos estar a la altura?

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