panecillos

Cosas que aprendí de #elpaendirecte

Mi domingo ha sido bastante surrealista (con final feliz), así que en realidad no tengo mucho tiempo para desarrollar las ideas sobre la experiencia de periodismo móvil de ayer, retransmitiendo desde una panadería de Barcelona ,#elpaendirecte, pero si no lo hago hoy, ya no lo haré.

Esbozo a modo de bloc de notas sobre mi experiencia de la retransmisión, (perdón si alguna es de perogrullo, pero es mi bloc de notas y escribo lo que quiero… Ojo, que me flagelo en público).

  1. Tienes que centrarte en una sola cosa: ¿explicaba cómo se hace el pan artesano?, ¿la historia de reinvención de Rafel Casanova, el panadero? ¿o el ecosistema de relaciones del local, del equipo y los clientes (había muchas pequeñas historias para contar)? Son tres cosas muy distintas: hay que centrarse en una cosa. Quién mucho aprieta…
  2. Además, el pan, técnicamente, no empieza a las 6h y acaba a las 14, sino que en realidad el ciclo completo del pan es de 24 horas. ¿Hubiera mejor ido dos días, para seguir la vida de un pan? Hay algo de mi concepto que estaba gris y lo vi después.
  3. El guión sirve, pero no te pases de ambicioso. Me documenté, lo pensé, estructuré según horarios, procesos de producción, vida en el local, audiencias online… etc Realmente tenía pensado muchos microcontenidos como píldoras informativas. No me dio tiempo a tirar todo, incluso pensando en una edición de video de 30 segundos ultra rápida y sencilla. Está bien el guión, pero la vida es impredecible y el tiempo, limitado. Me faltó realismo.
  4. La promo es importante: no era uno de mis principales prioridades, pero solo anuncié en mi blog 3 días antes. Obviamente sabía que nadie iba a seguirme a las 6h de la mañana, pero lo tenía asumido.  Hacerlo entresemana era inviable para mi.
  5. Faltan aplicaciones de audio social: busqué algunas soluciones pero nada me acabó de convencer. No siempre queremos video: el audio puede tener su sentido narrativo, su magia…
  6. Shoulderpod: un 10. Es un soporte para teléfonos móviles, da estabilidad, no pesa, es versátil, asequible y bien pensado. Os lo recomiendo (y no me han pagado por decirlo) (gracias a Enric Borràs, quien me habló de él por primera vez.)
  7. Periscope: hice una única retransmisión pero estoy bastante satisfecha con el resultado. Tampoco tenía sentido hacer un Periscope a las 6h… El video que te guarda es de tan mala calidad, que realmente no siempre tiene sentido.
  8. Facebook es una basura para contar algo en directo (hablo del newsfeed). El algoritmo de FB es una M*: entro en Facebook y me encuentro una publicación de hace 8 horas diciendo que el Ministro Soria ha dimitido, ¡venga, hombreeeeeeeeee!!!!
  9. No compitas contra el Papa: pues eso.

Somos editores, no algoritmos

La semana pasada publiqué un post sobre analítica editorial. Un interesantísimo informe del Reuters Institute sobre cómo los medios están integrando y utilizando la analítica para mejorar la distribución de sus contenidos y el conocimiento de las audiencias. Cada caso estudiado respondía a medios con objetivos editoriales y de negocio diferentes.

Sin embargo al publicarlo me invadió un tremendo sentimiento de culpa. Me había limitado a explicar las conclusiones del informe sin añadir ningún comentario crítico sobre el uso que están haciendo de la analítica los medios. Porque no hay que irse muy lejos para saber qué está pasando en los medios.

Me gusta la analítica, me interesa, intento aprender tanto como puedo. Pero, a la vez, siento -y sé-, que puede ser utilizada de manera maquiavélica por parte de los medios en esta loca carrera del clic donde la gran mayoría de medios están perdiendo todos los papeles.

La mierda vende: pues hagamos mierda.  Pero el círculo vicioso no resulta nunca tan obvio al principio, sino que pieza a pieza, con un tema serio  pero que tiene un toque más amarillo o popular, o por la casualidad de encontrar un tema que interesa, los medios van bajando la guardia sobre lo que escriben.

Empiezas con un tema pensado de antemano para ser viral y acabas con toda una sección viral con más redactores que la de economía (exagero, lo sé). Pero a lo que me refiero es que el cambio nunca es de un día para otro.

Si piensas que lo que interesa a nuestros lectores es solamente las cosas que son las más leídas, los primeros 30 artículos, es que no has entendido nada: ni a los lectores, ni para qué sirve la analítica.

Pero lo cierto es que la tentación está allí y si te guías solamente por lo más leído puedes acabar creando una especie de Frankstein muy lejos de lo que se supone tu cabecera, tu marca, en definitiva, tu ADN periodístico fue un día en el pasado.

Romper el círculo

Mientras me flagelaba por no haber añadido ningún comentario crítico al post del tipo Consume la analítica con responsabilidad”, como quien se lo dice a un adolescente que empieza a pillar sus primeras cogorzas, fue reconfortante encontrar el comentario del jefe de analítica de The Guardian, Chris Moran.

En Reino Unido varios periodistas comentaban que las noticias sobre el atentado de Lahore, aunque estaban entre las más vistas, no habían sido “la noticia” de aquel día, una atención desproporcionada si pensamos con la que recibió unos días antes el atentado en el aeropuerto de Bruselas.

Moran niega la ecuación aparente: la gente lee mierda, los datos lo confirman, les damos más mierda, y hay que aceptar la estupidez humana.  Moran da un argumento que yo misma suelo decir: el círculo no es la realidad, sobre todo porque ese argumento ignora nuestra propia responsabidad sobre qué escribimos.

Cuando vemos los top 10 de los medios y vemos que se cuelan, no ya temas políticos polémicos, sino simples freaknoticias como yo las llamo, siempre pienso que la culpa no es de la gente que lo lee, sino que alguien debería pedir cuentas al medio por cubrir ( ¡qué digo cubrir?! digo copypastear) cosas que SABEN que van a mandarles muchas visitas, petándolo especialmente en Facebook, ese amienemigo con el que debemos convivir aunque nos pese.

Y superemos la métrica del clic: ¿sigue siendo el clic sinónimo de éxito? ¿Lo es cumplir con nuestra función? El informe apuntaba esa problemática sobre definiciones y métricas.

Pero aunque ni siquiera fuera un tema de visitas o tiempo en página, ¿debería un medio no cubrir algo no porque no sea relevante para su comunidad, sino porque no dará visitas?

Los medios que quieran seguir llamándose de información (more to follow en un siguiente post), deberán posicionarse muy claramente sobre qué quieren ser y qué tipo de lectores quieren tener (además de no suponer que son un atajo de cabezas huecas).

Chris Moran lo tiene claro (y es el jefe de Analítica): No dejes que los datos te lleven a donde no quieres ir, no cubras aquello que no quieres cubrir. Y sobre todo:

Somos editores, no algoritmos.

Leed a Moran. Por lo menos a mi me reconcilia de nuevo con el periodismo y la analítica editorial.

ophan

Analítica editorial: del escepticismo a la integración en la redacción

La analítica dejó de ser web y dejó de ser algo para dejar solo en manos del departamento de Marketing. Los grandes medios están tratando de integrar la analítica en las redacciones  para que ayuden a mejorar el alcance del periodismo que hacen, optimizando la distribución de los contenidos y desarrollando nuevas audiencias. Pero los retos a los que se enfrentan hoy las redacciones en un ecosistema tan cambiantes y las limitaciones de las herramientas existentes, no son menores.

El Instituto Reuters ha publicado un estudio que hace una buena foto sobre el estado de la analítica en los medios de comunicación.

Lo que Reuters entiende como un uso óptimo es:

  • Una analítica alineada con los objetivos editoriales y empresariales o de bien público.
  • Usada tanto para el análisis del corto plazo como el largo
  • y una analítica abierta a un entorno en constante cambio (un periodismo cada vez más fragmentado en pantallas y plataformas distintas).

Algunas de las conclusiones

  1. La situación es desigual en los mercados: depende del tamaño del medio pero también de las culturas de las redacciones.
  2. No hay una sola herramienta que sea capaz de satisfacer las necesidades de los medios. Cada medio, además, tiene objetivos diferentes, porque sus estrategias como empresa y de negocio son también diferentes
  3. Los datos nunca explican toda la historia: (dan el qué pero no el por qué) El estudio pone en valor la experiencia, la intuición y los principios periodísticos. No solo se trata de una análisis cuantitativo, sino también qualitativas (y ahí no hay acuerdos en cuáles son las métricas).
  4. El sector ha ido del escepticismo al interés. El estudio alerta: mejor que tomen el mando las redacciones de los datos, a que lo hagan solamente los departamentos comerciales. Las herramientas de analítica deben desarrollarse pensando también en las prioridades editoriales, no solo en las comerciales.
¿Cómo se mide el impacto del periodismo?

Hay un montón de métricas que son engañosas. No hay nada más duro que descubrir que la gente comparte y hace ruido sin ni siquiera haberse dignado a hacer clic en el link (ni digamos LEER el artículo).

El clic tampoco nos asegura que esa gente vaya a volver o vaya a valorar nuestro trabajo. A veces, uno descubre que en un artículo con un porcentaje aparentemente mediocre de visitas, se encuentran unos lectores totalmente entregados al contenido.

El informe alerta: cuanto más complejo es el concepto que queremos medir, más difícil es encontrar métricas que reflejen aquello que queremos valorar. Métricas como las visitas o las páginas vistas están siendo superadas por otras como el “engagement”, lealtad o el impacto, pero ¿cómo plasmarlo con una métrica?

Editorial Analytics: How News Media are Developing and Using Audience Data and Metrics - Editorial analytics - how news media are developing and using audience data and metrics.pdf 2016-04-01 10-48-37
¿Qué herramientas de analítica utilizan los grandes medios?

herramientas_analitica_mediosEn los grandes medios herramientas como Google Analytics ha pasado a mejor vida, o no es la principal. En los últimos años han ido desarrollándose herramientas de analíticas específicas para el mundo editorial, destacando por encima del resto Chartbeat. Esta herramienta tiene una orientación hacia el artículo, a comprender cómo es distribuida y consumida.

Sin embargo, si decíamos que ninguna responde a todas tus necesidades, como bien apunta el estudio, muchos medios han acabado desarrollando sus propias herramientas ‘in house’. Ophan del Guardian fue pionera en dar una herramienta periodistas-friendly (vaya, que no ahuyentara a los periodistas con nombres rarejos…). El Financial Times también tiene la suya, Lantern, mucho más reciente.

El objetivo de estas herramientas es doble: hacer accesibles los datos para los periodistas con un análisis más exhaustivo por artículo, integrar la cultura de datos y los equipos de audiencias en las propias redacciones y  superar las métricas esclavas de las páginas vistas para dejar paso a nuevas métricas que reflejen mejor el impacto del periodismo.

diewelt

El informe destaca la solución de Die Welt, por su visión integradora de varias métricas y plataformas donde “viven” los contenidos (visitas, tiempo en página, Shares, Likes, RT en redes…) dándoles un peso diferente a cada métrica según las prioridades editoriales del diario. Así, cada artículo recibe una puntuación según las métricas, que pueden desglosarse. De un vistazo es fácil entender cómo ha funcionado el artículo de manera global.

Algunas citas de los profesionales

“La única recomendación que puedes dar es: publica cuando tu audiencia está despierta. Suena ridículo, pero te sorprenderías el número de medios -todavia nosotros- que publican las cosas a medianoche, como una herencia de nuetra tradición impresa”  Chris Moran, The Guardian.

“No ayuda si tienes un montón de datos y no sabes qué estás mirando, o qué sentido tienen”. Sebastian Horn, Zett.de

Los números necesitan contexto:

“Hay un montón de cosas que no pillamos bien de la web. Confundimos lo que la gente hace clic con lo que la gente lee, confundimos lo que la gente comparte, con lo que la gente lee. El mundo de los medios está como loco sobre el tema del fraude de los clics, pero deberíamos estar aún más preocupados por el gran porcentaje de audiencia que no leen lo que creemos que están leyendo” Toni Haile, Chartbeat
“El gran reto será ¿cómo se mide el alcance e impacto en lo social y no sólo en el sitio web?. Cada plataforma te dará datos y la primera pregunta es ¿podemos confiar en esos datos? ¿qué significan y cómo se comparan los datos entre plataformas? ¿Es una impresión en Twitter lo mismo que una impresión de un mensaje de Facebook? ¿Cómo se compara un video Snapchat con un clip de tres minutos de YouTube?  Sebastian Horn, Ze.tt

Añadí este comentario a raíz de una reflexión del jefe de analítica del Guardian: http://silviacobo.com/somos-editores-no-algoritmos/

Anais Bernal: Herramientas digitales para periodistas

herramientas_digitales_para_periodistas_BernalEs difícil que una sola persona tenga en la cabeza las miles de herramientas y aplicaciones disponibles en el mercado para utilizarlas en una redacción. Pero no imposible. Hace unos meses se publicó un libro interesante para el trabajo diario de los periodistas, en especial aquellos que trabajan en Internet o que quieren sacar más partido a sus móviles.

Herramientas digitales para periodistas es un compendio de herramientas que ha armado Anais Bernal. No es un libro para leerse de un tirón sino más bien para tener encima de la mesa de la redacción, y buscar soluciones cuando tienes una necesidad del tipo ¿cómo puedo grabar una entrevista a través de skype?. El libro está dividido en 4 grupos de herramientas:

  • de organización y gestión,
  • para crear contenidos multimedia,
  • aplicaciones móviles y
  • herramientas relacionadas con redes sociales.

Tiene valor porque, en vez de limitarse a ser un mero listado, Bernal explica con ejemplos cómo los medios están sacando partido a la herramienta con casos reales y con comentarios de los propios periodistas. Eso ayuda a concretar un poco si andamos escasos de creatividad.

Al final del libro, hay varias tablas que nos ayudan a encontrar la solución a nuestro problema en pocos segundos, perfecto para las prisas de una redacción. El Móvil de Anais Bernal

Kit del periodista móvil

En la imagen tenéis el kit más indispensable para la propia Anais Bernal: las applicaciones nativas de fotografia y grabación de video y audio, edición de video y redes sociales como Twitter, Intagram, Vine y Story Maker.

Herramienta imprescindibles para periodistas
  • De gestión de información que permiten la sincronizacióne entre dispositivos como Google drive o Drop box. Pocket, para guardar y recuperar contenidos
  • Nuevas narrativas multimedia

Creatavist. Para una narrativa multimedia que integra texto, imagen, video y elementos sociales.

Timeline.js para crear rápidas y sencillas lineas de tiempo

Storymap para explicar historias a través de mapas

  • Herramientas a redescubrir

IFFTT, a destacar las cientos de recetas que nos permiten automatizar tareas

Whatssapp para entrevistas: te permite grabar las respuestas de los entrevistados en notas de voz.

La transformación de El País en 9 microvideos

Ya sabéis que en El País han estado de obras últimamente, con la casa patas arriba (y no sólo literalmente). Antonio Caño lo hacía solemne en esta carta abierta que en realidad es más bien un proceso iniciado hace unos años.
Bernardo Marín, Subdirector de canales digitales (y con el que ya comentamos hace más de un año la idea que tenía sobre la mesa web central de la redacción) ha colgado unas cuantas entrevistas a los responsables de los nuevos perfiles que ocupan elpais.com.

Es una interesante fotografía de los nuevos perfiles que se han incorporado a las redacciones de los grandes medios.

1. La nueva redacción

2. El product Manager


3. El responsable de Analítica


4. La responsable de SEO


5. La responsable de planificación


6. Video


7. La responsable de redes sociales

8. El responsable de diseño y experiencia de usuario


9. El grafista audiovisual

García Ruiz (Washington Post): “Ya no controlamos la distribución”

emiliograciaruizEmilio García-Ruiz, es el máximo responsable del área digital del Washington Post. Resumo brévemente qué datos aportó en su ponencia en el Congreso de Periodismo digital de Huesca.

  • Hoy el 70% del tráfico es móvil (esta pantalla con la que escribo ya la puedo ir tirando por la ventana…)
  • Ya no controlamos la distribución de nuestros contenidos: solo el 20 % del tráfico es directo. El 80% viene por redes  sociales y google. Cambia la estrategia: ahora la home no es tan importante.
  • Hay que decidir en seguida si la audiencia para un artículo serán las redes sociales o será Google..
    • En las redes hay dos cosas importantes: el titular y la imagen.
    • El Washington Post distribuye todo su contenido en todas las plataformas sociales posibles: dónde está la gente tiene que estar el contenido.
    • “Vamos a construir nuestra tecnología junto a los periodistas”
    • Futuro: videos 360 grados y realidad virtual
    • Hacemos contenidos para cada una de las plataformas sociales, que sabemos que van a funcionar.
    • “Si trabajas en el Washington Post estás harto del Watergate”. “No hay que elegir… Nuestra filosofía es tomar el mejor periodismo y casarlo con la mejor tecnología”.
    • El 70% de los ingresos vienen del papel.
    • Equipo Redes: eran 6, pero ahora son 18, gente que se especializa en desarrollar las audiencias.

Y aquí os dejo el vídeo de la ponencia (a partir de 3h50min)

9 años

He estado fuera y no he podido celebrar aquí el noveno cumpleaños de este blog que se cumplió el 1 de enero.

Hace dos meses que no actualizo el blog, pero eso no significa que lo haya abandonado. Simplemente tengo dos cosas importantes entre manos.

En primer lugar en septiembre me incorporé full time al proyecto de ElNacional.cat que lidera José Antich y que nacerá en las próximas semanas. Esto requiere todas mis energías por el momento.

Y en segundo, mi viaje a Venezuela se está concretando en una crónica completa en la que llevo trabajando en el poco tiempo libre que he tenido en los pasados meses.

Alguien me preguntó cuál era la lección que aprendí el año pasado. Muy prosaica: centrarme en un solo (o dos) proyectos.

Al culminar estos dos, retomaré el blog. Prometido. Demasiadas historias en el tintero como para dejarlo ahora. No sé si los blogs han muerto, pero por lo menos yo quiero seguir explicando cosas.

Pero este blog debe evolucionar como la propia periodista que lo escribe evoluciona.

Gracias por leer esto.

En twitter sigo viva.

 

 

Alejandro cegarra

Alejandro Cegarra: “No puedes pasarte la vida haciendo fotos bonitas”

Alejandro Cegarra (Caracas, 1989) es este niñato de 25 años que tengo sentado enfrente. Señalado como el tercer mejor fotógrafo latinoamericano del año (POY Latam), hace 5 años no sabía hacer fotos. Hace dos años no tenía ni pasaporte. En dos años ha llenado todas sus páginas y ha tenido que pedir uno nuevo. Ha ganado premios y reconocimientos. Aprovechando mi viaje por Venezuela nos citamos en la librería Lugar común, una especie de oasis en medio de esta caótica ciudad que es Caracas. Me gusta el nombre de la librería, porque es precisamente lo que escasea en este país: lugares comunes donde ser capaces de vivir, dialogar y reconocerse.

Su carrera ha sido meteórica, tanto como tan solo 3 años. Cegarra empezó publicando pequeñas historias en un blog que le sirvió para que el diario Últimas Noticias (el más leído en Venezuela) le diera una oportunidad. Mientras trabajaba en el diario realizó su proyecto personal sobre la célebre Torre de David -un rascacielos a medio construir que fue ocupado por 4.000 personas- símbolo del colapso de dos sistemas, proyecto que catapultó a Cegarra a la órbita internacional. Luego vino Associated Press, con la que cubrió las protestas estudiantiles de 2014 y ahora, trabaja para Getty reportage. Precisamente en estos años de su brevísima carrera le ha tocado vivir momentos históricos como la muerte de Chávez, trabajo que expuso en la última edición del festival Visa pour l’Image de Perpignan.

Esta entrevista la hicimos a finales de julio, al inicio de mi viaje, en plena crisis de escasez de productos básicos, con colas por todas partes y una inflación desbocada. Charlamos en Lugar común, con una suave música de ritmos caribeños de fondo y el timbre de la puerta de la librería que se cuela en toda la grabación. Pido un café cortado, pero no hay leche. Me conformo con lo que hay.

Alejandro no deja de estrujar y retorcer su camiseta con las manos por debajo de la mesa, pero al finalizar, casi dos horas después, acabará mostrándome algunas de sus “accidentales” heridas de guerra. Dice que en Caracas “o maduras como fotógrafo o te quedas en la mediocridad para siempre”.

Lugar común Caracas

 

Andrea no me deja sacar el móvil para hacer fotos en Caracas, menos aún la cámara, y me pregunto ¿cómo lo hace un fotógrafo para trabajar en esta ciudad?

Normalmente voy con una cartera que parece una bolsa para llevar el almuerzo. Siempre utilizo cámaras pequeñas, así que primero “veo” la foto, saco la cámara y la guardo rápidamente. No me quedo mucho en un mismo sitio. Sobre todo en el oeste de Caracas, pero sí que es cierto que es mejor no llevar nada ostentoso. Pero hay que quitarse el estigma de que uno es una víctima, y hay que saber disfrutar de la ciudad.

¿Alguna vez han intentado robarte?
Una vez intentaron robarme la Leica que me regalaron con un premio -es incomparable- y traté de explicarle al ladrón que era una cámara de rollo que no le serviría de nada. Se quedó con mi móvil y salí corriendo.

Ahora trabajas para Getty Reportage como freelance. ¿Qué aprendiste de tu tiempo en el diario Últimas Noticias y en AP?

En Últimas Noticias aprendí a hacer de todo, en AP aprendí lo que es la inmediatez; no tienes tiempo ni a abrir la foto. Si la foto está bien expuesta, hay que enviarla. En la oficina las enviaba, escribía el texto, y en 10 minutos estaba disponible. Luego revisaba con calma a ver si se me pasó algo… En Getty estoy aprendiendo a ser medio freelance en esta vida. Me dan asignaciones pero también se encargan de seguir formándote.

Torre-de-David-1-Alejandro-Cegarra

El trabajo de la Torre de David te puso en la órbita internacional de la fotografía. Pero ¿por qué te interesó hacer el tema de la Torre de David cuando ya había sido fotografiado y explicado por otros antes?

Mi universidad está frente la torre y siempre me llamó la atención. Vi un documental de Vice muy malo en el que no hablaban de la gente que vivía allí. Sebastián Liste entró ya con Jon Lee Anderson. Encontré un artículo en un medio comunitario chavista donde se hablaba de la organización dentro de la torre. Mientras trabajaba en UN, aprovechaba mi tiempo libre y me escapaba un par de horas durante dos meses y después fui espaciando las visitas durante varios meses más

¿Cómo conseguiste lograr acceso a la torre?
Llamé a la puerta y tuve la suerte que salió la persona indicada. Elvis, el presidente de la Torre de la David. El niño Daza del que hablaba Anderson en el New Yorker, me dijeron que “ya no está”. No pregunté más. Tuve que convencerles de lo que quería hacer, pero al día siguiente ya estaba haciendo fotos. En el piso 6 me dejaban dejar mi coche y era la manera de que todos supieran que estaba allí. Pasé 5 meses conviviendo con ellos. Familia a familia iba presentándome y entrando en las casas. Allí dentro vivían unas 4.000 personas y llegué a conocer a unas 100. Disparé solo unas 2.000 fotos. Cada día hacía unas 40 o 50 fotos, pero dentro de esas fotos estaba la foto que quería. Les acompañé hasta que hace unos meses fueron reubicados por el gobierno en otras casas de Misión vivienda pero en sitios muy alejados entre sí. Es como si tomas un sistema y lo rompes en pedazos: muy pocos están en Caracas. Ahora está vacía. Pero la torre no es la torre, es la gente que vivía allí. Abandonaron la torre y documenté también la mudanza.

Leí que decías que la torre era para ti un símbolo del colapso…
Siento que es la suma de dos sistemas que nunca funcionaron. Para el chavismo representa el tema de la vivienda socialista comunitaria, de tomar los espacios; y para el capitalismo, significaba el poder financiero en Caracas. Ambas cosas fallaron en Venezuela, y fue un símbolo de lo que quiso ser Caracas pero no pudo ser.

Ahora [septiembre 2015] expones Viviendo en el Legado de Chávez en Visa pour l’Image…
El proyecto sobre el legado de Chávez tiene una carga emocional que me hizo madurar como persona. La muerte de Chavez lo cubrí por mi cuenta. Recuerdo volver a mi casa deshidratado después de pasar 8 horas caminando bajo el sol…

Alejandro Cegarra-legado Chavez

¿Cómo te planteaste el proyecto del Legado de Chávez?
Era un momento histórico y tenía que salir a tomar fotos. Estaba en la universidad y lo dejé todo para salir a la calle a fotografiar. El trance nacional que provocó Chávez duró como un mes. Empecé entonces a preguntar cuál es el legado que me deja Chávez. Me puse 3 preguntas a explicar en fotos: ¿me dejó mejor economía? ¿mejor seguridad?, ¿mayor libertad? A mí, como persona, ¿qué me dejó? Por eso se llama viviendo en el legado de Chávez, a mi clase, clase media, del este de Caracas, que es medio opositor y medio sifrino (pijo). Terminé en febrero 2015 con el aniversario de las protestas de los estudiantes. Al final lo planteé como una fórmula para poder presentarlo a Perpiñan: Violencia más inseguridad, más situación económica es igual a protestas. El proyecto empieza con el tema de la violencia, salta a la crisis económica y termina con las protestas de 2014.

Justo esos 3 elementos son los problemas que afronta Venezuela hoy, ¿no es cierto?

Sí, totalmente. El tema económico es muy fuerte. La violencia es parte de los paises latinoamericanos, como que está en nuestro ser…

¿De verdad lo crees?!
Sí, es parte de nosotros. Somos naturalmente violentos. Pero nosotros mismos nos hemos puesto la correa. Estamos así para no ser tan violentos, pero a veces nos sueltan y se nos va. Mira El Salvador, Gautemala, Honduras, Venezuela… El latinoamericano es violento, es impulsivo.

Hemos estado esta mañana con una religiosa catalana y ha hablado de la violencia como una “guerra silenciosa”.

Precisamente estoy haciendo un proyecto que se llama “la guerra invisible” dentro de una taller del WorldPressPhoto para jóvenes fotógrafos. Y trata sobre el gasto militar, la censura de la violencia en los medios y la incapacidad de mantenernos a salvo de nosotros mismos. Siento que es una guerra que está tapada totalmente.
En Caracas murieron 20.000 personas en un año, en 24.000 en todo venezuela, en una población de 30 millones, eso es mucha gente. Y he estado buscando cifras y a veces hay más muertes que algunos conflictos armados. Venezuela en 2012 tuvo más muertes que Irak, un país que sale de una guerra civil. Por eso se llama nuestra guerra invisible. No está terminado aún, lo entrego en noviembre. Pero para mí lo más difícil no es la muerte en sí, sino los que se quedan. Quiero hacer retratos de personas en espacios vacíos de la persona que ya no está.

Eso sería como las consecuencias de las violencia. ¿Y las causas?
¡Las causas es todo! La desinterés por hacer algo… Llevan 23 planes de seguridad en 14 años.
Pero tengo entendido que la violencia es prechavista…
En el 98 morían 3.900 personas al año; en 2010, estaba por 15.000. Es decir, han muerto 200.000 en 14 años por violencia y criminalidad. Hay una falta de interés y dejadez. Mucha gente dice que eso favorece al gobierno, para controlar a la población. Pero para mí es simplemente ineptitud que no saben cómo hacerlo para parar esto. En el último año ha habido 3-4 ministros de seguridad… Y lo otro es la crisis económica ahora, se va poner peor, mucha más gente se va a arrastrar a eso. 8.000 bolívares [salario mínimo en juñio 2015] son escasamente 12 euros. La gente va a empezar a ver el camino fácil. (…) El gobierno no tiene la capacidad de controlar eso. El 90% de los casos de homicidios quedan impunes. Aquí matan a alguien en un barrio, ¿y cómo encuentras a alguien en Petare, el segundo barrio más grande del Latinoamérica, sin direcciones? El culpable se esconde y ya nunca baja.

Has cubierto protestas y pasado por situaciones muy tensas ¿cómo gestionas el miedo?
Tengo mucho miedo. Cuando están los otros fotógrafos me pego a ellos. Si en unas protestas no los veo, o es que estoy en un mal lugar o estoy donde la noticia no está. Me siento más seguro con ellos [se refiere a los fotógrafos de Reuters y AFP en Caracas]. Cuando voy a un barrio es diferente. La primera vez que fui con la Policía a patrullar en Petare hubo una emboscada y empezaron a disparar. Me metí debajo del coche. Me quedé agachado hasta que acabó el titoteo y por suerte no hubo muertos. Volví a hacerlo cuatro veces más sobre el tema de la seguridad como parte del proyecto de El legado de Chávez. Me dan pánico las armas. Pero valía la pena contarlo porque es una realidad que está sucediendo. La gente que vive en el valle de Caracas vive en una burbuja. No he vuelto a ir a Petare con los polícias, sí a cárceles. Me dí cuenta que no tenemos mejor seguridad ni dentro ni fuera de la cárcel.

Vi el trabajo de Sebastián Liste sobre  los pranes en FotoPress de LaCaixa y es impresionante. Que estas mafias se hayan adueñado de las cárceles es una situación realmente surrealista..

Totalmente. A la que yo fui sí que estaba controlada parcialmente por el gobierno, pero el ambiente era muy tenso. Fui dos veces, fue muy puntual y hice unas fotos muy concretas, pero no pude hacer lo que Liste, que fue muy bueno. Estuvo una semana en aquella cárcel en diciembre en 2013. Lo que escuché es que al gobierno le molestó mucho ese trabajo. Yo creo que no le van a dejar volver dejar entrar (risas)…

¿Qué es para ti el fotoperiodismo?
Pregunta difícil… No debe ser complaciente, ni una farsa. Sí debe ser una manera creativa y diferente de mostrar la realidad. Una forma de generar conciencia. Somos mensajeros. Pero yo creo que el compromiso no puede ser solo informar, sino tratar cambiar de alguna manera. La fotografía es como una relación, al principio es fogosidad, pero luego se vuelve como un compromiso. No puedes quedarte toda la vida haciendo fotos bonitas, tienes un poder y hay que usarla para hacer algo.

¿Qué te gustaría hacer?
El problema es que mis metas a 10 años vista se han concentrado en 3. Me gustaría poder trabajar con ONGs, ahora en Perpignan me gustaría hacer contactos. Mi sueño es ser el primer venezolano de Magnum, trabajar en África y vivir en un pueblo del sur de Francia.

Con tanta gente que se va del país, ¿no has pensado en irte?
Sí, pero tengo lo que necesito aquí, para mi es barato porque cobro en dólares los trabajos que hago. Mis amigos más cercanos no se han ido porque no tienen dinero para irse, pero sí que he ido a muchas despedidas de gente no tan cercana. Pero si me voy quiero irme a un país problemático. Quiero irme a Honduras, a El Salvador… Quiero vivir los sitios que voy a fotografiar, siento que solo así salen las fotos solas. Creo que las fotos buenas que tengo aquí y el recorrido que tengo ahora, es porque Caracas es como un catalizador. Hay tantos problemas aquí, que o maduras como fotógrafo o te quedas en la mediocridad por siempre. Necesito otro sitio que me dé otro estilo otra vez.

Busqué en Google y la mayoría de tus fotos son en blanco y negro, ¿Te sientes más cómodo?

No sé, me gusta mucho. Para mí es la manera en la que me puedo expresar mejor. Mis cámaras por defecto hacen fotos en blanco y negro. Puedo hacer color, tampoco se me hace difícil, pero el blanco negro es más natural aunque es más difícil de hacer. Siento que me ayuda a componer mucho mejor, todo tiene que quedar más limpio. Creo que mi blanco y negro de ahora es muy diferente al de la Torre de David, aquél fue como muy inocente. Ahora con el tema de la violencia, tienen un tono más oscuro, que atemorice un poco sobre lo que pasa aquí.
Caracas es muy violenta pero hay que tratar de vivir a pesar de la violencia. Tu sabes que la situación es mala, pero no puedes dejar de vivir, no puedes perderte la vida por eso.

¿Cuáles son los principales dificultades que enfrenta un fotoperiodista en Venezuela?
La censura, en el sentido de que nunca van a dejar a que hagas la foto. Tratan de detenerte, de quitarte la cámara… El momento más tenso es cuando llegas y intentas ver de qué ánimo está la policia. Durante las protestas, desaparecieron cámaras y no las devuelven. Les pasó a dos fotógrafos extranjeros, uno de ellos dice que le torturaron.

Alejandro_dentro_sombras

Le pregunto que si ha sufrido torturas. Me enseña una marca de una quemadura de un encendedor de coche en su brazo. Hacía pocas semanas que trabajaba en el diario Últimas Noticias y le mandaron a fotografiar los exteriores de una cárcel el día de la Madre. Tenía 22 años. La Guardia Nacional le tuvo retenido 5 horas y sufrió malos tratos y golpes. Ese día decidió que quería ser fotoperiodista.

Protestas estudiantiles

En febrero de 2014 una ola de protestas de los estudiantes tomaron las calles de las principales ciudades de Venezuela. El fotógrafo oficial de AP estaba cubriendo una reunión de jefes de estado en Isla Margarita. Alejandro cubrió para AP las primeras revueltas en Caracas. Aquél 14 de febrero tenía que ser una manifestación tranquila, pero desde el primer día fueron muy violentas. Era la segunda vez que Alejandro iba a cubrir protestas. El primer día murió un estudiante, Bassil da Costa. Alejandro fue testigo del momento en que una bala le alacanzó. Poco después el joven murió. Su relato sobre aquella mañana puedes leerla aquí.

“Era la segunda vez en mi vida que cubría una protesta de ese calibre y creo que no estaba preparado. Llevé un chaleco y casco porque me lo mandó un fotógrafo después de verme llegar sin nada”.

“Los siguientes meses no fueron tan violentos, pero al mes y medio habían perdido el propósito. Con el tiempo se fue diluyendo hasta el punto de que siempre estaban los mismos. Yo me negué ir a cubrirlas y menos de noche”.

Fotos Lugar Común: Andrea Daza.

Alecegarra.com

 

 

Próxima parada, Venezuela

Caracas

Como cada año desde hace 8 este blog necesita tomarse un respiro. La cosa siempre suele ser como muy vagabunda, cuanto más lejos de una pantalla, mejor. Pero este año es algo diferente, por no decir, todo lo contrario.

Hace 3 años estuve en Venezuela. Fue una experiencia fascinante, pero no salí de Caracas. Esta vez quería volver con mi sherpa particular, la periodista venezolana y amiga Andrea Daza (aka la azotacalles). Nos vamos a recorrer el país y a buscar buenas historias…

Os dejo con mi recomendación de entradas del año, por si caes por aquí un caluroso día verano y te apetece leer algo… Una selección muy personal de 5 cositas que me molaron de este año.

1. La tarde que pasé con Xavier Vidal, (ex) periodista y ahora librero de la deliciosa NoLlegiu en Poblenou. Una entrevista en streaming librero…

Xavier Vidal,

 

2. La entrevista al co-director del programa Salvados de LaSexta que nadie conocía y que fue el post más visto del año y de la década… Ramón Lara (y no, no es familia de los Lara de toda la vida) en rigurosa exclusiva mundo-mundial para silviacobo.com

_Si Salvados es el periodismo en

 

3. La larguísima charla con el hombre que leía 30 periódicos al día, alías el SR. Buena Prensa. La excusa era la entrevista para secuestrarlo durante casi 3 horas y sacarle cual amantis religiosa toda la información sobre medios de medio mundo. Lo malo es que se dejó…

Majimeno_despacho

 

4. El encuentro con Silvia Omedes  (Photographic Social Vision) que cierra los posts de este curso, y en el que da muchas pistas del presente y futuro del (foto) periodismo. Es un tema además por el que me he interesado especialmente desde hace unos meses: “El fotoperiodismo ya no está en los medios“.

Silvia Omedes

5. Y para reírnos un rato, la mundanza del New Yorker en 8 fotos. Su relación con los libros es preocupante… Pero sabemos que lo consiguieron y llegaron a la nueva ofi en el World Trade Center de Nueva York, sanos y salvos. ¿Pero qué fue de los libros?

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 Un consejo para este verano: llevaros un libro… de papel.
Volvemos en septiembre.

 

Carmela Ríos

Carmela Ríos: “Lo móvil nos obliga a una gimnasia narrativa constante”

 Carmela Ríos

Carmela Ríos es desde hace unos meses la responsable de “Nuevas Narrativas” en Unidad Editorial. Periodista de tradición televisiva, fue reconocida en 2012 con el Ortega y Gasset de Periodismo digital por su cobertura móvil pionera del movimiento #15M de 2011. La atraco en medio del GEN Summit celebrado en Barcelona la semana pasada para hablar del experimento “España en Tránsito” que le llevó a recorrer, junto al director de Fotografía de El Mundo, 1.200 km en 3 días tratando de hacer una crónica en movilidad y en directo sobre el vuelco electoral que ha cambiado el mapa municipal de media España. Un ejercicio de “gimnasia narrativa” como dice Carmela, tratando de entender cómo utilizar el móvil y las redes sociales para hacer periodismo. Esto ha sido solo el principio.

 

¿Cuál era el objetivo del proyecto?

La idea era llevar a cabo una experiencia de periodismo móvil, a cuatro manos, con dos de esas manos muy experimentadas en fotografía. Mi compañero de viaje era el jefe de Fotografía de El Mundo, Carlos García Pozo. Está en un proceso de adquirir las habilidades de su trabajo en movilidad y en digital. De hecho, nos planteamos hacer una parte de la producción gráfica desde el móvil, no solamente difundida desde las redes sociales, sino que los propios videos y fotografías fueran producidas desde su teléfono móvil.

Queríamos hacer la crónica en tiempo real del país que amanecía después de 24M. Y era buscar lo que creo que los medios olvidamos demasiado: la gente, las personas. Era un ejercicio móvil para poner los pies en la calle, lugares donde los periodistas no solemos ir. Hay toda una realidad en España que no se suele mostrar, porque los periodistas suelen estar en las grandes ciudades.

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¿Hicisteis un guión previo al viaje?

Claro, el trabajo móvil, como cualquier otro trabajo, necesita de una preparación. Con el mapa en la mano, miramos en primer lugar lo que era posible hacer en 3 días, 1.200km y buscar un equilibrio entre los desplazamientos y las historias. También decidimos en qué formatos y en qué redes íbamos a trabajar, un protocolo de actuación para no tener que pensar en ello cuando llegáramos a los sitios.

¿Ya sabíais a quiénes ibais a entrevistar?

En algunos casos sí, en otros no. En los primeros tramos [fiesta de Carmena en Madrid y dimisión de Rosa Díez] fue más difícil prepararlo porque la reacción se estaba produciendo en directo pero al día siguiente ya teníamos un mapa más claro de cómo iba a quedar la situación después de las elecciones.

¿En qué pueblos y lugares estuvisteis?

Estuvimos en Sol, en la fiesta de Carmena, la dimisión de Rosa Díez, en Talavera de la Reina, Espartinas, Trujillo, Cádiz, Carmona, Requena y Xativa. Los elegimos por los cambios que se habían dado en las alcaldías. Por ejemplo, en Valencia, un sitio donde el cambio va a ser muy grande, intentamos buscar un alcalde muy jóven del PP que podía tener una voz crítica después de la rueda de prensa de Rajoy que dejó a todos fríos. Él pidió en un “en vivo” la dimisión de Rajoy.

¿Qué herramientas utilizasteis para la cobertura?

El teléfono móvil y el ipad, por un lado, el material fotográfico de Carlos en una parte de la producción. Y en cuanto a redes: Vine, twitter (a través de la cuenta @El Mundo en vivo), algo en Snapchat, Periscope e Instagram. Los videos más en Periscope, Twitter y directos.

¿Qué aprendisteis? ¿A qué conclusiones llegasteis?

Para los dos fue una muy buena experiencia porque es lo que yo llamo un ejercicio de “gimnasia narrativa”, algo que tienen que hacer los medios permanentemente: elegir la mejor forma de contar una historia, en el mejor horario y el mejor soporte. Este viaje ha sido un ejercicio sin pausa de tres días de “gimnasia narrativa”. Yo estoy más acostumbrada, pero para Carlos ha sido un máster intensivo en estas herramientas y en el uso de redes sociales. El Mundo ha ganado un jefe de fotografía completamente digital. Una persona que reflexiona

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¿Qué hubiera hecho? Yo hubiera alargado un día más el trabajo. Porque hubo tramos porque los tramos fueron demasiado. Debería haber habido más equilibrio entre los kilómetros y los sitios. Había sitios que valía la pena quedarse más tiempo como por ejemplo en Cadiz, pero en Valencia también se daba un vuelco muy grande y debíamos estar allí.

¿Qué te parece Periscope? ¿Qué limitaciones le ves?

Tiene muchas limitaciones porque como sabes, Periscope ha sido adquirida por Twitter cuando aún está en fase de desarrollo. Tiene muchas cosas que mejorar. Pero ofrece para mi dos grandes diferenciales. Una, su facilidad de uso: abres la aplicación y en un clic estás en directo. Y segundo, la interactividad: la posibilidad de que podamos establecer en tiempo real una conversación contigo y entre ellos.
¿Los contras? A mi la imagen en vertical no me gusta. Tampoco me gusta cómo queda cuando tenemos que enlazarla en la web de El Mundo. Creo que hay una asignatura pendiente para crear algo que sea agradable de ver. Periscope debería ofrecer la posibilidad de embeber en la web si tiene ambición de tener presencia en los medios de comunicación. Yo lo veo un uso muy forzado para usuarios normales. Pienso que Periscope es una herramienta muy periodística pero para eso hay que ponérselo a los periodistas muy fácil como ha comprendido por ejemplo Google.

Quiero preguntarte sobre tu trabajo en El Mundo. ¿Con qué misión llegas?

Hay un proyecto que se pone en marcha con la llegada de David Jiménez como director y que tiene una idea muy clara de lo que quiere hacer y eso se llama periodismo. Lo que yo aporto son nuevas estrategias narrativas. En concreto, mi misión es crear sinérgias entre departamentos. Hasta ahora los departamentos trabajaban por separado, ahora todas las barreras tienen que caer. Estoy para impulsar este tipo de diálogos.

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¿Vais a hacer formación en la dirección no de que tú hagas cosas, sino que todos los periodistas puedan hacer cosas?

Sí, claro, estamos en ello. Hemos impulsado ya un curso de video, no solo de edición, sino más importante: en el entrenamiento de las gimnasia narrativa para que los periodistas sean capaces de identificar qué parte de sus historias pueden ser contadas con video y cuáles no. Eso se hace viendo mucho video y reflexionando con gente que sabe mucho del tema y ayudando a los periodistas a interiorizar que el video forma parte de su rutina profesional, aunque sean periodistas que han sido hasta ahora ha sido de texto y de papel. Pero los periodistas reaccionan muy bien porque tienen lo más importante: el oficio. Hay un potencial espectacular periodístico en la redacción: se trata ahora de traducir eso a nuevas narrativas y yo estoy plantando la semilllita en la cabeza de cada uno de esos periodistas.

Armada, el periodista que reconoció que tuvo miedo

sarajevoEntre Barcelona y Sarajevo hay exactamente 20 horas de coche y 1.995 km de distancia según Google Maps. Sarajevo está más cerca de Barcelona que Copenhague o Varsovia.

Cuando la ciudad fue sitiada yo tenía 13 años. Estos días, mientras leía Sarajevo, Diarios de la guerra de Bosnia de Alfonso Armada (Malpaso), no dejaba de preguntarme por qué motivo no recordaba nada de aquella guerra durante el glorioso verano de los Juegos Olímpicos y la Expo92. Mientras en Barcelona estábamos de campo y playa en pleno orgasmo olímpico, a solo 20 horas de coche la gente moría mientras hacía la cola para comprar el pan, víctimas de un francotirador ludópata.

¿En qué estaría yo pensando entonces con 13 años? ¿Por qué no recuerdo que en aquel verano, mientras miraba desde la terraza de casa a la montaña de Montjuïc, se producía una guerra fraticida en una Yusgoslavia que se abría como un melón? Una gran zozobra me ha entrado mientras leía el libro… ¿Pero en qué estaba pensando nuestra sociedad mientras se emborrachaba de aquellos eventos que nos hicieron creer que éramos el ombligo del mundo?

No he podido evitar hacerme todas estas preguntas leyendo estos días las crónicas que escribió Armada para El País, que ni sabía que había trabajado allí. Sí, y así todo.

Armada ha conseguido re-construir mi memoria o más bien, crear en mi una que nunca tuve. Mientras leía sus crónicas he sentido la necesidad de lanzarme a leer sobre la guerra de los Balcanes, desenpolvar los pocos conocimientos que tenía, buscar información, ver reportajes y películas, y preguntar a amigos que me sacan más de 10 años.

Un periodista nunca te cuenta que tiene miedo

GervasioSanchez_sarajevo

Los cuadernos de Alfonso Armada, 25 años después, siguen siendo una fuente valiosa para conocer lo que allí ocurrió. Han envejecido bien. Hay cifras -rigurosas cuando las había, expresamente citadas como inciertas cuando lo eran-, pero sobre todo hay muchas historias de personas con nombres y apellidos: un joven general bosnio por accidente, una mujer violada que se plantea abortar, gente que no sabe a dónde ir, o unos actores de teatro mutilados que tratan de combatir la guerra con sus propias armas: las palabras y el teatro.

Todas esas historias nos hacen entender mucho mejor qué ocurrió allí. Y yo no dejaba de decirme que aquello pasaba mientras nosotros estábamos con los JJOO. De nuevo, ¿por qué no recuerdo nada?

En este diario de guerra las crónicas de El País se presentan junto al diario personal de Armada de aquellos días. Viajó varias veces en año y medio. Una siente a veces pudor de leer algo tan íntimo. Alfonso Armada –dotado de la sensibilidad necesaria para ser un buen periodista-, repite una y otra vez el miedo que siente al acostarse, al escuchar las explosiones desde su habitación o al pasar por un sitio donde un francotirador suele jugar al tiro al civil. Pero un periodista nunca escribe en una crónica que tiene miedo. Eso no es una información que deba importar al lector (¿o sí?). Pero como le dijo una persona, “el miedo es el mejor antídoto contra la estupidez”. Puro instinto para la supervivencia.

Quizá sean estos dos diarios paralelos es lo que hace tan especial este volumen: las dos visiones nos hacen entrar y sentir lo que se vivió en Sarajevo de manera mucho más profunda, real, íntima y humana.

Me llama la atención la prosa de Armada. Está llena de poesía en el momento menos poético del mundo: el de la guerra y la barbarie humana. La crónica puede ser bella. Puede emocionar sin caer en la sensiblería barata. Pero no es un reproche, es una virtud que muchos dudamos que pudiera brotar en nosotros en tales circunstancias.

Tomar parte

Foto:GS

Decía George Packer, dos días antes de que Armada presentara sus crónicas en Barcelona el pasado 10 de junio, que la neutralidad no es buena a la hora de escribir, pero que no significa renunciar a la honestidad y al sentido de la equidad. Packer creía que el escritor debía tomar parte.

Durantes sus crónicas y su diario personal Alfonso va tomando parte: denuncia el genocidio a los bosnios y las miles de víctimas civiles. Recuerda varias veces que murió más que gente en la ciudad que en el frente de la batalla. También denuncia los tejemanejes de los políticos serbios y croatas y la insultante pasividad de las Naciones Unidas durante que aquellos años de locura. Incluso cuando vuelve 20 años después junto a Gervasio Sánchez, sus opiniones son mucho más claras y expresas.

Armada tiene miedo, lo dice, quiere huír, pero a la vez surge el compromiso, incluso el compromiso “inútil”: escribir y documentar.

Miércoles 23 de junio 1993
“Ya está aquí otra vez el miedo. Y el deseo. Porque quiero volver a Bosnia. Dicen que Tito dormía muy bien allí. ¿Y yo? Ni siquiera en Sarajevo, bajo los bombardeos, dormía mal. ¿Dormir? ¿Olvidar? Vuelvo a Bosnia porque quiero rebajar la cuota de mi vergüenza, de mi complicidad como europeo y como ¿hombre? con la tragedia, ésta tan concreta, de cada día, que nos salpica hasta las cejas aunque no queramos enterarnos. Claro que tengo miedo. El miedo crece. Pero aunque sé, vuelvo. Aunque sé, aunque tal vez las palabras no sirvan para nada”.

Sobre escribir

Altaïr

Armada es también un maestro de la pluma. En una comida que compartimos en el café de la maravillosa Librería Altaïr Armada desvelaba algunas de sus técnicas de redacción. “Todas las noches escribo un diario, es una forma de guardar detalles, captar ambientes, escribir de una manera más libre”. También, en aquellos días en lo que fue su primera cobertura de una guerra, Armada descubrió que mientras escribía era capaz “dominar el miedo” que sentía.

Ya en la presentación, Armada dijo que en el libro confronta “lo que dice al lector del periódico con lo que él se decía a sí mismo aquellos días”. También queda claro que la relación de un enviado con la redacción del medio no es siempre fácil ni fluida.

Y sin embargo, Gervasio Sánchez –autor de las fotos que acompañan a los textos-, que estuvo en aquel verano con Armada en Sarajevo, recordó que El País envió hasta 6 periodistas distintos a cubrir la guerra que se fueron relevando mientras duró el sitio a la ciudad. “Hace 23 años se hacía muchísimo mejor periodismo que ahora”. “Ahora hay dinero para la opinión pero no para la información”zanjó Gervasio. Y sabemos de qué está hablando. Los freelance en zonas de conflicto son tratados de manera indigna por la mayoría de medios -especialmente los españoles.

Volver

gs-sarajevo

El libro se cierra con un epílogo 20 años después. Armada y Sánchez volvieron juntos a Sarajevo hace 3 años. Armada no había vuelto en todo aquél tiempo, Gervasio Sánchez va cada verano (este verano expondrá allí sus fotografías por primera vez). Armada se muestra algo desorientado en esta vuelta de la que no recuerda la ciudad que dejó: edificios que se han rehabilitado, señales de la guerra que se han borrado y una población que prefiere olvidar y pasar página. Jóvenes que quieren atragantarse con la vida por si vuelven a arrebatársela. “Se ha creado un país imposible, la gente que ha sufrido no quiere recordar nada” dijo en la presentación.

Armada finaliza así su cuaderno de Bosnia:

“No sé por quñe he tardado más de veinte años en sacar estos cuadernos a la luz. A mí me sirvieron para combatir el miedo y la desolación. Para no volverme loco (…) No quiero cargar las tintas, recrearme en la emoción. Es como si tuviera miedo de resultar obsceno, de sacar partido, de dar lecciones. Ni puedo ni debo. Cae la noche”.

george packer

Cosas que nos dijo George Packer y que no quiero olvidar

El título de la conferencia era “El futuro del periodismo“, pero George Packer, redactor del New Yorker, estudioso de la obra de Orwell y autor de El Desmoronamiento (DEBATE), ya nos dijo que no tenía mucha idea del tema. Pues mira, casi que mejor. Hartos estamos de gurús vende-humos. No hablamos de herramientas ni plataformas, sino de periodismo. Del más básico, aquél que parece que obviamos cuando más falta nos hace.

Packer es un hombre que no estudió periodismo pero al que le llevó “24 años llegar a ser periodista”. Respect.

Ahora que estoy pasando una etapa periodística-nihilista-existencialista, sus palabras cayeron como semillas en tierra en barbecho: ideas que me gustaría guardar, regar y ver qué sale de ellas.

1. Sobre cómo y por qué escribir

“Una de las maneras por las que el periodismo sobrevirá -y evitará que busquen la información en otras plataformas- es si consigue escribir realmente bien, con destreza, siempre sabiendo qué quiere y necesita el lector. (…) Mientras escribo me pregunto ¿te estoy perdiendo? ¿cómo hacer para que siga leyendo el lector?

Neutralidad: “La neutralidad a la hora de escribir es casi siempre mala. La neutralidad no es lo mismo que la equidad o la honestidad. Cuando no te apasiona un tema, las frases mueren en la página”.

Los propios sesgos: “La buena redacción nace de la pasión y de tomar partido. Conoce tus propios sesgos para no dejarte llevar por ellos”.

Sobre el Storytelling “La palabra storytelling se ha convertido en la mayor patraña de la América actual. Apple no es storytelling, es marketing. Escribir es algo más; es crear tensión, generar momentum”

2. La influencia orweliana

Cuando George Packer era tan solo un chaval, pasó por Barcelona y encontró por casualidad Homenaje a Cataluña de Orwell en una librería de la ciudad. Leyó las primeras páginas y se lo llevó a casa. Le impresionó mucho. “Hasta que no leí Homenaje a Cataluña no sabía que se podía escribir así”

Homenaje a Cataluña es una buena obra porque decía lo que nadie quería oír”

“Orwell muestra que necesitas distanciarte de ti mismo para poder escribir.”

El estilo Orwell: “Déjense de artifícios. Aspira al “Orwellian plain style“.

3. Sobre el fact-cheking extremo del New Yorker

No es un mito. Contó que al acabar un reportaje, los editores toman su libreta, y empiezan a llamar a todas las fuentes.

“Fact-checking es como ir al proctólogo. Sabes que dolerá, pero es buena idea pasar la revisión. A mi me ha librado de publicar muchas estupideces”.

4. Sobre Internet y otros lares

George Orwell, de haber nacido en esta época habría sido un blogger de los primeros tiempos según Packer.

“Hoy todo el mundo puede ser periodista con twitter y Facebook. Pero también hay más espacio para otras voces. La era digital propicia el ensayo. Orwell hubiera sido un blogger”.

Desde el 11 de septiembre estamos viviendo una era dorada del periodismo de formato largo.

“Amazon is Walmart for educated people.

De mis apuntes y los tweets de #DiaOrwell de @cececebe @ampique, @andreadaza, @Jordipc, @hooligags. Este último publicó en twitter este pequeño resumen:
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Xavier Vidal, de periodista a librero

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La última vez que vi a Xavier Vidal, se dedicaba a la comunicación corporativa y editaba un sitio web de opinión llamado 50×7. Hace unos meses me enteré por el periódico que había abierto una librería en el barrio Poblenou de Barcelona con el provocativo nombre de NoLlegiu (No leáis).

Es una deliciosa tarde de primavera y apetece cruzar la ciudad para pasar unas horas en Poblenou. Este es un barrio de pasado industrial, lo llamaban a finales del SXIX “el Manchester catalán”. En las tres últimas décadas ha sufrido una profunda transformación. Se fueron las fábricas pero llegó el tecnológico vecino 22@ y su desarrollo como barrio residencial alrededor del núcleo histórico atravesado por su popular Rambla que te lleva directo al mar. Pero a pesar de los cambios Poblenou nunca perdió ese sentimiento de comunidad, más propio de un pueblo que de un barrio de una gran ciudad.

Como me dice Xavier, los vecinos aún dicen “tengo que ir a Barcelona” como si vivieran a kilómetros de distancia de la ciudad. Pero paseando por Marià Aguilló, una pequeña calle paralela a la Rambla, llena de tiendecitas deliciosas, con gente joven abriendo negocios, muchos niños y conversaciones en cada esquina, perdonamos a sus vecinos que no tengan ganas de salir de allí. Yo tampoco lo haría.

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De la radio a la comunicación política

¿Cómo llega un periodista yonki de la información a ser librero? Xavier trabajó en la radio haciendo informativos casi 10 años -en Onda Rambla y en la Cadena Ser-. Después pasó por la Generalitat y sobrevivió a 3 gobiernos. Tuvo suficiente. “No te creas las encuestas, que yo he visto cómo se cocinan…”. La entrevista la hacemos dos días antes del terremoto 24m.

Como yo no soy del barrio, GoogleMaps me lleva a la calle Amistat, 22 -curioso nombre para poner esta librería-. Es una calle peatonal, muy cerquita del mar y perpendicular con la floreciente Maria Agulló. Encuentro a Xavier Vidal en la puerta charlando con un cliente. Un niño espera en la puerta a que Xavier abra. La librería ocupa un rectángulo amplio lleno de estanterías blancas Lack, el suelo es de madera y la única pared libre está pintada de rojo con el grito de guerra: No llegiu. Debajo me encuentro un piano solapado por una selección de biografías y algún ensayo. En medio de la sala hay 2 sillones y un sillón, varias mesitas con libros, anuncios de próximas actividades, una cafetera y la lámpara de pie que uno tendría en casa. La decoración es sencilla pero muy acogedora. Y sin embargo, un cartel sobre el sofá invita a los más tímidos a repanchingarse a su antojo con un buen libro.

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Mientras Xavier acaba de hablar con el cliente con el que parece estar tramando algo, me dedico a darle un repaso a las estanterías. Lo primero que me llama la atención es que no encuentro novedades sobre las repisas ni las mesas.

  • Nos hundimos en el sofá y empieza una charla de casi dos horas, interrumpida por la entrada de clientes, y con cada una de ellas, la elección de un libro… Hablamos de libros y de periodismo, de librerías y de vecinos, de confianza y de valores. Así goteó la tarde literaria.

 

Papá, abro una librería

Nollegiu

¿Qué le trajo a Poblenou? Nada romántico: hizo un estudio de mercado, comparó precios de alquileres en distintos barrios e investigó sobre el índice lector a través de las bibliotecas públicas. Resulta que el índice lector de Poblenou está entre los más altos junto a Sant Andreu y Gracia.

Sus amigos daban por supuesto que la abriría en Gràcia, el barrio de moda y cultureta de Barcelona. Pero ya hay 33 librerías en Gràcia, algunas de fuerte personalidad y tradición. En cambio, en Poblenou, cuando Xavier llegó hace año y medio, solo había una con más de 30 años, y otra de libro infantil y juvenil.

Y Poblenou tenía otra cosa que buscaba: la comunidad. La gente hace vida en Poblenou y hay una importante actividad asociativa y cultural propia.

“En este país, por cada periodista que pierde su trabajo, nace una agencia de comunicación”. Después de dejar la comunicación política, se dedicó a la asesoría de comunicación y editó un proyecto web llamado 50×7 (50 piezas de opinión -menos política- a la semana), que no llegó a consolidarse. Por ese proyecto yo le conocía.

En 2012 vio que había un postgrado sobre librerías en la UB. Siempre decía a sus amigos que el día que se jubilara montaría una librería. No tuvo que esperar tanto. Se acercaba el fin de curso e hizo un plan de negocio fantaseando con la librería que le gustaría crear.

Como si fuera una broma montó un excell con el que consiguió enamorar a amigos y familia para financiar el proyecto. 4 meses después de terminar el postgrado estaba abriendo NoLlegiu: el 27 de octubre de 2013. Su padre le dijo: Hijo ¿vas a abrir una librería? ¡Pero si están cerrando!

Libro 1: Océano áfrica, Xavier Aldekoa

oceano_AfricaEn este momento entra un treintañero. Xavier le pregunta ¿buscas algo? “Sí, Océano África”. ¡Vaya! Le conozco -pienso-. “¿Le conoces?” le digo al cliente. “Bueno he leído cosas de él en el diario y me lo han recomendado”. Xavier rebusca en la estantería, le da el libro y le cobra. Vuelve al sillón y seguimos charlando.

P. Ganas de provocar con el nombre, ¿no?
R. En el periodismo te dicen que nunca puedes titular con un “NO” y como a mí me gusta llevar la contraria, pensé que era un buen nombre para la librería… Yo me lo paso muy bien leyendo, y eso es lo que le digo a la gente. Si no quieren leer ¡pues que no lean! Ellos se lo pierden. Hay gente que va a correr porque es muy sano. Vale. Pues yo prefiero leer. Es mi elección. En este país se hace un drama de la cuestión, se hacen grandes planes de fomento de lectura y damos a los niños unos tostones espectaculares para leer. ¡Cómo van a leer?!

P. ¿Y qué tipo de librería tenías en mente?
R. Una librería pequeña que tuviera como horizonte compartir un determinado tipo de lectura: narrativa, ensayo, poesía. Que permitiera a la gente entrar en contacto con la lectura de forma amable, que fuera más un centro de agitación cultural que una simple tienda de libros.

P. Entonces, hablemos de tu criterio de selección…
R. ¡Ah! Es un criterio fantástico: ¡el mío! No es mejor ni peor, es el mío. Por ejemplo, cuando estaba diseñando el proyecto tuve claro que habría poesía. Tengo 3 estanterías de poesía y además, colocadas en el centro de la librería. El tópico dice que no interesa, pero esto es pura comunicación: si la tuviera en una esquina inferior con 4 clásicos, te aseguro que no vendería ni uno… En cambio, si le dedicas un espacio central, haces muchas actividades relacionadas, lo que haces es ponerlo en valor. Empecé con una estantería, ahora tengo 3. Es lo que yo quiero vender.

Xavier abre de lunes a domingo gracias a una licencia de kiosko. Tiene revistas,-todas culturales o de pensamiento- pero no diarios. Los fines de semana hacen vermuts y recitales de poesía -con poetas incluidos-. En Nollegiu hay muchas presentaciones, ciclos temáticos y actividades, de poesía, de series, de filosofía… Baja la voz y me confiesa: “Es que si no haces actividades no viene nadie a la librería…”

P. ¡Vaya cambio profesional y personal! ¿no?
R. Estaba cansado del mundo de la comunicación, lo admito, pero mi bagaje me ha ayudado mucho para la gestión digital. ¿Me dio miedo? Cuando uno es un inconsciente, uno no tiene miedo (…) Yo ahora estoy feliz, se lo digo a todos… pero aguanto al peor jefe que uno puede tener: yo mismo.

Libro 2: Las Narraciones Completas, de Pushkin

Narraciones-PushkinLlegan una madre y lo que parecen dos hijas veinteañeras. El saludo de Xavier me hace pensar que es una cliente habitual. La mujer le anuncia a Xavier que ya vino a buscar ayer su pedido. Ahora vienen a buscar otro que una de las chicas había encargado. La otra, acaba llevándose las Narraciones completas de Pushkin. Xavier les cuenta que a las 19.30h viene Pedro Olaya. La chica no lleva dinero encima pero Xavier le dice que se lo lleve y ellas prometen pasarse el lunes a pagarle. “Mariona viene a menudo, viene a veces a hablar, a comentar conmigo un libro que ha leído y eso me gusta mucho.”.

Todos los días Xavier pone una pizarra en la puerta con una frase de algún libro que puede tener relación o no con la actividad de la librería, hace una foto y la sube a las redes .

“La comunicación es básica para cualquier negocio hoy en día. Y yo los he aplicado a este negocio (…) Se dice que la gente no lee y es verdad. Pero lo que yo digo es que también hay gente que sí que lee. La lectura es además una actividad privada. Pasa como con el cine: cuando encuentras a dos personas más con quién compartir la peli, te lo pasas en grande. Si creamos canales de comunicación donde la gente lectora se sienta acogida, les das instrumentos para comunicarse entre ellos y les facilitas información sobre el mundo literario, todo esto genera comunidad, no desde el punto de vista empresarial, sino social. Me gusta ser librero porque me encanta compartir la lectura.

Xavier Vidal en Twitter: "Aquesta tardor obriré la llibreria @Nollegiu al barri del #Poblenou de Barcelona. Feu un RT i us ho agrairé ..." 2015-05-29 01-56-55

R. ¿Cómo te diste a conocer?

R. En septiembre de 2013 desde mi twitter personal anuncié que abría una librería. Aquel tweet tuvo más de 300 RT. Abrir una librería es abrir un lugar mágico, pero hacerlo en 2013 sonaba a temeridad. Aquel tweet generó una empatía brutal. Dio la casualidad que un día después de la inauguración La Vanguardia publicó una doble página anunciando el cierre de varias librerías. Una chica le hizo notar al periodista por twitter que en Poblenou se abría una y vino a conocerla. Nos dedicó 2 páginas y a partir de ahí muchísimos medios se hicieron eco de la noticia. Pero esa misma semana se abrieron un par de librerías más… La cuestión es que la noticia no es que se cierren librerías, sino que cierran ciertos modelos de librerías en el centro de Barcelona…

Libro 3 El último de la saga de Harry Potter

harrypotterEl siguiente en interrumpirnos es un chaval de unos 13 años monopatín en mano. Viene a buscar el último de Harry Potter. Xavier me cuenta que un día apareció en la librería diciendo con desgana que no sabía si leer la saga de Harry Potter. Se lo dejó gratis el primero y le ha comprado todos. “He conseguido que lea” me dice Xavier con aire de maestro orgulloso. Xavier le anuncia una nueva saga, con la que parece que va a utilizar la misma técnica “comercial”: “Te dejo el primero, y si te gusta, compras los otros”.

P. ¿Por dónde íbamos? Me contabas que estaban cerrando un tipo de librerías…

R. Lo que ha cerrado son las “tiendas de libros” del centro de Barcelona, expulsados por una ley de arrendamientos urbanos, y porque la presión comercial por el centro de Barcelona es muy fuerte. Cierran unas y abren otras que entienden que el modelo es otro. Yo no soy crítico con la Casa del Libro o Fnac: son almacenes espectaculares de libros. Si quieres uno rápido, ahí lo tienes. Es un modelo.

Hay otro en el que tú eliges qué vendes o qué expones. Yo tengo muy pocos perjuicios con la lectura: expongo lo que conozco, lo que me gusta, lo que intuyo que un determinado perfil de público le gusta. Si me pides un libro que no tengo, te lo pediré, no tengo problema. No soy una tienda de libros, sino una librería.

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P. Me he fijado que no tienes “novedades” ni Best Sellers…

R. Cuando alguien viene y me pregunta que dónde tengo las novedades, pongo cara de póquer y le digo: ¿Es que ya te los has leído todos?! No… “Pues cualquier cosa que no te hayas leído será nueva para ti”.
(…)El concepto de  bestseller… un gran vendedor… Es curioso que lo sean antes de salir. Uno de los libros que yo más he vendido es Incerta glòria de Joan Salles, que es la gran novela sobre la Guerra Civil desde el punto de vista humano. Se tradujo el año pasado al inglés y The Economist la colocó entre las 10 novelas del año. Es una novela maldita porque nadie te habla de ella ni en el colegio ni en la Universidad. El otro día fui a verla al teatro, pero es inadaptable… Lo mejor que puedes hacer después de verla es leerte el libro. 3 horas y media, inasumible.

“La pretensión aquí es la de de compartir cultura, lo mejor es el retorno. No hay nada mejor que la gente vuelva y te diga que le ha gustado o no. Hemos pasado de lo macro a lo micro, a la recuperación de la confianza. La confianza es una palabra que me obsesiona porque es la base de todo lo que hemos perdido”.

[En este momento se asoma al gran ventanal de la librería, un padre con su hijo sobre los hombros, mirando ambos los libros que hay en el escaparate y rodeados de la luz suave y cálida de la tarde… Se me escapa una gran foto.]

Y ese niño precisamente nos lleva al crío que sale en la portada del libro de fotografías de Gabriel Casas que está sobre una mesita al lado del sofa, y que expone ahora en el Mnac. También hay uno de Chema Madoz y las memorias de Robert Capa. También hay otros libros de fotografía poblando la parte superior de las estanterías.

Gabriel_casas

P. ¿Te sientes aún periodista?
R. Claro, es mi oficio. Entendido como hasta hace 15 años. Yo era un friki de la política como lo son aún mucho de mis amigos periodistas. Pero en mi última etapa dedicada a la comunicación ya no me interesaba. No compro el diario, ahora solo los sábados por los suplementos culturales. No me interesan porque no me aportan nada.

P. ¿Ni siquiera el domingo [24M] verás los resultados de la elecciones?
R. No, tengo unos libros estupendos para leer…

Libro 4: La poesía de los número, Daniel Tammet

tammetUn hipster de libro -con barba y tatuajes en el brazo- pregunta a Xavier si puede entrar con el perro, un simpático bulldog negro. Le dice que por supuesto, que hay perros que se portan mejor que los humanos. En seguida pregunta por el libro que viene a buscar. “La poesía de los números”.

Seguimos y afloja un poco:

R. “No es que no me interese el periodismo, es mi oficio, me siento periodista, pero en determinadas condiciones. Parafraseando a Virgina Wolf el periodista necesita de su “habitación propia” que permita hacerlo en condiciones. Desde lo económico a que te permitan una cierta especialización. ¿Dónde están los periodistas que trabajaban la ciudad como Huertas-Clavería? ¿Dónde está el sentido crítico? No tenemos periodistas, tenemos forofos, de un lado y del otro. Hay buen periodismo, pero tienes que ir a buscarlo. Está muy bien premiar a Jordi Évole -con el que trabajé en la radio-, pero es la demostración de lo mal que están las cosas…
Veo los periódicos y parecen más “Sálvame”. Hay nuevas y buenas iniciativas, pero desengañémonos, muchas son de parte. Los lectores quieren un diario que les dé la razón…

[Buenas… Com anem?… saluda a los clientes que van entrando cada vez más numerosos a medida que avanza la tarde ]

“Mis realidades, ahora que soy librero, tocan más a la gente, y las otras, la de los medios, intentan explicarme realidades que no coinciden con lo que yo ahora vivo…”

Libro 5:  La ciudad de las desapariciones

LA-CIUDAD-DE-LAS-DESAPARICIONESOtro chico irrumpe mientras su mujer espera fuera. “Perdona, un libre d’Alpha Decay que es diu “La ciudad desapariciones? I tant, mira, t’emportes l’últim. – Bueno, no sé… -Ah, vale, vale!]

“Una de las cambios más buenos de mi vida ha sido ver por fin la cara al público. Cuando te dedicas al periodismo y a la comunicación te mueves en base a “macros”, informes, estudios, tendencias, el público… No sabía quién era el público. Ahora sí que sé quiénes son. Yo ahora puedo dedicarme a la gente cuando vienen a verme.

P. ¿Crees que nunca volverás al periodismo?
R. No sé… ¿Quién me hubiera dicho a mi que yo sería librero? Si me gustaría volver, sí: pero haciendo entrevistas a gente interesante, a la gente que a mí me parece interesante.

Xavier le hace un gesto de aprobación a dos hombres y acto seguido empiezan a sacar a pulso una estantería por la puerta. Uno de ellos se ha interesado un momento antes también por La poesía de los números. “Es matemático” -me informa Xavier-.

Son las 6.30 y la librería empieza a llenarse de pequeños grupos de gente que se encuentran y entablan diferentes conversaciones. Algunas personas ya vienen a escuchar al invitado de aquella tarde: Pedro Olaya. Se dan un garbeo por la librería antes de que empiece la charla. Oigo que una pareja viene desde fuera de Barcelona para escuchar a este autor.

Me distraigo viendo cómo los de la estantería la intentan poner encima de una bici… Xavier me sigue explicando.

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P. ¿Cómo montas la programación?

R. Hago la programación sobre la marcha. Me llega un libro y si me gustó, intento contactar al autor. Tenemos unos ciclos que van y vienen como el Guadalquivir…. Como me gusta el tema de la reflexión y la filosofía monté el ciclo No penseu. Una vez al mes, pongo unas mesas, encargo cena e invitamos a un filósofo. La última vino Fina Birulés a hablar de Hannan Arendt o Andreu Missé de Alternativas Económicas, para hablar de economía y Piketti. Pensé que no vendría ni dios a 20 euros la cena… Pues la media es 25-30 personas. Y lo monto como a mí me gusta..

(Baja la voz) A las librerías, si no haces cosas, la gente no entra…

P. ¿Te lo dijeron en el postgrado?
R. No, no, no me lo enseñaron, ya lo vi yo… Es cambiar el concepto ”vendo libros” que es lo que mantiene a la librería. Pero no me he hecho librero para ponerme detrás del mostrador y cobrar a la gente… A mí lo que me interesa es compartir, agitar, organizar cosas… Cuando me piden un libro del Sala i Martín, soy sincero: no lo tengo porque no me interesa, pero si quieres te lo pido.

P. ¿Y les dices eso?!
R. ¡Claro! No voy a mentirles diciendo que se me ha acabado…

Llega Pedro Olaya, el autor invitado de hoy -un helenista del que Xavier me dice que explica más cosas sobre la Grecia de hoy a través de su historia que los medios con sus noticias- , y la librería se llena de gente cuando aún falta media hora para el inicio del encuentro. Le he robado buena parte de la tarde. Me despido, me pierdo en Marià Aguilló, y dejo al autor con sus lectores y a Xavier, con sus vecinos.

Hay vida más allá del periodismo pero creo que uno nunca deja de ser periodista.

PD: Todas las fotos son mías, menos la primera, del Instagram de Nollegiu.

Alfredo Casares, DNLaboratorio: “Innovar en medio del día a día es muy complicado”

Alfredo casares
En mi paso por Pamplona hace unos días, aproveché para visitar el laboratorio del Diario de Navarra que dirige Alfredo Casares. Es un caso interesante, no solo porque es uno de los pocos laboratorios que existen en un medio regional, sino también, porque su enfoque de trabajo es diferente al que tiene El Confidencial.

En un proceso similar al de tantos medios, el Diario de Navarra emprende en 2011 un proceso interno para transformarse de una empresa que hace un diario a convertirse en una marca informativa capaz de suministrar información en diferentes formatos y soportes y productos. Dentro de este proceso, no es hasta 2013 cuando se crea el laboratorio.

No estamos delante de un laboratorio de producción, que realice trabajos para la web del diario, sino que se trata de un espacio aparte para aprender, desarrollar, crear y probar toda clase de nuevas narrativas y productos. El laboratorio hoy por hoy solo responde a estímulos internos y no a las rutinas de la redacción. Hay una voluntad explícita de aislarse del día a día del diario para crear espacios, pero sobre todo para tener “tiempo” para pensar y trabajar.

El Laboratorio como palanca de cambio

“El Laboratorio quería servir de palanca de transformación para toda la organización. Mi objetivo inicial era abrir un espacio ajeno al día a día donde poder probar, pensar, medir, equivocarte… Y desde el principio buscábamos un enfoque multidisciplinar. Estaba convencido que las aportaciones de otras disciplinas iban a enriquecer al periodismo, no solo la tecnológico”.

De esa voluntad multidisciplinar, ha hecho que en el laboratorio hayan pasado personas de 9 titulaciones diferentes: sociología, Ingeniería informática, Ingeniería de telecomunicaciones, económicas, marketing, diseño, producción audiovisual, fotografía además del periodismo.

DNLaboratorio

La estructura del Laboratorio

Hoy el DNLaboratorio tiene dos áreas. Una que se dedica a hacer periodismo de datos, visualizaciones y nuevas narrativas audiovisuales, y otra que se dedica a proyectos de innovación en productos y servicios.

Llama la atención que la coordinadora de proyectos de innovación es una socióloga. ¿Por qué hay un sociólogo en el Lab? “Yo tenía mucho interés en integrar este perfil -dice Casares-. Creo que necesitamos una visión más amplia sobre la realidad de la que los periodistas o las fuentes nos pueden dar. Necesitábamos un sociólogo para crear una metodología para trabajar en proyectos innovadores. Esta persona es una socióloga muy interesada en la nuevas tecnologías, en las tendencias sociales, en analítica web y en sociología aplicada. Y en sus prácticas descubrió que podía desarrollarse aquí y nosotros vimos que tiene mucho potencial”.

En busca de una metodología propia

Alfredo Casares laboratorio

“Inicialmente dedicamos 6 meses a desarrollar una metodología de trabajo basado en el Design thinking, de ideación y de prototipado y con principios de lean startup, para iterar y probar en ciclos muy cortos de tiempo, e incorporar aprendizajes. Sobre todo queríamos acortar los periodos y abaratar los prototipos, los costes del desarrollo y de validación con usuarios. Además hemos utilizado el lienzo de canvas para trabajar el modelo de negocio”.

Toda esa metodología, que proviene de la cultura startup, ya la han aplicado en el desarrollo de un proyecto: una aplicación móvil para jóvenes. 6 estudiantes de diferentes disciplinas han hecho de este proyecto su trabajo fin de grado haciendo de este un caso de intraemprendimiento, siendo cada uno “socios” de un aplicación que pretende ser un producto viable, sostenible y escalable.

Sobre esta app para jóvenes que está a punto de ver la luz “se ha trabajado el ciclo completo desde la investigación y ahora están en la fase de validación del prototipo final, con más de 300 entrevistas personales (…) Creo que esto ayuda mucho al periodismo, porque no es que se le ocurra a alguien, sino que necesitamos mucho rigor y mucho método en el desarrollo de proyectos”.

Ya tienen en mente un segunda aplicación. Alfredo me cuenta la idea surgió precisamente durante en la investigación del primer proyecto. En realidad, “la aspiración del laboratorio es convertirnos en una factoría de proyectos”.

Periodismo de datos hecho en casa

Si el Parlamento foral pasara lista..., por @diariodenavarra 2015-05-13 11-57-40

Para empezar a hacer periodismo de datos no optaron por contratar a alguien, sino que apostaron por formar a gente de la casa. Con los numerosos tutoriales que hay online y acudiendo a algunos cursos y festivales, el equipo empezó a aprender y formarse sobre cómo hacer periodismo de datos. La periodista Ramaris Alabert es hoy la responsable de datos  y nuevas narrativas. Empezaron trabajando con bases de datos públicas – “que no hay muchas en España, por cierto” se queja Casares- y solo ahora empiezan a construir las suyas propias.

Entre sus últimos trabajos de datos están 3 entregas sobre el Parlamento de Navarra: sobre los salarios, las asistencias y la participación de los parlamentarios. La base es información pública que hay en las webs, pero que hay que completar y sistematizar para poder trabajar con ella. El excell se lo hicieron ellos mismos, y eso es la base que sirvió para las visualizaciones.

Pero lo más curioso y valiosos, es que en realidad ese proyecto sólo contemplaba el tema de los salarios, y fueron los lectores quiénes les sugirieron relacionarlo con las asistencias y la participación.

Hace unas semanas publicaron otro tema sobre la saturación de las zonas limítrofes a las zonas azules, párking de pago, integrando diferentes recursos multimedia. “A eso le añadimos una nota para que los ciudadanos enviaran propuestas. Recibimos más de 40 sugerencias que hemos publicado y que vamos a enviar al Ayuntamiento. Cuando a los lectores se les pide una aportación de calidad, el tono de los lectores cambia. Es un tema que ha generado mucha atención por parte de los usuarios.

Innovación Social (y no va de tecnología)

Alfredo Casares es un periodista con una trayectoria bastante particular: varias etapas como periodista en el Diario de Navarra, dos años como jefe de local en el Miami Herald,  y hasta de dirCom de El Corte inglés en Pamplona. Mientras charlamos me plantea la necesidad de cambiar el foco del periodismo, de integrar nuevas miradas sobre la actualidad y la sociedad y la necesidad de aportar un nuevo valor añadido al periodismo.

“Hemos perdido el apellido “social” de los “medios de comunicación”, “sociales” como se les llamaba hace mucho en las facultades… Estamos más cerca de las institucciones y del poder que de la sociedad civil. Eso no es nuevo pero sigue ocurriendo”.

“El periodismo está aquí para algo, pero no puede ser lo mismo que hace 50 años. Hoy la sociedad demanda otra cosa, no solo noticias. No podemos ser solo notarios de la realidad. La aportación de valor tienen que venir de otras cosas que no sea solo información”.

Desde el Laboratorio también están planteando proyectos de innovación social que no tienen que ver con la tecnología sino con buscar una nueva relación con la sociedad.

Navarradona 2015-05-13 12-22-17

“En Navarra nos hemos propuesto mejorar los ratios de donación de órganos. Hemos unido a las 5 entidades de donación que trabajan en Navarra y hemos lanzado un proyecto de periodismo de soluciones que se llama “Navarra dona”. Vamos a publicar historias enfocadas a plantear soluciones. Queremos abordar cada tema con una enorme profundidad y ver en qué otros sitios están desarrollando soluciones, y qué cosas se pueden a hacer para mejorar. No es un proyecto nuestro, sino un proyecto para que participe mucha gente. Es un experimento pero que tiene objetivos específico de mejora y un impacto en la sociedad”.

El futuro del Laboratorio

Alfredo tiene claro que si algún día el laboratorio se convierte en un laboratorio de producción, debería escindirse en dos, para que siga habiendo una parte con el tiempo y los recursos para poder trabajar sin la presión de la actualidad o el ritmo del diario. Hoy en día dicen no estar preparados, sino que están poniendo las bases para generar el conocimiento suficiente para aportarlo al diario, crear nuevas relaciones con la sociedad y ensayar nuevos productos.  Su fin, convertirse en una factoría de proyectos. En ello están.